Floyd Samba brilla en el Etihad con dos goles en su debut
El Etihad Stadium vio muchas noches grandes en los últimos años, pero pocas con un protagonista tan inesperado. Con solo 17 años, Floyd Samba se adueñó del foco con dos goles en su debut y una actuación desbordante de personalidad en la goleada 5-0 de Manchester City sobre Norwich, que selló el pase a la cuarta ronda de la Carabao Cup.
Hijo de Christopher, recordado defensor del Blackburn, el joven delantero no solo marcó dos tantos: también participó en el gol de Rayan Cherki y dejó la sensación de que el vigente campeón del torneo ha descubierto otra joya para su inagotable colección.
Un City de rotaciones, un chico sin miedo
Enzo Maresca cambió casi todo. Diez modificaciones respecto al once que había ganado en Old Trafford el domingo, Erling Haaland ni siquiera en el banquillo y un equipo que, sobre el papel, invitaba a pensar en una noche tranquila, pero de trámite.
No lo fue para Samba.
Norwich, muy debilitado por sus propias nueve rotaciones y con la mente lejos de la copa, se replegó con orden durante casi media hora. Aguantó el empuje inicial, incluido un aviso serio cuando Samba habilitó con un taconazo delicioso a Rico Lewis, que desperdició la ocasión mandando el balón por encima del larguero.
Las llegadas visitantes, con Jacob Wright y Papa Amadou Diallo tratando de romper desde atrás, murieron siempre antes de inquietar de verdad. Y cuando el partido parecía adormecerse, el joven número 17 decidió acelerarlo.
Dos golpes en tres minutos
La eliminatoria se rompió en un suspiro. Primero, Nico O’Reilly apareció por la derecha y colgó un centro que Daniel Grimshaw no alcanzó a despejar. Allan Elias, extremo recién llegado de Palmeiras y también debutante, recogió el balón en el segundo palo y lo sirvió atrás. Samba se lanzó al espacio justo, rozó la pelota con un cabezazo sutil y la colocó junto al palo largo. Un gesto de delantero veterano, ejecutado por un chico que todavía podría estar jugando en categoría juvenil.
El Etihad rugió. Y antes de que Norwich pudiera reaccionar, llegó el siguiente zarpazo.
Con la adrenalina aún a tope, Samba bajó un balón en su propio campo, protegió con oficio y giró para encontrar a Ayyoub Bouaddi. El mediocentro avanzó sin oposición, levantó la cabeza y vio el desmarque de Cherki. El francés, liberado, atacó el espacio, encaró el área y definió con frialdad desde la frontal, cruzado y raso. 2-0. Eliminatoria sentenciada antes del descanso.
Cherki se animó con algún lujo, algún regate de más, consciente de que el partido ya estaba en manos del campeón. Maresca decidió reservarlo al descanso y dio entrada a otro producto de la academia, Ryan McAidoo, para la segunda parte.
Allan se presenta, Samba remata
Con el resultado encarrilado, el segundo acto se convirtió en escaparate para los recién llegados. Allan, hasta entonces más discreto, pidió la pelota y se hizo notar. Recibió abierto en la izquierda, encaró, amagó hacia dentro y, cuando la defensa se movió, quebró hacia fuera de nuevo. El cambio de dirección dejó descolocado al marcador y su disparo, seco y raso, se coló ajustado al segundo palo. Gol de extremo puro. Gol de presentación.
Norwich se vino abajo. Y en ese clima, City olió sangre.
El cuarto nació de un error grosero en la salida de balón visitante. El intento de combinar desde atrás se convirtió en un regalo. Rayan Aït-Nouri, atento, se lanzó al robo. Resbaló, cayó, pero ni siquiera eso bastó para que Norwich reaccionara. Tuvo tiempo de levantarse, recomponer la jugada y filtrar el pase hacia Samba, que recibió en la frontal, levantó la vista y colocó la pelota con calma, con la naturalidad de quien parece llevar años en el primer equipo.
Dos goles, participación directa en otro, una madurez sorprendente en cada decisión. El Etihad entendió lo que estaba viendo y se lo hizo saber con cada ovación.
Sin consuelo para Norwich, cierre de la cantera
Norwich tuvo un amago de consuelo al final. Mohamed Toure encontró hueco y batió a la defensa celeste, pero su tanto fue anulado y ni siquiera ese pequeño premio simbólico se mantuvo en el marcador.
City, en cambio, no levantó el pie hasta el último minuto. Otra vez apareció Nico O’Reilly, activo entre líneas, para fabricar la jugada del quinto. Conducción, pared, último pase. McAidoo atacó el espacio con decisión y definió con la seguridad de quien no siente el peso del debut. 5-0, con tres canteranos dejando su firma en el resultado.
Fue una noche sin sobresaltos para Maresca, pero cargada de mensajes: la rotación respondió, los fichajes Allan y Cherki dejaron destellos y la academia volvió a demostrar que sigue produciendo talento a ritmo constante.
El premio: una cita en casa ante Brighton, el verdugo de Manchester United en la ronda anterior. Un rival incómodo, un reto mayor. Y una pregunta inevitable: ¿cuánto tardará Floyd Samba en reclamar minutos también en las noches grandes de verdad?




