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Gran Bretaña se despide de la Billie Jean King Cup tras caer ante la República Checa

La valentía no alcanzó. Ni el regreso de Sonay Kartal ni el orgullo de Katie Boulter pudieron evitar que Gran Bretaña cayese ante una República Checa imponente en los cuartos de final de la Billie Jean King Cup. El 2-0 dejó fuera a las británicas y alargó, otra vez, la espera por un primer título.

El guion era duro desde el sorteo. Las cinco jugadoras checas llegaban mejor situadas en el ranking individual que cualquiera de las británicas. Sobre el papel, desigual. En la pista, mucho más competido de lo que refleja el marcador, al menos en el primer punto.

Kartal, tres horas de resistencia

Sonay Kartal regresaba a la competición tras seis meses fuera por una lesión en la parte baja de la espalda. Y no lo hizo con un partido de rodaje, sino con una batalla de tres horas frente a la número 26 del mundo, Marie Bouzkova.

Arrancó sin miedo. Pegó primero, se adelantó pronto y marcó territorio ante una rival con mucho más ritmo competitivo. Pero la checa reaccionó de inmediato, recuperó el break y llevó el set al tie-break. Ahí se notó la diferencia de rodaje: Bouzkova apretó el acelerador y se lo llevó con autoridad, 7-6 (7-2).

Kartal no se desmoronó. Volvió a golpear al inicio del segundo parcial, rompió de nuevo el servicio y esta vez sí supo proteger la ventaja. Jugó con coraje, sostuvo sus turnos de saque y forzó el tercer set con un 6-4 que encendió al banquillo británico.

El tramo decisivo fue una montaña rusa. La primera doble falta de Kartal en todo el partido llegó en el peor momento posible y regaló a Bouzkova el break para el 4-2. Parecía el golpe definitivo. No lo fue. La británica salvó tres bolas de partido, devolvió la rotura y se agarró al duelo una vez más. Pero la checa respondió con frialdad, recuperó el break inmediatamente y cerró el encuentro 7-6 (7-2), 4-6, 6-4, exactamente a las tres horas de juego. Primer punto para la República Checa, y un desgaste enorme para una Kartal que dejó más señales de carácter que de inactividad.

Boulter, sin respuesta ante la campeona de Wimbledon

Con el 1-0 en contra, todas las miradas se posaron en Katie Boulter. Número uno británica, obligada a ganar para mantener viva la eliminatoria. Del otro lado de la red, Linda Noskova, campeona de Wimbledon este año y número 6 del mundo. Y en el banquillo checo, otra finalista en el All England Club esta temporada, Karolina Muchova. El contexto lo decía todo: cuesta arriba desde el primer peloteo.

La presión se notó desde el inicio. Dos dobles faltas en el primer juego condenaron de inmediato el servicio de Boulter. Noskova olió la sangre y no aflojó. Encadenó los cuatro primeros juegos, dominó con el resto y se adueñó del set inicial por 6-2, imponiendo su peso específico en la pista.

Boulter elevó el nivel en el segundo parcial. Ajustó mejor los golpes, se sostuvo con el saque y logró, al menos, equilibrar el intercambio. El partido dejó de ser un monólogo, pero le faltó un elemento clave: opciones de ruptura. No dispuso de una sola bola de break en todo el encuentro. Ante una jugadora del calibre de Noskova, esa estadística es casi una sentencia.

El set se estiró hasta el tie-break. Allí, otra vez, apareció la jerarquía de la checa. Tomó la iniciativa, mandó en los puntos largos y cerró el desempate 7-3, firmando el 6-2, 7-6 (7-3) que metía a su país en semifinales y dejaba a Gran Bretaña sin margen ni consuelo.

Para Boulter, el golpe tiene doble filo. Tres semanas antes había sufrido una dura derrota en apenas 58 minutos ante Karolina Muchova en el US Open. Dos tropiezos seguidos frente a jugadoras checas en momentos clave, que marcan un contraste evidente con su buen año pero también exponen el listón que aún debe superar.

La potencia checa sigue su curso; Gran Bretaña, a esperar

La República Checa, once veces campeona de la Billie Jean King Cup y único equipo en estas Finales con dos top-10 en sus filas, confirmó lo que ya sugería el ranking: es una de las grandes favoritas. El bloque de Petr Pála espera ahora rival en semifinales, que saldrá de la eliminatoria entre Kazajistán y España.

Para Gran Bretaña, el desenlace duele. Es la primera vez desde 2023 que el equipo se queda fuera de las semifinales. El progreso de los últimos años bajo la capitanía de Anne Keothavong es innegable, pero la realidad competitiva es tozuda: el primer título sigue sin llegar y se aplaza, como mínimo, una temporada más.

La pregunta ya no es si este grupo puede competir con las grandes potencias. Eso quedó claro en la entrega de Kartal, en los tramos en los que Boulter se sostuvo ante una campeona de Grand Slam. La cuestión, ahora, es cuándo dará el salto definitivo para ganar este tipo de eliminatorias cuando el margen de error es mínimo y el rival juega con la autoridad de una nación acostumbrada a levantar la copa.