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Los Rockets: ¿Camino a la grandeza o solo un buen equipo?

La temporada pasada dejó una sensación conocida en Houston: 52-30, quinto del Oeste, y otra vez fuera en primera ronda. Dos años seguidos chocando contra el mismo techo. Esta vez, el proyecto llega a octubre en un punto incómodo: demasiado bueno para conformarse, todavía corto para asustar a todos. La pregunta es simple y brutal: ¿hacia qué lado se va a inclinar?

La franquicia ha rodeado su núcleo con nombres de peso. Bogdan Bogdanović aporta tiro y experiencia, Marcus Smart suma colmillo competitivo y defensa de élite, y Bruce Thornton añade frescura en el perímetro. El mensaje es claro: Houston no quiere otro año de “buen equipo de temporada regular”. Quiere junio.

El factor Durant, el factor tiempo

Todo el plan se sostiene sobre una figura: Kevin Durant. Si el veterano vuelve a desafiar al tiempo, el techo del equipo se dispara. Si no, el margen se estrecha de golpe en un Oeste que no perdona.

A su alrededor, las incógnitas se apilan. Fred VanVleet regresa tras perderse toda una temporada por lesión y debe ordenar el ataque, dar pausa, crear ventajas. Alperen Sengun sigue subiendo peldaños, cada vez más cómodo como eje ofensivo. Amen Thompson amenaza con dar el salto a estrella. Jabari Smith Jr. debe demostrar que no es solo una promesa seductora, sino una realidad consistente.

Los ingredientes para otra campaña de 50 victorias están ahí. El problema para Houston no es ya la liga regular. Es el muro del primer cruce de ‘playoffs’. Para derribarlo, en el Oeste actual, no basta con ser sólido. Hay que ser dominante.

Amen Thompson, el siguiente paso

Amen Thompson ya ha sido premiado como si hubiera explotado: extensión de novato por cinco años y 208 millones de dólares antes incluso del campo de entrenamiento. No es un gesto menor. La franquicia ha decidido apostar a largo plazo por su energía, su físico y, sobre todo, por esa defensa feroz sobre el balón que ya lo ha convertido en un problema para cualquier manejador rival.

Su desafío está en el otro lado de la pista. Su juego ofensivo aún está en construcción. Para convertirse en un fenómeno total, Thompson necesita una vía fiable de anotación, un recurso que le permita castigar cuando las defensas le flotan o le cierran el camino al aro. Trabajo no le falta, y el historial de la liga es claro: muchos jugadores han desarrollado un tiro respetable con los años. Si su mecánica y su confianza dan el salto pronto, la ecuación cambia de golpe para él y para los Rockets.

El dato que define a Houston

Hay un número que explica buena parte de la identidad de este equipo: 54,5%. Es el porcentaje de rebote que firmaron la temporada pasada, el mejor de la liga y el más alto para cualquier equipo en los 30 años de datos de jugada a jugada disponibles. Dos cursos consecutivos liderando la NBA en rebote total no son casualidad.

Incluso tras perder a Steven Adams por lesión en enero, los Rockets siguieron siendo una fuerza en los tableros, segundos en rebote ofensivo desde ese punto. Una alineación en particular, con Tari Eason junto a los cuatro titulares habituales, arrasó: se quedó con el 58,9% de los rebotes disponibles, el mejor registro para un quinteto con al menos 200 minutos en las últimas 19 temporadas con datos de alineaciones.

El regreso de VanVleet debería pulir el ataque y mejorar la toma de decisiones, pero hay un peaje posible: su 1,83 m y la reducción de minutos para escoltas más grandes podrían recortar parte de esa ventaja brutal en el rebote. Houston tendrá que equilibrar control y músculo.

Cinco citas marcadas en rojo

  • 23 de octubre: Rockets vs. Spurs. Primer examen serio ante uno de los grandes aspirantes al título. Ideal para medir de inmediato el nivel real del proyecto.
  • 20 de noviembre: Rockets vs. Nuggets. Otro contendiente, en el cierre de un tramo durísimo de 17 partidos que incluye dos duelos con Nuggets, más Spurs, Thunder, Celtics, Wolves, Heat y Pacers. Ahí se verá de qué están hechos.
  • 28 de noviembre: Rockets vs. 76ers. Durant frente a LeBron James. Historia pura sobre la pista. Y con el rumor constante de que podría ser la última temporada en la que compartan cancha, cada cruce gana peso emocional.
  • 13 de enero: Rockets vs. Thunder. El regreso de Durant a OKC nunca es un partido más. Cada visita reabre capítulos de una carrera legendaria que empezó precisamente allí.
  • 25 de marzo: Rockets vs. Pistons. Duelo de hermanos: Amen contra Ausar Thompson. Más allá del componente sentimental, todo apunta a que ambos equipos llegarán a ese tramo con aspiraciones serias de ‘playoffs’.

El triple, la nueva obsesión

En los despachos lo tienen claro: si quieren que Durant y compañía respiren en ataque en primavera, necesitan más tiro exterior. Por eso la pretemporada girará en torno a una idea: abrir la pista.

La llegada de Chip Engelland, uno de los entrenadores de tiro más respetados de la liga, va en esa dirección. Campeón en su etapa con San Antonio, Engelland trabajará de forma específica con Amen Thompson y con Reed Sheppard, el joven guardia que busca ganar minutos a base de puntería.

A esa apuesta por el desarrollo se suma el fichaje de Bogdan Bogdanović, tirador contrastado, eficiente desde la línea de tres y con experiencia en partidos grandes. De repente, los Rockets cuentan con rango exterior y con un especialista que sabe cómo convertir a buenos lanzadores en amenazas constantes.

Houston se asoma a una temporada en la que ya no sirve la excusa del crecimiento. El talento está, la estructura también, los roles parecen más definidos. Falta una respuesta que no llegará en octubre, ni en noviembre, ni siquiera en enero. ¿Será este el año en que dejen de ser un equipo de primera ronda y se instalen, por fin, en la conversación de los que juegan cuando el calendario ya huele a junio?