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Abhishek Sharma brilla en la paliza histórica de India a Afganistán

En el Arun Jaitley Stadium no hubo partido. Hubo un vendaval. Y tuvo nombre propio: Abhishek Sharma.

India aplastó a Afganistán por 127 carreras en el tercer T20I, selló un contundente 3-0 y dejó una noche que el público de Nueva Delhi tardará mucho en olvidar. El marcador final —221/7 contra 94 todo fuera en 14.1 overs— apenas alcanza a contar la historia de una exhibición total.

Un centenar en 30 bolas que rompe el guion

Afganistán ganó el sorteo y eligió lanzar. Sobre el papel, una decisión lógica para intentar frenar a una India que venía lanzada. Sobre el césped, se convirtió en una invitación abierta al espectáculo.

Abhishek Sharma salió como si estuviera jugando en otra dimensión. En apenas seis overs, India ya miraba el marcador y veía 100/0. El zurdo firmó uno de los powerplays más destructivos que se recuerdan en T20I: medio siglo en 16 bolas, a un ritmo demencial, con 8 fours y 7 sixes repartidos por todos los rincones del estadio.

Ibrahim Zadran buscó refugio en la experiencia de Mohammad Nabi. Fue un intento. Terminó siendo un castigo: 29 carreras en un solo over. Cada error de longitud, cada mínima desviación de línea, Abhishek la convirtió en un misil.

El premio mayor llegó en el tramo medio. Lejos de aflojar, el opener empujó aún más el acelerador y alcanzó un centenar irreal: 100 en 30 bolas, con 9 fours y 10 sixes. Un innings que se lee como un videojuego, pero que Afganistán sufrió en carne viva.

Rashid Khan, el único capaz de poner algo de freno, encontró por fin una rendija en la bola 10 del over: ligera variación, borde de Abhishek y Rahmanullah Gurbaz no perdonó. Abhishek se fue por 108, ovación cerrada y la sensación de haber dejado el partido prácticamente sentenciado antes del descanso.

Samson sostiene, Rashid resiste

Con la tormenta inicial desatada, tocaba construir alrededor. Sanju Samson asumió el papel de ancla agresiva. Mientras caían wickets a su alrededor, el wicketkeeper-batador mantuvo la calma y el ritmo, avanzando hasta 50 en un innings de peso en el contexto de la serie, después de las dudas del primer partido.

Rashid Khan volvió a aparecer en el momento justo para frenar el ímpetu indio. Tras provocar el error de Abhishek, se inventó un momento clave en el 12º over: corrida rápida, precisión quirúrgica y Tilak Varma, recién llegado al crease, quedó fuera por 2 en un run out que cortó de golpe la inercia.

Azmatullah Omarzai también se sumó a la resistencia afgana. En un tramo en el que India amenazaba con irse por encima de 230 sin despeinarse, el seamer firmó dos golpes vitales: primero, la caída de un Samson ya asentado en 50; poco después, la de Shivam Dube por 14. Entre ambos, comprimieron el marcador y redujeron el flujo de boundaries.

A falta de cuatro overs, India estaba en 191/4 y soñaba con un 240+. Parecía inevitable. No lo fue gracias a un cierre de manual.

Ahmadzai clava los yorkers, pero 221 ya era demasiado

En los últimos cuatro overs, Afganistán encontró por fin el plan perfecto. Abdullah Ahmadzai, que había sido castigado en fases anteriores, afinó la puntería y encadenó una serie de wide yorkers de libro. Secó los límites, se mantuvo frío bajo presión y terminó su spell con apenas 38 carreras concedidas y el wicket de Nitish Kumar Reddy.

India solo logró dos boundaries en las últimas 24 bolas. El daño, sin embargo, ya estaba hecho. Los 221/7 con Shreyas Iyer, Ishan Kishan y compañía empujando como pudieron en el tramo final marcaban un listón que exigía casi 11 por over desde la primera bola.

Con la serie ya en el bolsillo y la mirada puesta en el calendario previo a los Asian Games, India había encontrado, además, algo más valioso que un gran total: la confirmación de que su nueva cara en el tope del orden puede destrozar partidos en cuestión de minutos.

Axar y Bumrah rompen la espalda del chase

La respuesta afgana necesitaba un inicio perfecto. Encontró todo lo contrario.

Axar Patel atacó los stumps sin concesiones. Primero, tumbó a Rahmanullah Gurbaz por 15 con una bola que le ganó por completo en el aire y en la trayectoria. Cinco pelotas después, Sediqullah Atal cayó en manos de Abhishek Sharma. Dos golpes directos al corazón del chase.

Jasprit Bumrah olió la sangre y apretó todavía más. En el quinto over, se llevó a Darwish Rasooli con un golden duck, una ejecución fría que dejó claro que Afganistán no tendría respiro.

Ibrahim Zadran intentó rebelarse. 25 en 16 bolas, intención clara de no dejar que la required rate se escapara. Pero Yash Thakur lo cazó al inicio del sexto over, con Ishan Kishan cerrando el círculo con seguridad detrás de los palos. Al final del powerplay, el tablero era demoledor: 51/4 y el partido prácticamente decidido.

Bishnoi y Axar asfixian, Nitish remata

Con el top order desmontado, India cambió el tono. No hacía falta buscar milagros, solo apretar la soga. Axar Patel y Ravi Bishnoi se adueñaron del medio juego, turnándose para negar cualquier opción de respiro.

Noor ul Rahman y Azmatullah Omarzai intentaron recomponer algo de dignidad con una pequeña asociación de 23 carreras. Parecía un pequeño paréntesis en el dominio indio. Bishnoi lo cerró de golpe en el noveno over: Noor, que había llegado a 11, encontró a Nitish Kumar Reddy en el campo y se acabó el intento de reconstrucción.

Entre el over 7 y el 12, el dúo de spinners indios concedió solo 31 carreras. Seis overs de pura asfixia, sin margen para errores, que prepararon el escenario para el golpe final.

Y ese golpe lo dio Nitish Kumar Reddy.

Reintroducido en el 12º over, el seamer protagonizó uno de esos pasajes que quedan grabados en cualquier hoja de estadísticas: tres wickets, una sola carrera. Primera bola, Mohammad Nabi fuera por 8, stumps destrozados. Dos pelotas después, el máximo anotador afgano, Azmatullah Omarzai (17), también camino del vestuario. Para cerrar, Mujeeb Ur Rahman vio sus stumps volar.

De 81/5 a 82/8 en cinco bolas. El chase no solo se tambaleó. Se desmoronó.

Un cierre clínico para una paliza total

Desde ahí, solo quedaba formalizar lo inevitable. Los últimos wickets cayeron sin resistencia real y Afganistán se desplomó a 94 todo fuera en 14.1 overs. Una diferencia de 127 carreras en T20I habla por sí sola.

India no solo ganó. Impuso jerarquía, ritmo y profundidad de plantilla. El premio al Jugador del Partido fue, inevitablemente, para Abhishek Sharma, dueño absoluto del relato con su centenar de 30 bolas, pero el guion de Delhi tuvo muchos coautores: el control de Axar Patel, la precisión de Jasprit Bumrah, la agresividad de Ravi Bishnoi y el estallido de Nitish Kumar Reddy en un solo over.

Shreyas Iyer levantó una serie que deja a India con un 3-0 limpio y varias certezas de cara al calendario inmediato. La más importante, quizá, es que este equipo tiene recursos para reinventarse partido a partido sin perder un ápice de contundencia.

Si este es solo el preludio antes de los Asian Games, la pregunta ya no es si India llega como favorita. La cuestión es quién se atreve, ahora mismo, a mirarla de frente en un T20I.

Abhishek Sharma brilla en la paliza histórica de India a Afganistán