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Al-Ittihad pierde puntos ante Abha en un final dramático

A Al-Ittihad se le fue la noche desde el primer suspiro.

Minuto 7, balón dividido, choque duro. Richard Ríos se queda en el césped, gesto torcido, mirada perdida. Colombia pierde a su mediocentro, Al-Ittihad pierde su brújula. No estaba en el guion.

Ríos intenta seguir, pero no hay manera. Sale cojeando, claramente incómodo, y Jens Fissing se ve obligado a mover ficha antes de que el partido coja temperatura: entra Ahmed Al-Ghamdi. El cambio no es solo táctico; es emocional. El equipo se queda tocado, con la mente dividida entre el presente y el inminente duelo asiático ante Al-Ain.

El golpe inicial se convierte en un patrón. Cada vez que Al-Ittihad parece encontrar un hilo al que agarrarse, algo lo corta.

El gol que no fue

Houssem Aouar cree adelantar a los suyos. Define, celebra, respira. Pero la bandera lo congela todo. El tanto se anula por una mano previa de Danilo Pereira, que había rematado primero antes de que el balón se le escapara al guardameta y cayera de nuevo en zona de peligro.

La decisión tumba el impulso que empezaba a generar el equipo de Jens Wissing. El estadio siente la frustración. El rival, alivio. El partido se vuelve espeso, lleno de intentos sin premio.

Tras el descanso, Al-Ittihad sale con otra cara. Más agresivo, más alto, más decidido. Esta vez no hay tiempo que perder.

Aouar castiga el error

Minuto 52. La presión surte efecto. El portero rival firma una acción para el olvido: un despeje fallido que se estrella en sus propios pies y deja el balón muerto en el área. Aouar no perdona. Controla y define con calma, como si todo estuviera pasando a cámara lenta.

Por fin, 1-0.

El gol libera a Al-Ittihad. El equipo huele sangre y va a por el segundo. Llega con facilidad al último tercio, encuentra espacios, pero le falta la estocada final. Las ocasiones para sentenciar aparecen… y se desperdician.

Vieira mueve su banquillo para rematar el trabajo: entran George Ilenikhena y Marwan Al-Sahafi, buscando velocidad y frescura para castigar los huecos que Abha empieza a dejar al adelantar líneas. El plan es claro: matar el partido a la contra.

El VAR cambia el guion

Minuto 82. Al-Ittihad celebra lo que parece el 2-0, el gol que debía cerrar la noche y asegurar los tres puntos. Pero la alegría dura un suspiro. El VAR entra en escena y el tanto se anula.

La ventaja sigue siendo mínima. Y esa delgada línea entre tranquilidad y nerviosismo se rompe. Abha, colista, se agarra a esa decisión como a una tabla de salvación. Vuelve a creer.

Los minutos finales se convierten en un asedio invertido. El que dominó todo el partido empieza a mirar el reloj. El que sufrió durante gran parte del encuentro se lanza con todo.

Castigo en el tramo final

Minuto 87. El error que nadie puede cometer en ese momento. Un pase impreciso de Muhannad Al-Shanqeeti en salida de balón se convierte en regalo. Faisal Al-Subiani, que había entrado desde el banquillo, lo aprovecha sin contemplaciones y firma el 1-1.

Golpe directo al ánimo de Al-Ittihad. El equipo intenta reaccionar, pero ya es tarde. Las piernas pesan, las ideas se nublan y el tiempo se evapora.

El pitido final confirma la sensación que se mascaba en la grada: no es un punto ganado, son dos perdidos. Y ante el colista. En una liga donde cada tropiezo cuesta caro, Al-Ittihad se deja escapar una victoria que parecía controlada.

Abha, en cambio, se marcha con un botín inesperado. Aguantó, sufrió, resistió y, cuando por fin se abrió una rendija, se coló por ella. Un punto que vale mucho más que su simple número en la tabla.

Para Al-Ittihad, la pregunta es otra: ¿cuántas noches como esta puede permitirse mientras persigue a los de arriba?