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Alisson sancionado por la FA tras incidente con el cuarto árbitro

Alisson Becker no solo se marchó del campo con la rabia a flor de piel. También lo hará con una multa en el bolsillo. La Football Association ha sancionado al portero de Liverpool FC con 8.000 libras por conducta impropia, después de perder los nervios y desahogarse contra el cartel electrónico del cuarto árbitro camino del vestuario.

No fue una escena habitual en el brasileño, uno de los futbolistas más serenos del vestuario de Jürgen Klopp en los últimos años y ahora de Arne Slot. Pero el final del partido lo desbordó. El silbato ya había sonado, la tensión seguía en el aire y Alisson descargó su frustración contra el tablero de los cambios en la zona del túnel, ante la mirada atónita de los oficiales del encuentro.

La FA lo describió de forma escueta: el guardameta “actuó de manera impropia en el área del túnel tras el pitido final”. El propio Alisson aceptó el cargo y la sanción estándar, sin recurrir ni pedir rebaja. Asume la culpa por la reacción. No por lo que la provocó.

Porque el origen de todo está en un penalti. Un penalti que lo encendió todo… y que, días después, el panel de Key Match Incidents (KMI) ha considerado erróneo.

Un penalti que lo cambia todo

La acción clave llega con Neco Williams. El defensor arma el disparo, suelta el chut y, solo después de que el balón haya salido, llega el contacto. El árbitro Sam Barrott señala la pena máxima por la falta sobre el jugador, pese a que el golpe se produce claramente a destiempo, con la jugada ya ejecutada.

Alisson reacciona de inmediato, incrédulo, protestando con vehemencia. No le entra en la cabeza que se castigue una acción posterior al tiro como si hubiera impedido la finalización de la jugada. La decisión se mantiene. El portero, obligado a recomponerse bajo palos, guarda el enfado para después.

Y después explotó.

Camino del túnel, todavía digiriendo el penalti señalado, el brasileño se cruza con el cuarto árbitro y su tablero electrónico, protagonista involuntario de otro momento extraño del partido. El dispositivo había fallado minutos antes, provocando un retraso en un triple cambio que Andoni Iraola tenía preparado en la banda. El mal funcionamiento del cartel ya había añadido confusión y nervios a un tramo final caliente. Faltaba la chispa. El penalti de Barrott la puso.

El veredicto del KMI

Con el ruido aún presente, el caso pasa por el filtro del panel de Key Match Incidents, el organismo que revisa las acciones determinantes de los partidos. Su conclusión es clara: el árbitro Sam Barrott se equivocó al conceder la pena máxima.

El dictamen no cambia el marcador ni borra la multa. Pero sí deja una estampa curiosa: el portero que pierde los nervios, paga por ello… y, al mismo tiempo, ve cómo un panel independiente le da la razón en el fondo de su protesta.

Alisson ya ha cerrado el capítulo disciplinario con la FA. Lo que queda abierto es otra cuestión: cuánto pesará, en una temporada larga y exigente, un penalti mal señalado que aún resuena en la cabeza de uno de los líderes del vestuario de Liverpool FC.