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Andy Ruiz Jr: Desafiante tras la derrota ante Damian Knyba

Andy Ruiz Jr volvió a un gran escenario con la intención de recordar al mundo quién fue el hombre que noqueó a Anthony Joshua en 2019. Salió del Prudential Center de Newark con otra etiqueta: la de veterano castigado por el tiempo, superado a los puntos por el polaco Damian Knyba. Pero no con la de acabado.

A sus 36 años, el excampeón mundial cayó por decisión unánime tras 10 asaltos en su regreso al ring, en lo que era apenas su cuarta pelea desde la revancha perdida ante Joshua en diciembre de 2019. Demasiado óxido. Demasiado tiempo lejos del fuego.

Las tarjetas fueron claras, aunque no escandalosas: 117-110, 114-113 y 114-113 para Knyba, que eleva su registro a 18 victorias y una derrota. El polaco se llevó la noche, el resultado y el impulso. Ruiz, en cambio, se llevó un aviso brutal de la realidad… y aun así pidió repetir.

Un campeón atrapado en su propia inactividad

Ruiz Jr, que recientemente firmó con el promotor británico Eddie Hearn, nunca encontró el ritmo que en su día desarmó a Joshua. Pareció una sombra de aquel hombre rápido de manos y piernas pesadas que sorprendió al mundo en el Madison Square Garden.

En Newark, su noche quedó marcada por un séptimo asalto dramático: cayó a la lona, se levantó a duras penas y sobrevivió gracias a la campana. Esa imagen, tambaleante y obligado a recomponerse, simbolizó buena parte de su actuación: siempre un paso por detrás, siempre intentando entrar, siempre atado.

Ruiz lo explicó con sencillez al terminar: cada vez que intentaba acortar la distancia, se encontraba con los agarres de Knyba. El polaco supo enfriar los intentos del mexicano-estadounidense, cortar sus combinaciones y desactivar el poco ritmo que traía tras su larga ausencia.

“Cada vez que intentaba entrar, me sujetaba muy fuerte y no podía soltar mis combinaciones. Jugó con un buen plan”, admitió. Sin excusas grandilocuentes. Solo una certeza: quiere volver a enfrentarlo. “Me encantaría hacerlo de nuevo y hacer las cosas muy diferentes”.

El peso del tiempo

Ruiz no escondió el diagnóstico: la inactividad le pasó factura. Esta fue su primera pelea desde el empate con Jarrell Miller en agosto de 2024, otro tramo largo sin acción para un peso pesado que, cuando está en forma, vive de la cadencia, del volumen, de la confianza.

“Fue solo un parón muy largo y un gran oponente”, señaló. No buscó la vía fácil. De hecho, presumió justo lo contrario: “No quería tomar una pelea sencilla, por eso acepté a Damian. Es un tipo grande. Pero tenemos que arriesgar”.

El riesgo, esta vez, le costó el combate. Pero no le quitó la voz ni el orgullo. Ruiz insistió en que la versión vista en Newark no es la definitiva. “Todavía lo tengo dentro de mí. Solo tengo que mantenerme activo y quiero volver a pelear”.

¿Último capítulo o principio de otra batalla?

La noche en New Jersey deja una doble lectura. Para Damian Knyba, es una victoria que legitima su nombre en el mapa de los pesos pesados: derrotar a un excampeón mundial, aunque lejos de su mejor momento, siempre pesa. Para Andy Ruiz Jr, es un aviso: el crédito del recuerdo ya no alcanza; ahora necesita hechos.

Pidió revancha casi sin dejar enfriar los guantes. La aceptará Knyba, con las cartas ya a su favor y un triunfo en el bolsillo, es otra historia. Lo que sí queda claro es que Ruiz no piensa irse en silencio.

La cuestión ya no es si “todavía lo tiene dentro de él”, como afirma. La verdadera pregunta es si el tiempo le permitirá demostrarlo antes de que la puerta de la élite se cierre definitivamente.