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Anfield, punto de ruptura: Liverpool obligado a vencer al Arsenal

Paul Merson no se anda con rodeos. Para él, si el Liverpool quiere pelear de verdad por la Premier League, el partido del domingo ante el Arsenal en Anfield no es importante: es obligatorio. O gana, o se resigna a mirar el título desde lejos.

El contexto es claro. El equipo de Andoni Iraola recibe al vigente campeón en el Super Sunday de Sky Sports, con el Liverpool a seis puntos de los colíderes, Arsenal y Man City. Cinco victorias seguidas para los de Anfield, seis partidos invicto para el bloque de Mikel Arteta. La cita tiene aroma de cruce de caminos en pleno otoño.

“Si quieren un título, tienen que ganar”

Merson lo ve cristalino: el Liverpool “está empezando a cocinar”, empieza a carburar, pero llega a un punto del calendario en el que el margen de error se reduce a la mínima expresión.

Si el Liverpool no gana, se queda como mínimo a esos mismos seis puntos… y todavía con la visita al Emirates pendiente. La ecuación se vuelve incómoda: estarías pidiendo al Arsenal que pierda dos partidos sin que tú tropieces en ninguno. Y el exjugador asume que el Liverpool, por pura lógica de una temporada larga, dejará escapar más encuentros. En la práctica, estarías exigiendo a los de Arteta que caigan tres o cuatro veces de aquí al final. Demasiadas derrotas para un aspirante serio.

Por eso el choque tiene doble filo para los de Iraola. Es un “tienes que ganar” para engancharte al título, pero también un “no puedes perder” para no meterte en problemas en la lucha por la Champions League. Quedar descolgado en noviembre, con tanto rival directo apretando, es un riesgo que el club no puede permitirse.

Un golpe casi definitivo si gana el Arsenal

La otra cara del duelo es aún más contundente. Si el Arsenal asalta Anfield, Merson casi pone la mano sobre el fuego: la Premier podría quedar prácticamente sentenciada a favor de los de Arteta. No matemáticamente, pero sí en cuanto a sensación de dominio.

La pregunta surge sola: si el Arsenal sale de Liverpool con tres puntos, ¿quién les va a frenar? Merson enumera el calendario con la frialdad de quien ha vivido muchas carreras por el título: este domingo es uno de los tres o cuatro partidos realmente complicados que tiene el Arsenal en toda la temporada.

Cita el Man City fuera de casa, el propio Liverpool fuera, un Chelsea peligroso cuando entra en racha, y después equipos como Brighton o Brentford, incómodos, pero también capaces de “devolverte el favor” quitando puntos a tus rivales directos más adelante.

El dato que sacude la memoria es demoledor: la última victoria del Arsenal en liga en Anfield fue en 2012. Merson admite que no se lo creía cuando vio la estadística. Entonces, Mikel Arteta era jugador gunner; hoy, dirige desde el banquillo el intento de romper esa maldición. Esa carga histórica convierte el duelo también en un “no perder” para el Arsenal. Salir vivo de Anfield ya sería negocio. Ganar, directamente, sería un golpe de efecto.

Un noviembre que define un campeonato

Merson mira más allá del domingo y pone el foco en el calendario del Arsenal. Lo que viene ahora es un tramo feroz: un noviembre durísimo que se alarga hasta principios de diciembre. Para él, el veredicto llegará pronto: el 13 de diciembre, asegura, ya se sabrá si el Arsenal está realmente destinado a conquistar la Premier.

Su razonamiento es sencillo, casi de vestuario: “tras los partidos duros, llegan los fáciles”. Si el Arsenal atraviesa este bloque de encuentros de alto voltaje con firmeza, el resto del curso se le puede allanar de forma notable.

La ausencia de Saka, una grieta en pleno examen

En medio de este calendario exigente, una mala noticia: la posible ausencia de Bukayo Saka. Para Merson, el impacto es evidente. No entra en debates sobre su nivel reciente, va a lo esencial: Saka es un “tomador de decisiones”, un futbolista que semana tras semana elige casi siempre la opción correcta, en el pase, en el desmarque, en la definición.

Sin él, el foco pasa a Noni Madueke y Eberechi Eze, llamados a ocupar su lugar en este tramo. Merson lanza una advertencia: es una cosa entrar, brillar un par de partidos, descansar, y volver a aparecer. Otra muy distinta es sostener el nivel durante seis u ocho semanas seguidas. Ahí es donde se ve de qué está hecho un jugador.

Ese desgaste puede pasar factura. Aunque también abre una puerta: saber que van a jugar de forma continuada puede liberarles, darles margen para soltarse, para expresarse, sobre todo en el caso de Eze, un futbolista que crece cuando se siente protagonista. Todo ello, además, en un contexto en el que Max Dowman está a punto de ser sancionado, lo que reduce aún más las opciones de rotación.

El escenario está montado: un Liverpool obligado a ganar para seguir soñando con el título, un Arsenal que puede dar un zarpazo casi definitivo y un noviembre que amenaza con separar candidatos de aspirantes. El resto, lo dictará Anfield.