Argentina se prepara para triple función sin Messi
La AFA ya mueve las piezas. Según informó ESPN Argentina, el seleccionado prepara una serie de tres partidos en casa para la ventana FIFA que va del 21 de septiembre al 6 de octubre. Una mini gira, pero sin avión: todo en territorio argentino.
El plan arranca por donde manda la historia. El primer encuentro está diagramado para jugarse en El Monumental, ante un rival sudamericano o un seleccionado de la CONCACAF. Noche grande, estadio lleno y la primera foto formal de la nueva era sin Lionel Messi en el césped.
Después, la Selección saldría de Buenos Aires. Los otros dos amistosos apuntan a las provincias: Córdoba y Rosario pican en punta para recibir al equipo campeón del mundo. Dos plazas con peso propio, dos ciudades que hace tiempo reclaman su cuota de fútbol albiceleste.
En la edición matutina de Sportscenter, el periodista Diego Monroig fue directo: el equipo de Lionel Scaloni tiene “un 90 por ciento de chances” de disputar toda la ventana en casa. El dato no es menor. La idea original era otra: una gira por Asia, con un partido en China que estaba “casi confirmado”.
Ese mapa se rompió de golpe. La decisión de Messi de poner fin a su carrera con la Selección derrumbó los planes de viaje. Sin el gran imán global, la prioridad cambió: menos kilómetros, más trabajo puertas adentro, más tiempo para reconstruir la identidad del equipo sin su capitán histórico.
Mientras se ajusta la agenda de amistosos, en los despachos se juega otro partido. CONMEBOL mantiene conversaciones con FIFA para definir el reparto definitivo de plazas sudamericanas para el próximo Mundial. El eje del debate es claro: qué hacer con las plazas automáticas que recibirán Argentina, Uruguay y Paraguay como coanfitriones.
La gran pregunta es si esos cupos se restarán de las tradicionales cinco plazas y media del continente o si se sumarán a ellas. La decisión puede cambiar por completo el nivel de exigencia de las Eliminatorias.
En ese contexto, la postura argentina ya está sobre la mesa: la Albiceleste pidió participar de manera completa en todo el proceso clasificatorio, pese a tener asegurado su lugar como organizador. No quiere mirar desde afuera. Quiere competir, medir a la nueva camada bajo la presión real de los puntos, sostener el ritmo competitivo que la llevó a la cima.
La ventana de septiembre-octubre, con sus tres partidos, aparece como un laboratorio clave para Scaloni. Es la primera gran plataforma para ajustar el plan tras el golpe más reciente: la derrota 1-0 ante España en la final del Mundial de julio. Un resultado que cerró un ciclo dorado y abrió, sin anestesia, otro completamente distinto.
Se viene un calendario internacional cargado. Otra fecha FIFA ya asoma entre el 9 y el 17 de noviembre. No hay demasiado margen para la nostalgia. El cuerpo técnico necesita acelerar el recambio, probar sociedades, encontrar nuevos líderes y reacomodar la pizarra sin el futbolista que condicionaba —y potenciaba— todo.
La transición no es un eslogan, es una urgencia deportiva. Sin Messi, cada convocatoria, cada amistoso, cada decisión táctica pesa un poco más. Y si todo sale como se proyecta, ese nuevo camino empezará, simbólicamente, donde empezó casi todo: en un Monumental repleto, con la camiseta celeste y blanca buscando otra vez su voz en una cancha que ya no espera al 10, pero sí las respuestas del futuro.




