logo

Arlene Kelly se despide del cricket irlandés tras una carrera destacada

Arlene Kelly ya sabe cómo será su último día como profesional: un domingo en Worcester, una serie perdida ante England y una camiseta de Ireland que dejará de vestir después de cuatro años y medio intensos. No habrá gran gira de despedida ni fuegos artificiales, pero sí el peso de una carrera que cambió el rostro del equipo nacional.

La all-rounder de 32 años anunció que se retirará de todo el cricket profesional al término de la serie de one-day internationals ante England, que Ireland pierde 2-0. El tercer partido, en Worcester, será su último servicio con el trébol al pecho.

No nació en Dublin ni en Cork. Kelly llegó desde New Zealand, su país natal, y debutó con Ireland en junio de 2022 frente a South Africa. Desde entonces, se convirtió en una pieza tan constante como decisiva.

Jugó 110 encuentros internacionales. Tomó 135 wickets, una cifra que la coloca en un podio reservado: solo Isobel Joyce y Laura Delany han derribado más bateadoras con la camiseta irlandesa. En un equipo que a menudo ha tenido que pelear contra rivales con más recursos y profundidad, Kelly fue la garantía: ritmo, disciplina, inteligencia para leer los momentos.

Con el bate, su aportación fue menos vistosa, pero igual de necesaria. Más de 600 carreras internacionales, con máximas de 35 tanto en T20s como en ODIs, hablan de una jugadora que rara vez se escondía cuando el marcador apretaba. No era la estrella de los highlights, era la que sostenía la entrada cuando todo temblaba.

Ella misma lo resumió con sencillez y una sinceridad que encaja con su perfil dentro del vestuario: representar a Ireland ha sido “un privilegio absoluto”, pero ha llegado el momento de “colgar las botas” y volver a New Zealand para estar cerca de su familia y amigos. No hay drama, sí una decisión madura tras años lejos de casa.

Su marcha no solo deja un hueco en el once. Deja un vacío en el vestuario. Kelly habló de un “camerino muy especial” y aseguró que seguirá al equipo “desde el otro lado de la valla”, una imagen perfecta de lo que viene: ya no dentro de la línea de fuego, pero siempre pendiente de cómo crece el grupo que ayudó a consolidar.

La capitana Gaby Lewis no escondió el impacto de su figura. Recordó cómo Kelly llegó inicialmente como jugadora extranjera para Malahide CC y cómo, con el tiempo, se volvió indispensable para Ireland. Una profesional fiable, dentro y fuera del campo, a la que el equipo recurría casi por instinto en los momentos complicados.

También hay un matiz humano que atraviesa todos los elogios: el sacrificio de vivir tan lejos de los suyos durante tanto tiempo. Lewis admitió lo duro que ha sido para Kelly esa distancia, y ahí se entiende mejor la decisión. Ireland pierde a una líder silenciosa; New Zealand recupera a una hija que ha pasado sus mejores años deportivos al otro lado del mundo.

En Worcester, cuando entregue la pelota por última vez o complete su último turno de bateo, no solo terminará un partido. Se cerrará una etapa en la que una all-rounder llegada de lejos se convirtió en el corazón competitivo de Ireland. La pregunta, ahora, es quién tomará ese relevo en un equipo que todavía sueña con dar un salto definitivo en el escenario mundial.