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Sussex toma ventaja sobre Nottinghamshire en Hove

En el County Ground de Hove, en un día en el que el título empezó a escaparse por los márgenes para Nottinghamshire, Sussex jugó con calma, pegada y algo de descaro. Al cierre del segundo día, el marcador es claro: 308-6 y una ventaja de 68 carreras sobre los 240 de Notts. Poca cifra, enorme mensaje.

Mientras Warwickshire remataba a Essex en solo dos días en Chelmsford y Somerset avanzaba con firmeza ante Yorkshire, Nottinghamshire se atascó en la costa sur. Solo dos puntos de bonificación para un aspirante al título que ve cómo los rivales aceleran.

La sociedad Clark–Tear cambia el guion

La jornada giró alrededor de Tom Clark. El zurdo firmó 89 trabajadísimos, pero sobre todo construyó, junto a Charlie Tear, la asociación que cambió el tono del partido. Entre ambos añadieron 132 carreras para el tercer wicket en apenas 33 overs, un tramo en el que Sussex pasó de ir a remolque a mandar en el juego.

El inicio había sido prudente. Al responder a los 240 de Nottinghamshire, los abridores Tom Haines y George Thomas ofrecieron una base sólida. Haines, capitán de Sussex, pareció encontrar su ritmo rápido, castigando a Mukesh Kumar con dos fours consecutivos por la zona de covers. Pero su impulso se frenó en seco: se dejó atrapar en un error evitable, un flick de rutina a una bola de longitud media de Olly Stone que Ben Slater cazó con una buena estirada en mid-wicket.

Poco después, Thomas se quedó clavado ante una pelota recta de Tom Giles que se movió lo justo para atravesar su defensa. De 35-0 a 35-2, y Nottinghamshire olía sangre.

Ahí apareció Clark. Y con él, Tear.

Clark dominó el ritmo, Tear sostuvo la estructura. Tear castigó a Stone con dos boundaries consecutivos para sellar el centenar de asociación, mientras Clark, cada vez más suelto, se permitió el lujo de levantar a Giles por encima de la pierna para un six que le llevó a su quinto cincuenta de una temporada castigada por las lesiones. Once fours en total, golpes limpios, autoritarios, que obligaron al campeón a replegarse.

Tear, más paciente, levantó el centenar de stand con un drive preciso a través de covers ante Mukesh Kumar. En un extremo, contención; en el otro, fluidez agresiva. Nottinghamshire empezó a notar el desgaste.

Un error caro… y una puerta entreabierta

Cuando el escenario pedía calma para rematar la faena, Clark se equivocó. Tenía el centenar a tiro, el control del partido en la mano. Entonces se lanzó a un golpe innecesario ante un long hop muy ancho de Brett Hutton. Un corte desmedido, grueso inside edge y la pelota estrellándose en sus stumps. Clark se quedó helado. Sussex también.

Ese wicket, en 89, le dio oxígeno a Nottinghamshire. Más aún cuando, poco después, Oli Carter cayó barato, repitiendo el patrón de Haines: un flick a Stone que acabó otra vez en mid-wicket. Por primera vez en horas, Notts sintió que el partido volvía a su alcance.

Tear, mientras tanto, vivía su propio pequeño drama. Se quedó atascado en 49 durante veinte largos minutos, absorbiendo presión, antes de por fin tomar el single ante Liam Patterson-White que le aseguró su segundo cincuenta consecutivo en el Championship, tras el 89 de la semana anterior ante Surrey. La recompensa duró poco: Patterson-White le respondió con una joya, una bola de brazo izquierdo que salió desde línea de leg stump y giró bruscamente para derribar middle y off. Sussex todavía iba por detrás, 42 carreras por debajo, y el equilibrio volvía a temblar.

Price y Simpson bajan el pulso… y luego aprietan

En ese contexto entraron John Simpson y Tom Price. Sin alardes, pero con cabeza, empezaron a cerrar la herida. Bloquearon, rotaron strike, obligaron al ataque de Nottinghamshire a volver a trabajar cada wicket. Y ahí llegó uno de los momentos que pueden pesar en una carrera por el título: Mitch Hay, el wicketkeeper, desperdició un stumping claro sobre Simpson, en 31, ante Patterson-White. Sussex aún estaba en desventaja. Nottinghamshire dejó vivo a un bateador clave.

La respuesta fue cruel. La ventaja de Sussex ya era de 18, y la asociación por el sexto wicket alcanzaba las 60 carreras cuando Hutton, astuto, se abrió de la línea de crease y coló una pelota que atravesó la defensa de Simpson. Notts celebró con rabia. Pero el daño ya estaba hecho: el control del ritmo pertenecía a Sussex.

Price, sólido, sereno, tomó el relevo. Se aseguró el cincuenta, se adueñó del tramo final del día y empujó a su equipo más allá de la barrera psicológica de las 300 carreras con dos boundaries consecutivos. Cada golpe era un recordatorio: el único punto de bateo de esta ronda de Division One, de momento, es de Sussex.

A su lado, Jack Carson sobrevivió y acompañó. También fue protagonista involuntario de otro error grave de Hay, que lo dejó con vida en 27 tras otra oportunidad desaprovechada. Nottinghamshire no solo sufría en el marcador; también se disparaba en el pie.

Un Hove propicio al bateo… y una presión creciente

El contexto no ayuda a los visitantes. Los pitches de Hove suelen ofrecer sus mejores condiciones para el bateo en los días dos y tres. Sussex lo sabe y ha aprovechado la ventana. Con 308-6 y Price invicto en 56, la puerta está abierta para ampliar la ventaja en la mañana del tercer día, estirar la diferencia y obligar al campeón a remar a contracorriente en un terreno que favorece al bateador.

Sussex ya suma cinco puntos. Nottinghamshire, solo dos. En una carrera por el título donde Warwickshire acelera y Somerset avanza, cada bonus point cuenta, cada stumping fallado pesa, cada wicket regalado duele.

El campeón aún puede responder. Pero Hove, ahora mismo, habla con acento de Sussex. Y la pregunta es directa: ¿tendrá Nottinghamshire el carácter para darle la vuelta a un partido que, poco a poco, se le está escapando entre las manos?