El Barça y el error de dejar escapar a Carlos Espí
El Barcelona buscaba un nueve con urgencia. No uno cualquiera, sino un delantero capaz de tapar el agujero que dejaron los 39 goles combinados de Robert Lewandowski y Ferran Torres la temporada pasada. En los despachos del club, el debate fue duro, incómodo, casi incómplice. El nombre sobre la mesa: Carlos Espí, ex del Valencia, propiedad del Levante… y hoy delantero del Real Madrid.
La historia, contada por el periodista Siqui Rodríguez en el programa “Què T’hi Jugues”, se resume en una expresión que duele en clave azulgrana: riesgo financiero.
El ‘no’ del Barça a un nueve que ya estaba en la mesa
El Barça llevaba meses siguiendo a Espí. Deco, director deportivo, lo tenía bien catalogado: buen jugador, margen de crecimiento, perfil interesante para el futuro. El problema no era el talento. Era la cifra.
La cláusula de rescisión fijada por el Levante: 25 millones de euros.
En el contexto actual del club, esa cantidad para un jugador que no iba a ser titular con Hansi Flick sonaba a salto al vacío. El Barça decidió frenar. Y lo hizo con claridad.
Siqui Rodríguez lo explicó así: a Carlos Espí se lo ofrecieron al Barcelona, en el club lo consideraban un buen futbolista, pero lo rechazaron, entre otros motivos, por no querer pagar 25 millones por un jugador que no sería titular.
La apuesta se quedó sin firma. El Barça miró el riesgo, miró el banquillo… y dijo no.
Un plan A frustrado y un plan B de bajo coste
El rechazo a Espí no fue una decisión aislada, sino la consecuencia de un mercado que se torció pronto. El objetivo prioritario estaba marcado: Julián Álvarez. La idea deportiva era clara: el argentino como referencia y otro delantero efectivo para compensar los goles perdidos de Lewandowski y Ferran Torres.
Pero Atlético de Madrid cerró la puerta de golpe a la salida de Álvarez. Sin plan A y con un mercado sin nueves puros a precios razonables, Flick y Deco eligieron otro camino: no forzar, no disparar la caja por desesperación.
Optaron por soluciones internas y temporales. Raphinha como falso nueve. Gordon, Adeyemi y Dani Olmo como alternativas puntuales en esa zona hasta, como mínimo, enero. Parchear antes que hipotecar.
El verdadero riesgo del Barça en la posición de delantero centro llegó con otro nombre, mucho menos mediático y, sobre todo, 16 veces más barato: Hamza Abdelkarim.
Tal y como detalló Rodríguez, la apuesta se llama Hamza Abdelkarim, costó 1,5 millones de euros, es joven y en el club creen que puede convertirse en una opción real, un nueve decisivo. Asumen que un riesgo de 1,5 millones es asumible. Uno de 25 millones, en cambio, se percibe como peligrosamente alto.
El Barça eligió la prudencia. O eso pensaban.
El Madrid huele la sangre y se lanza
Mientras en Barcelona se hacían números, en Madrid olieron una oportunidad de oro. El Real Madrid necesitaba un delantero con urgencia tras la salida de Gonzalo rumbo a la Premier League. El hueco en la plantilla era evidente. Y el nombre de Carlos Espí encajaba como anillo al dedo.
El club blanco se movió rápido. Operación relámpago. Sin ruido, sin filtraciones, sin debate público. Espí llegó desde el Levante y en Valdebebas no tardaron en darle minutos.
Su respuesta fue inmediata.
En los dos primeros partidos, entró desde el banquillo, sumando minutos, sensaciones, confianza. El golpe definitivo llegó ante el Espanyol: entró a falta de 10 minutos y, en el minuto 90, firmó el gol de la victoria. Un remate que valió tres puntos y que, de paso, encendió todas las alarmas en Barcelona.
El delantero que el Barça consideró un riesgo excesivo por 25 millones empezaba a decidir partidos vestido de blanco.
¿Apuesta prudente o ocasión perdida?
En el Camp Nou defienden la lógica de su decisión: el contexto económico aprieta, el margen de error es mínimo y cada euro invertido en un jugador no titular puede condicionar movimientos futuros. Hamza Abdelkarim representa la apuesta controlada, el proyecto a fuego lento. Espí, la bala que no se quiso disparar.
En el Santiago Bernabéu, en cambio, la lectura es otra: vieron la duda del eterno rival, la convirtieron en oportunidad y ya han cobrado el primer rédito deportivo en forma de gol agónico.
Ahora la pregunta queda flotando sobre la temporada: ¿se recordará el nombre de Carlos Espí como un simple capítulo de mercado… o como el delantero que el Barça dejó escapar para que el Madrid encontrara su próximo nueve decisivo?




