El Barça supera los 1.000 millones de euros en ingresos
El Barcelona se prepara para una cita histórica lejos del césped. La Junta Directiva ha convocado a los socios a una Asamblea General Ordinaria el sábado 19 de septiembre, una reunión telemática que se emitirá desde el Auditori 1899, en las instalaciones del Spotify Camp Nou, y en la que el club presentará unos números que marcan época.
No es una asamblea más. Es la asamblea del primer Barça que supera los 1.000 millones de euros de ingresos en una sola temporada.
Una asamblea para enseñar las cuentas… y el cambio de era
La Junta cerró los detalles de la convocatoria en una reunión ordinaria celebrada el 3 de septiembre. En los próximos días, los socios recibirán la convocatoria oficial con el orden del día y el club se ha comprometido a poner a su disposición toda la documentación económica con antelación, con la palabra “transparencia” como bandera.
En el centro de todo, el ejercicio 2025-26. Un curso que el club define como clave en su “estabilidad financiera” y que deja un dato demoledor: por primera vez en su historia, el Barcelona rebasa la frontera psicológica y contable de los 1.000 millones de euros de ingresos.
Ese estallido de facturación no es solo un récord. Garantiza resultados ordinarios positivos por tercera temporada consecutiva. Tres años seguidos en verde en plena reconstrucción institucional y con el estadio a medio gas. No es un matiz contable: es la base sobre la que el club quiere construir su futuro inmediato.
“El objetivo de estabilidad financiera” se da por cumplido, subraya el comunicado oficial del propio Barça, que destaca que se ha logrado en una temporada “marcada por importantes condicionantes operativos y de capacidad”.
Un gigante recaudando con el estadio a medio aforo
El contexto convierte las cifras en algo todavía más llamativo. Durante el primer semestre de la temporada, el primer equipo se vio obligado a repartir sus partidos como local entre el Estadi Johan Cruyff y el Estadi Olímpic, mientras avanzaban las obras del Camp Nou.
Ni continuidad, ni comodidad, ni taquillas llenas. Aun así, la máquina de generar ingresos no se detuvo.
Cuando el equipo regresó al Camp Nou, el estadio seguía lejos de su versión definitiva. El aforo quedó limitado a 42.000 espectadores, muy por debajo de los 60.000 asientos que el club había utilizado como referencia en sus previsiones iniciales para el presupuesto anual.
La lógica decía que el desajuste sería inevitable. Sin embargo, el Barça confirma que el presupuesto se ha cumplido prácticamente en su totalidad pese a esa brecha de 18.000 localidades por partido. El mensaje es nítido: si con un Camp Nou mutilado el club roza los objetivos, con el estadio terminado el potencial de ingresos apunta a otro nivel.
Cada asiento nuevo, cada grada reabierta, cada zona VIP operativa se perfila como un multiplicador económico. La directiva lo sabe y la asamblea de septiembre servirá también para escenificar ante los socios lo que puede representar el nuevo Camp Nou una vez a pleno rendimiento.
Patrocinios, merchandising y una BLM en récord
El músculo financiero del Barça no se explica solo por las entradas. El club ha disparado sus ingresos comerciales con una batería sostenida de acuerdos de patrocinio de alto valor. La marca Barcelona sigue vendiendo, y muy bien.
A eso se suma el rendimiento de BLM, la empresa encargada del merchandising oficial del club, que ha firmado un volumen de negocio récord. Camisetas, productos oficiales, tiendas físicas y venta online han empujado la facturación a cotas nunca vistas, apuntalando la histórica cifra global por encima de los 1.000 millones.
El resultado es una Junta Directiva que llegará al 19 de septiembre en una posición de fuerza poco habitual tras los sobresaltos financieros de los últimos años. Esta vez no se trata de justificar urgencias, sino de enseñar cómo un club que vivió al borde del abismo económico empieza a poner orden en sus cuentas mientras levanta un nuevo estadio.
La pregunta ya no es si el Barça puede sobrevivir a sus problemas financieros recientes. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llegar cuando el Camp Nou vuelva a abrirse por completo y esa capacidad de generar ingresos deje de estar limitada por las obras.




