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Bayern Múnich inicia la Bundesliga contra Stuttgart sin complejos

La temporada alemana arranca con un mensaje claro desde Múnich: el Bayern no quiere limitarse a defender la Bundesliga; quiere lanzar desde ya su asalto a Europa. El telón se levanta el viernes por la noche y el Allianz Arena espera goles, ritmo alto y un protagonista muy reconocible: Harry Kane.

Un campeón que ya huele a pólvora

El Bayern llega con la primera copa ya en la vitrina. La reciente victoria en la Supercopa alemana ante Borussia Dortmund por 2-1 dio el primer aviso de la era Vincent Kompany: equipo agresivo con balón, decidido en campo rival y con la sensación de que, cuando acelera, pocos pueden seguirle el paso.

El duelo ante Dortmund pudo complicarse si el tanto de Ramy Bensebaini en la primera parte hubiera subido al marcador. No lo hizo. Y los bávaros, superiores en los momentos clave, se llevaron el título con autoridad. Kompany quiere exactamente ese tipo de versión para el estreno liguero ante Stuttgart.

La probable alineación local lo deja claro: Neuer; Laimer, Tah, Kim, Stanisic; Kimmich, Pavlovic; Olise, Brown, Díaz; Kane. Un once que mezcla jerarquía, físico y dinamita en los últimos metros.

Stuttgart llega con fe… y Champions

El rival no aterriza en Múnich como mero invitado. El Stuttgart de Sebastian Hoeness firmó una campaña notable el curso pasado: cuarto puesto en Bundesliga y billete para la Champions League. Un salto enorme para un club que, sin embargo, cerró el campeonato 26 puntos por detrás del Bayern. La distancia con el campeón sigue siendo un espejo incómodo.

La pretemporada ha sido prometedora y el 4-0 ante Hansa Rostock en la DFB-Pokal alimenta la confianza. El once previsto: Bredlow; Nartey, Jeltsch, Chabot, Mittelstädt; Prömel, Stiller; Tomas, Undav, Führich; Pejcinovic. Un equipo con piernas para correr y calidad suficiente como para castigar cualquier despiste.

Stuttgart sabe que ganar en Múnich es casi una quimera —no lo logra desde 2018—, pero también que tiene argumentos ofensivos para no salir mudo del Allianz.

Una máquina de marcar… y de conceder

Hay un dato que retrata bien al Bayern actual: lleva 56 partidos oficiales consecutivos marcando, una racha que, curiosamente, comenzó ante Stuttgart en agosto del año pasado. La portería rival, tarde o temprano, cae. Casi siempre.

El problema está atrás. El curso pasado, el 65% de sus encuentros oficiales terminó con goles de ambos equipos. En casa, ese porcentaje subió hasta el 71% en Bundesliga, solo superado por Freiburg y Köln. El Allianz Arena se ha convertido en un escenario casi garantizado de intercambio de golpes.

Stuttgart, lejos de casa, también vive en ese caos controlado: en el 82% de sus partidos como visitante marcaron y encajaron. Solo Frankfurt presentó un porcentaje más alto. No es casualidad, es tendencia.

Las cifras recientes lo refuerzan: en los últimos cinco partidos del Bayern, ambos equipos vieron puerta. En tres de los cinco últimos compromisos de Stuttgart también se dio ese escenario. Todo apunta a una noche movida para Neuer y Bredlow.

El peso del Allianz y una estadística demoledora

El tropiezo del Bayern ante Wehen en pretemporada fue un susto más que una señal de alarma. Faltaban titulares, faltaba ritmo, faltaba contexto competitivo. Cuando el equipo se enchufó de verdad, encadenó seis victorias consecutivas al final del curso pasado, con triunfos de prestigio ante Aston Villa, RB Leipzig y Borussia Dortmund.

En casa, el dominio fue casi absoluto: solo una derrota liguera en todo el año. Con ese registro, cuesta imaginar a Stuttgart marchándose de Múnich con algo más que buenas sensaciones y, quizá, algún gol.

El precedente más reciente entre ambos pesa: 3-0 para el Bayern en la final de la Copa alemana. Un golpe seco para los suabos, que aún así han demostrado que pueden competir y hacer daño arriba. De hecho, los últimos 17 enfrentamientos directos dejaron al menos tres goles. En 12 de ellos, se superó esa barrera.

La historia reciente grita espectáculo.

Harry Kane, el martillo que no se detiene

Harry Kane no solo ganó la Bota de Oro de la Bundesliga el año pasado. La arrasó. Terminó con 36 goles en liga, casi el doble que su perseguidor más cercano, Denis Undav, con 19. Y no da señales de freno.

En la Supercopa, el delantero inglés firmó cinco disparos, la misma cifra que Michael Olise, aunque solo uno de ellos encontró portería. Lejos de ser un problema, sus números globales dibujan otra cosa: 119 disparos en Bundesliga la temporada pasada, 67 de ellos a puerta. Un promedio de 2,53 tiros a portería por 90 minutos. Producción constante, obsesiva.

Contra Stuttgart, el historial es todavía más contundente: ocho goles en cuatro partidos, con dos hat-tricks incluidos, el último precisamente en su último cruce ante los suabos. Para la defensa visitante, es una pesadilla conocida.

Un estreno con aroma a gran noche

Todo encaja para un arranque de Bundesliga de alto voltaje: un campeón que ya ha levantado un título, un aspirante europeo sin miedo, un estadio acostumbrado a ver partidos locos y un goleador que vive en números de videojuego.

La duda no es si habrá goles en Múnich.

La duda es cuántos más puede soportar esta Bundesliga antes de que el Bayern vuelva a imponer su ley.