BCCI busca patrocinador principal para la selección india de cricket
La fecha límite ya quedó atrás. Han pasado más de dos semanas y la Board of Control for Cricket in India sigue sin encontrar patrocinador principal para los partidos de la selección india. El activo es enorme, la vitrina es global, pero el espacio en la camiseta y en el rótulo oficial aún no tiene dueño.
No es por falta de interés. Según lo adelantado por Cricbuzz el 22 de agosto, la BCCI mantiene conversaciones directas con varias marcas de primer nivel. Sobre la mesa están nombres como Google Gemini, SBI Life, IDFC First Bank y Spinny. Negociaciones discretas, bilaterales, lejos del ruido habitual de una subasta abierta.
Un concurso con líneas rojas muy claras
El mensaje del organismo indio a los potenciales socios es contundente: hay sectores que, en este ciclo, no pueden ni siquiera presentarse. No solo se mantienen las categorías tradicionalmente vetadas —tabaco, alcohol, fantasy gaming y apuestas—, sino que se añaden restricciones específicas que apuntan a proteger a los patrocinadores actuales.
En el documento de invitación a la licitación (ITT), entregado a las partes interesadas, se detalla sin ambigüedades: cualquier empresa vinculada directa o indirectamente a la industria de neumáticos, tubos o flaps queda fuera. Si una compañía, o alguna de sus filiales, fabrica, comercializa, distribuye o vende estos productos, no puede presentar oferta.
La lista de exclusiones no se detiene ahí. También quedan bloqueadas las firmas dedicadas a athleisure, ropa de alto rendimiento y merchandising y equipamiento deportivo. A ellas se suman las empresas de pinturas, soluciones de impermeabilización y papeles pintados.
El objetivo es evidente: blindar a quienes ya han invertido fuerte en el ecosistema del cricket indio. Apollo Tyres es el patrocinador principal de la camiseta de la selección; Adidas viste al equipo; Asian Paints figura como Associate Partner de la BCCI. El mensaje implícito: este terreno es suyo, no se toca.
Esa protección implica que gigantes como MRF, CEAT, Berger Paints, JSW Paints, Nike, Puma o Decathlon quedan automáticamente descartados. No hay constancia de que alguna de estas marcas haya mostrado interés formal en esta licitación, pero el propio ITT se adelanta a cualquier intento y cierra la puerta de antemano.
Un inventario de partidos con letra pequeña
El paquete que la BCCI pone en juego se articula alrededor de los llamados Chargeable Matches. Para efectos del concurso —y sin que esto suponga garantía contractual de ningún tipo—, el organismo calcula que durante el periodo de derechos podría organizar alrededor de 35 partidos facturables.
Solo cuentan los encuentros internacionales disputados por la India Senior Men’s National Team en series o eventos internacionales. Quedan fuera los partidos domésticos, los que formen parte de torneos ACC o ICC, y cualquier encuentro internacional del combinado absoluto femenino.
Cada uno de esos partidos tiene un precio de salida muy concreto. La reserva se ha fijado en 4,85,00,000 rupias indias por encuentro, es decir, cuatro crores y ochenta y cinco lakhs por partido. Cualquier marca que quiera asociar su nombre a la selección masculina en este formato sabe desde el primer minuto cuál es el mínimo al que se juega.
Solo grandes corporaciones en la línea de salida
La BCCI también ha levantado un muro de entrada financiero y estructural. No se aceptan ofertas de individuos, entidades no incorporadas, consorcios, joint ventures ni ofertas conjuntas. Solo se considerarán compañías plenamente constituidas.
Y no vale cualquier balance. Cada aspirante debe acreditar, en los últimos tres ejercicios auditados, una facturación media de al menos 100 crores de rupias, o bien un patrimonio neto medio de ese mismo importe en ese mismo periodo. Sin músculo económico, no hay sitio en la puja.
Es un filtro duro, diseñado para que al tramo final solo lleguen actores con capacidad real de sostener un acuerdo de esta envergadura durante todo el ciclo de derechos.
Un activo premium, un puzzle aún sin resolver
El escenario es peculiar: uno de los productos más poderosos del deporte mundial, la selección india de críquet, sin patrocinador principal confirmado pese a tener el mercado corporativo más pujante del planeta a su alrededor.
Las negociaciones avanzan en silencio. La BCCI protege con celo a sus socios actuales, sube el listón económico y limita el acceso a gigantes consolidados. El premio es enorme, pero el cerco es estrecho.
La pregunta ya no es si habrá patrocinador, sino quién estará dispuesto a pagar el precio, aceptar las reglas del juego y poner su marca en el escaparate más expuesto del críquet indio.




