Benrahma imita a Cristiano: victoria y gesto en Arabia
Neom sufrió, pero salió vivo. 2-1 ante Al-Diriyah en el Al-Awwal Park, en Riad, en la duodécima jornada de la Saudi Roshn League. Partido trabado, marcador corto y un protagonista claro: Said Benrahma.
El argelino abrió el camino desde el punto de penalti, ejecutando con frialdad el 1-0 y sosteniendo el peso creativo de su equipo durante buena parte del encuentro. Al-Diriyah respondió, apretó y encontró su gol, pero Neom terminó imponiéndose gracias al tanto que sentenció el choque, obra de Alexandre Lacazette, el francés ex Arsenal que empieza a encontrar su sitio en el ataque del conjunto.
Al final, el premio individual parecía incuestionable. Benrahma fue elegido mejor jugador del partido. Gol, liderazgo y presencia constante entre líneas. Trofeo en mano, foco sobre él. Pero el momento clave de la noche no llegó con el balón en juego, sino con el gesto posterior.
El argelino miró a un lado, buscó a Lacazette y le hizo una señal clara. Lo llamó para compartir el galardón. No fue un simple posado. Fue una cesión simbólica: reconocimiento al delantero que firmó el segundo gol, el que aseguró los tres puntos y apagó la reacción de Al-Diriyah.
La escena recordó de inmediato a otro gigante del campeonato. Cristiano Ronaldo había marcado el camino una semana antes. Tras la victoria 3-1 de Al-Nassr sobre Al-Faisaly en la undécima jornada, el capitán renunció a su premio de mejor jugador del partido para entregárselo a su compañero Abdullah Al-Hamdan, autor de una actuación decisiva. Un gesto que dio la vuelta al país y marcó tendencia en la Saudi Roshn League.
Ahora Benrahma sigue esa estela. Misma Liga, mismo tipo de premio, misma idea: el protagonismo no se guarda, se comparte.
No todos aplauden esta nueva moda. Sami Al-Jaber, leyenda del fútbol saudí, ya había alzado la voz tras el gesto de Cristiano. Calificó la repetición de estas escenas como una “moda” que debía ser afrontada, una deriva que, en su opinión, desvirtúa el sentido del reconocimiento individual.
El debate está servido. ¿Acto de compañerismo genuino o teatralización innecesaria de un premio personal? Lo cierto es que, mientras la discusión crece, la imagen de Benrahma y Lacazette levantando juntos el trofeo resume bien el pulso actual de la Saudi Roshn League: estrellas globales, gestos de alto impacto y una competición que no solo se juega en el césped, también en los símbolos.




