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Bohemians remonta en Richmond Park y asegura subcampeonato

En un Richmond Park tenso y ruidoso, Bohemians encontró carácter donde a St Patrick's Athletic le faltó colmillo. El 3-2 visitante en este derbi dublinés no solo volteó un partido que se había puesto cuesta arriba, también certificó el segundo puesto de los Gypsies en la Premier Division y dejó a los Saints con un final de temporada apagado pese al billete europeo ya asegurado.

El impacto es claro: Bohemians termina cinco puntos por delante de St Pat's y a solo tres del campeón Shamrock Rovers. El premio económico tampoco es menor: el subcampeonato les garantiza un pase directo a la segunda ronda de la UEFA Conference League el próximo verano, un salto que eleva el ingreso mínimo europeo a unos 525.000 €, frente a los 325.000 € del tercer lugar, además de un plus en premios domésticos.

Saints salen en tromba… y golpean primero

St Pat's arrancó como exigía la situación. Dos puntos por detrás de Bohemians al inicio, solo les valía ganar para adelantar a su rival de Phibsborough. Ni medio minuto había pasado cuando Jamie Lennon ya probaba a Paul Walters con un disparo desde la frontal. Aviso serio.

Tres minutos después, Zach Elbouzedi aceleró por la derecha, se plantó en zona de centro y sirvió para Anthony Olusanya, que desperdició la ocasión con un remate desviado. La sensación era de asedio. Y el dominio se tradujo pronto en marcador.

En el minuto 8, primer córner del encuentro y primera puñalada. Aidan Keena puso el servicio al segundo palo y allí apareció Sean McHale, en su primera titularidad de la temporada con los Saints, para zafarse de la marca de Jordan Flores y cabecear en plancha. 1-0 y Richmond Park rugiendo.

Bohemians, sin su capitán suspendido Dawson Devoy ni el lesionado Ross Tierney, tardó en asentarse. Su primer ataque serio llegó acompañado de polémica: Darragh Power cayó en el área tras un forcejeo con Jay McClelland, pero el árbitro Rob Hennessy no vio penalti. Para colmo, Power fue amonestado poco después por una falta sobre Keena, cuyo libre directo se marchó por poco por encima del larguero de Walters.

St Pat's tuvo entonces la oportunidad de encaminar el partido. En el 28, Olusanya sirvió un balón perfecto desde la derecha y Keena, en posición inmejorable, cruzó demasiado su remate. Otra ocasión clara tirada por la borda. Y Bohemians, que había sobrevivido a ese tramo, empezó a oler sangre.

Strods despierta a Bohs y el partido se da la vuelta

Con el paso de los minutos, el equipo de Alan Reynolds fue ganando metros y confianza. Connor Parsons obligó a Joseph Anang a una gran estirada para desviar a córner un disparo potente. Esa acción fue el preludio del empate.

En el 36, Markuss Strods, internacional letón, mostró una mezcla de tenacidad y calidad: peleó hasta la línea de fondo, se abrió hueco y sacó un centro tenso. Parsons se anticipó en el primer palo, Anang tocó lo justo para desviar el cabezazo al larguero, pero el balón quedó muerto y Flores apareció para empujar de cabeza. 1-1 y un giro anímico evidente.

El golpe fue doble. En el primer minuto del añadido de la primera parte, Bohemians dio la vuelta definitiva al marcador. Tras un córner, Patrick Hickey pareció empujar a Luke Turner en la pugna, pero Hennessy dejó seguir. El defensa estadounidense no se detuvo, recogió el balón y lo puso raso y fuerte al corazón del área pequeña. Allí esperaba Cian Byrne, que solo tuvo que poner el pie para firmar el 1-2. De la posible falta en contra al gol a favor en segundos. Richmond Park pasó del murmullo al silencio.

El intento de reacción y el mazazo definitivo

Con 17 años y todo por demostrar, Ryan Sheridan saltó al césped tras el descanso para dar aire fresco al ataque local. St Pat's salió con intención, con más ritmo y nervio, pero cada decisión arbitral que les era adversa aumentaba la frustración de grada y jugadores.

Y cuando parecía que el empuje local podía generar algo serio, Bohemians asestó otro golpe quirúrgico en su primera llegada del segundo tiempo. Minuto 57: Parsons combinó con Collie Whelan, cuyo disparo cruzado se estrelló en el poste derecho de Anang. El rebote cayó de nuevo en los pies de Parsons, que, desequilibrado pero lúcido, colocó el 1-3 con un toque de interior. Frialdad y eficacia en el área rival.

La respuesta de St Pat's fue inmediata y espectacular. Cuatro minutos después, Kian Leavy recogió el balón escorado a la derecha, encaró a Parsons, lo superó y soltó un disparo con rosca desde lejos que se coló con clase. Golazo para el 2-3 y un hilo de esperanza para los locales.

Alan Reynolds movió su banquillo, pero el foco emocional del estadio se fue a otro nombre: Chris Forrester. En el 67, el mediocampista entró junto a Ryan Edmondson, recibido con una ovación cerrada. Era su partido número 455 con la camiseta de St Pat's, récord ampliado, y también el último. Un símbolo del club saltando al césped para intentar cambiar una noche que se le escapaba a los suyos.

Bohemians aguantan; St Pat's se apaga

Con el marcador ajustado, cabía esperar un asedio final de los Saints. No llegó. El equipo local se atascó en tres cuartos de campo, sin claridad para encontrar a Keena ni profundidad suficiente por bandas. Los cambios no lograron alterar el guion y Walters vivió un tramo final relativamente tranquilo, protegido por una zaga de Bohemians cada vez más segura.

Reynolds reforzó el bloque con Senan Mullen, Sadou Diallo, Harry Vaughan y Douglas James-Taylor, mientras Zane Myers entraba en los últimos minutos por Parsons, uno de los nombres propios del encuentro. Su equipo gestionó la ventaja con oficio, cortando el ritmo cuando tocaba y alejando el juego de su propia área.

El pitido final certificó dos sensaciones opuestas. Para St Pat's, segunda derrota consecutiva en casa ante rivales de Dublín y cierre de curso sin victoria en los últimos cuatro partidos. Una temporada prometedora que se desinfló en la recta final, suavizada solo por el consuelo de la clasificación europea y el homenaje a Forrester.

Para Bohemians, en cambio, la noche en Richmond Park se convierte en un punto de inflexión: remontada en derbi, subcampeonato asegurado, un colchón de cinco puntos sobre el rival directo y la certeza de que el próximo verano arrancarán su aventura europea un peldaño más arriba.

La pregunta, ahora, es sencilla y contundente: con este impulso deportivo y económico, ¿hasta dónde puede llegar este grupo de Alan Reynolds en la próxima temporada?