Brook y Buttler arrasan: Inglaterra vence a Sri Lanka en Southampton
En Southampton, la historia volvió a repetirse. El último recuerdo de Inglaterra en un T20I en este escenario era una avalancha: 257 carreras ante India, con Harry Brook y Jos Buttler firmando una asociación de 233. Esta vez, el guion cambió en los números, pero no en el desenlace. Entre el capitán y su antecesor sumaron 128, levantaron a Inglaterra hasta 254 y abrieron la puerta a una victoria por 119 carreras que deja el 1-0 en la serie de tres partidos frente a Sri Lanka.
Final Score: Inglaterra 254 - 135 Sri Lanka
Un arranque sin freno
Inglaterra perdió el sorteo. Fue lo único que le salió mal. Desde la primera bola, el plan fue pisar el acelerador y no mirar atrás.
Debutaba Aneurin Donald. Tardó un over en justificar toda la expectación: un seis y un cuatro a Maheesh Theekshana para encender The Ageas Bowl. Al otro lado, Buttler olió sangre. Cuatro límites consecutivos a Dushmantha Chameera y el tono del Powerplay quedó fijado: agresión sin concesiones.
Donald no pudo alargar su impulso inicial, pero el verdadero caos empezó cuando apareció Harry Brook.
De los 90 que Inglaterra saqueó en el Powerplay, 30 llegaron en un solo over, el quinto, lanzado por Dunith Wellalage. Brook se adueñó del escenario: tres seis, tres cuatro, un castigo despiadado. Eshan Malinga añadió gasolina al fuego con varios wides en un sexto over de 18 carreras. El marcador se disparaba, el plan de Sri Lanka se deshacía.
Buttler recibió una vida en 45. No perdonó. Convirtió el regalo en medio siglo y, justo cuando Sri Lanka encadenó 12 bolas sin conceder un solo límite, el capitán inglés rompió de nuevo la baraja con dos boundaries más a Chameera. Al descanso de los 10 overs, Inglaterra ya miraba desde las alturas: 134/1.
Brook, un ciclón imparable
La asociación entre Buttler y Brook se convirtió en el eje de la noche. Golpe tras golpe, fueron desfigurando el ataque visitante.
Wanindu Hasaranga logró, al fin, una pequeña victoria: Buttler cayó en un intento de pegar por encima del sweeper cover. Pero para entonces el daño estaba hecho y, sobre todo, Brook seguía ahí, desatado.
El bateador inglés había alcanzado el medio siglo en apenas 20 bolas. No levantó el pie. Volvió a cebarse con Wellalage, se lanzó después sobre Dasun Shanaka y fue empujando el total hacia una cifra cada vez más irreal. Alcanzó su segundo centenar en T20I en solo 42 entregas, una actuación de estrella absoluta: terminó invicto en 114, con 49 bolas enfrentadas, marcando el ritmo de todo el encuentro.
Will Jacks aportó un cameo breve pero ruidoso, con dos seis, antes de caer en la última bola del innings, un cierre algo anticlimático rematado por un over final de solo siete carreras de Malinga. Pero la sensación era clara: el daño ya estaba consumado, la noche pertenecía a Brook, que abandonó el campo sin haber sido derribado y con Inglaterra instalada en 254.
Baker enciende la nueva guardia
La respuesta de Sri Lanka exigía casi lo imposible. El margen de error era cero. Y en dos overs, la montaña se hizo todavía más alta: solo seis carreras, con Sonny Baker lanzando fuego.
Pathum Nissanka intentó rebelarse con un seis que pareció, por un instante, abrir una grieta en la presión. Duró poco. En el cuarto over, Jacks provocó un mal golpe y Nissanka se marchó. El propio Jacks, sin embargo, dejó escapar a Kamil Mishara con una caída en short third man que pudo haber cambiado algo el tono del inicio.
El perdón duró un suspiro. En el último over del Powerplay, Baker arrancó de cuajo la estructura de la persecución. Primero, destrozó los palos de Mishara con pura velocidad. Después, Lahiru Udara intentó improvisar un scoop y solo encontró a short fine leg. Dos golpes en un mismo over, y la caza de 255 se convirtió en una quimera.
El capitán Charith Asalanka, de vuelta al T20I, tampoco logró dejar huella. Shanaka, por un momento, encendió una chispa con dos seis consecutivos a Adil Rashid. La reacción duró exactamente una bola más: la siguiente, un ligero toque, y el edge terminó en manos del wicketkeeper. Sri Lanka, hundida.
Un trámite con destellos
Desde ahí, el resto fue una procesión. Inglaterra olió la sangre y cerró filas. Sri Lanka solo pudo ofrecer resistencia a ráfagas.
Wellalage, el más castigado con la bola, se desquitó parcialmente con el bate. Firmó un cameo de 33 que, al menos, evitó que la derrota fuera todavía más abultada. No cambió la historia, pero dio algo de dignidad a un marcador que amenazaba con desbordarse.
Jamie Overton añadió su nombre a la fiesta de los lanzadores con dos golpes importantes: primero engañó a Hasaranga con una bola más lenta, luego se llevó también a Wellalage para apagar cualquier conato de rebelión. Baker, mientras tanto, puso el broche a una actuación de impacto: un misil a 148 km/h para tumbar a Theekshana y cerrar sus cifras en un brillante 3/12.
Malinga conectó un seis y un cuatro para maquillar el final, pero Liam Dawson se encargó de bajar definitivamente el telón al derribar a Chameera en el over 19. Sri Lanka se quedó muy lejos, sin alcanzar siquiera el último over, y la diferencia de 119 carreras reflejó con crudeza la distancia entre ambos equipos en esta noche.
Inglaterra se marcha de Southampton con algo más que un 1-0: un Brook en estado de gracia, un Buttler mandando desde la cima del orden y un Baker que, con la nueva pelota, ya pide un lugar fijo en el futuro inmediato. Si mantienen este nivel de agresión, la verdadera incógnita no es si les podrán seguir el ritmo, sino quién se atreverá siquiera a intentarlo.




