Cameron Brink defiende a la comunidad trans: "No hay debate"
Cameron Brink no tiene paciencia para el “clickbait”. Ni para los discursos que, según ella, usan a las personas trans como arma arrojadiza. La ala de Los Angeles Sparks ha entrado de lleno en uno de los debates más ruidosos alrededor de la WNBA… para decir, básicamente, que no hay debate.
En una conversación con el periodista Jarrod Castillo, de The Mirror, la jugadora de 24 años fue directa al hablar sobre la presencia de personas trans en la liga.
“Cuando se trata del tema trans… creo que es un no-tema. Creo que es solo gente intentando atacar a la comunidad trans y yo no apoyo eso”, afirmó Brink.
Un mensaje contra la polémica fabricada
Las palabras de Brink llegan en medio de una tormenta mediática que, en la pista, no tiene reflejo alguno: actualmente no hay jugadoras trans en la WNBA. En toda la historia de la liga, la única persona abiertamente trans y no binaria ha sido Layshia Clarendon, que se retiró en 2024 tras 11 temporadas.
La WNBA vive su temporada número 30, con récords de audiencia, estrellas emergentes y una atención sin precedentes. Y, sin embargo, parte del ruido se ha desviado hacia una supuesta invasión de jugadoras trans que, a día de hoy, no existe.
Para Brink, esa es precisamente la clave: se está explotando un miedo que no tiene base real.
Enes Kanter Freedom, en el punto de mira
La jugadora de las Sparks tampoco se mordió la lengua al hablar de Enes Kanter Freedom, ex jugador NBA, expulsado recientemente de un partido de Chicago Sky tras un enfrentamiento con Natasha Cloud.
En las últimas semanas, Freedom y el también ex NBA y candidato republicano al Senado por Minnesota en 2024, Royce White, se han declarado burlonamente “transgénero” y han prometido inscribirse en el Draft de la WNBA, en un intento de ridiculizar la inclusión trans en el deporte femenino.
Brink no quiso ni concederle el respeto del nombre.
“Creo que lo que… ni siquiera sé cómo carajos se llama… Enes Kanter, es un estúpido pedazo de m*****”, dijo. “Y creo que mucha gente piensa eso y que solo intenta seguir siendo relevante”.
No se quedó ahí. La ala de Los Angeles cargó contra el uso de este tema como combustible para las redes sociales:
“Creo que la gente está pendiente por las razones correctas y es genial que podamos hablar de cosas importantes y difíciles y que tengas tus opiniones sobre eso, pero coger algo que ahora mismo es un no-tema y usarlo solo para clickbait, para visitas, para ‘likes’ y luego atacar a una comunidad vulnerable es algo realmente bajo”.
De un reportaje a una guerra cultural
El actual ciclo de polémica arrancó con un reportaje de ESPN el mes pasado sobre la escolta de Indiana Fever, Sophie Cunningham, en el que la jugadora se mostraba contraria a que niñas y mujeres trans compitan en deportes femeninos.
Ese texto actuó como chispa. Desde entonces, voces externas a la liga han intentado convertir la WNBA en otro frente más de la guerra cultural en Estados Unidos, con Freedom y White como rostros más visibles de esa campaña.
Brink, en cambio, devuelve el foco a la pista y a la realidad: hoy por hoy, la liga no tiene jugadoras trans, no está debatiendo ningún caso concreto y el supuesto “problema” se sostiene, sobre todo, en titulares estridentes.
Una voz joven, un mensaje claro
Nacida en Princeton, Nueva Jersey, Cameron Brink está apenas en su tercera temporada profesional, pero habla como una veterana. Elegida con el número 2 del Draft de la WNBA de 2024 procedente de Stanford, se ha asentado como una pieza sólida en Los Angeles Sparks.
Sus números este curso ayudan a entender su peso en la pista: 28 partidos, 9,4 puntos con un 50% en tiros de campo, 5,0 rebotes y 1,7 asistencias en apenas 18,5 minutos por noche. Producción eficiente, impacto inmediato y margen de crecimiento.
Y, al mismo tiempo, una presencia cada vez más visible fuera del parquet, dispuesta a meterse en conversaciones que muchos prefieren esquivar.
Mientras otros buscan titulares fáciles, Brink ha elegido una postura incómoda pero nítida: llamar “no-tema” a lo que tantos intentan inflar. La temporada 30 de la WNBA se juega sobre el parqué, pero la batalla por el relato se libra lejos del aro. Y ahí, Cameron Brink ya ha dejado claro en qué lado quiere estar.




