logo

Caroline Dubois defiende sus títulos y mantiene vivo el combate con Alycia Baumgardner

Caroline Dubois no dejó espacio para la sorpresa en el BP Pulse Arena de Birmingham. Defendió con autoridad sus cinturones mundiales WBC y WBO del peso ligero frente a una valiente, pero claramente inferior, Amelia Moore y mantuvo intacta la ruta hacia el gran choque que todo el mundo señala en el calendario: Alycia Baumgardner, posiblemente en 2027.

Desde la primera campana, la campeona británica marcó territorio. Mandó en la distancia, en el ritmo y en el centro del ring. Moore, en apenas su quinta pelea profesional, aguantó el tipo todo lo que pudo, pero se encontró con una boxeadora que ya ha recorrido muchas más millas en este nivel. Las cartulinas lo dijeron todo: 99-90, 99-90 y 98-91, decisión unánime sin discusión.

Dubois era amplia favorita y lo pareció en cada asalto. No necesitó acelerones ni ráfagas frenéticas; se apoyó en su pegada, en su presencia física, en esa sensación constante de control que transmite cuando empieza a encontrar el tiempo y la distancia. Eso sí, esa apuesta por la potencia por encima de la velocidad condenó la pelea a la distancia larga, a un desenlace que se fue cocinando sin sobresaltos reales.

El momento más explosivo llegó en el quinto asalto. Un zurdazo seco, pesado, directo al mentón, envió a Moore a la lona. El público se levantó esperando el final. Pero la estadounidense, orgullosa y terca, se puso en pie de inmediato. No se rindió. A partir de ahí, la pelea se convirtió en un ejercicio de dominio de Dubois, moviendo a su rival por el ring como si jugara con ella, sin perder nunca la compostura.

Moore, doble campeona nacional en Estados Unidos en su etapa amateur, demostró corazón y resistencia. Le faltó, sin embargo, la calidad necesaria para inquietar de verdad a la campeona. La diferencia de experiencia fue evidente: Dubois ha disputado 70 asaltos profesionales más que su oponente y lo hizo notar. Ni siquiera los cuatro centímetros de desventaja en altura le pusieron en aprietos; supo entrar, salir y anular cualquier atisbo de peligro.

Con esta victoria, Dubois mantiene su récord inmaculado: 15 peleas, 14 triunfos, sin derrotas. Y, sobre todo, mantiene encendida la expectativa de un duelo que ya se cocina desde hace un año: Caroline Dubois contra Alycia Baumgardner. Para que ese combate se materialice en 2025, la estadounidense debe primero cumplir con su parte y derrotar a Elif Nur Turhan, campeona IBF, en Texas el 8 de noviembre, en su salto al peso ligero.

Choque verbal con Baumgardner en primera fila

La tensión entre Dubois y Baumgardner ya no se limita a declaraciones sueltas. Es una rivalidad abierta. Las dos habían pasado por Birmingham el jueves para ofrecer ruedas de prensa separadas promocionando sus respectivos compromisos. Ya entonces se lanzaron mensajes cruzados. El sábado, con Baumgardner a pie de ring en lo que definió como una “misión de ojeo”, el fuego volvió a encenderse.

Tras el triunfo, Dubois no se conformó con la victoria deportiva. Apuntó directamente a la estadounidense. Baumgardner la acusó de “tensarse” y de estar “cansada” en los asaltos finales. La respuesta de la británica, ahora con una imagen más agresiva y desinhibida bajo el paraguas de MVP, fue inmediata, cargada de confianza y de algún exabrupto: dejó claro que considera el peso ligero como “su división” y se proclamó “la mejor aquí.”

Esa nueva versión de Dubois no solo se ve en el micrófono. También se refleja en las decisiones que toma fuera del cuadrilátero. La más llamativa: romper con Shane McGuigan en Londres, el entrenador que la condujo a sus dos títulos mundiales del peso ligero. Un giro arriesgado. En su lugar, ha apostado por mudarse a Los Ángeles para trabajar con el reputado técnico estadounidense Manny Robles, con la vista puesta en llevar su carrera a un nivel todavía superior.

Baumgardner, de 32 años, ya ha dicho que “absolutamente” quiere esa pelea. Si supera el reto de Turhan y consolida su salto al ligero, todo apunta a que ambas encabezarán otro gran evento de MVP dedicado al boxeo femenino. Lo que hoy es solo una guerra de palabras puede convertirse en uno de los combates del año.

Terri Harper resurge con un nocaut contundente

La velada dejó otro nombre propio: Terri Harper. Derrotada a los puntos por Dubois en abril, la británica inició su reconstrucción deportiva con una actuación impecable ante Miranda Reyes, a la que definió como “una de las mejores actuaciones de mi carrera.”

Harper llegó a plantearse la retirada tras caer ante Sandy Ryan en 2024. Aquella derrota dejó cicatriz. La sufrida frente a Dubois, en cambio, no la empujó al abismo. Decidió seguir. Y en Birmingham dio un paso importante: subió al peso wélter para enfrentarse a Reyes en un combate que, para ella, era de vida o muerte si quería mantenerse en la élite.

Entró al ring con guantes amarillos chillones y una energía que se notó desde el primer segundo. Se adueñó del centro del cuadrilátero, castigó el cuerpo de Reyes y marcó un ritmo que la estadounidense nunca pudo igualar. No tardó en subir aún más la intensidad.

Nada más empezar el segundo asalto, Harper olió sangre. Una combinación de golpes al cuerpo abrió la brecha, y un gancho de izquierda corto mandó a la boxeadora de Houston a la lona. Reyes se levantó, pero solo para caer de nuevo instantes después. El árbitro detuvo la pelea a los 47 segundos del segundo asalto, desatando la celebración en la esquina de Harper, también vestida de amarillo.

“Una de las mejores actuaciones de mi carrera, estoy muy feliz”, afirmó después. “No os vais a librar de mí tan fácilmente. Es demasiado pronto para decir adiós; aún tengo mucho que dar.” No fueron solo palabras de orgullo; el nocaut fue el séptimo de su carrera, dentro de un registro de 17 victorias en 22 peleas, y un recordatorio oportuno de lo que todavía puede ofrecer.

En Birmingham, Dubois defendió su trono y mantuvo vivo el gran supercombate que se avecina. Harper, por su parte, se negó a desaparecer en silencio. El boxeo femenino, visto lo visto, no piensa levantar el pie del acelerador.