logo

Celtic-Rangers sin aficionados visitantes: McInnes expresa decepción

El viejo clásico sin voces visitantes: McInnes lamenta el nuevo escenario del Celtic‑Rangers

La decisión llevaba tiempo gestándose en la sombra. Tras los incidentes feos de la pasada temporada en Ibrox, después de un duelo de Scottish Cup entre Celtic y Rangers, el clima alrededor del derbi más tenso de Escocia se había vuelto irrespirable. Ahora, la consecuencia es contundente: no habrá aficionados visitantes en los partidos de SPFL entre ambos gigantes durante el resto de la campaña.

Todo se aceleró en la previa del próximo cruce de Premier Sports Cup en Ibrox. Rangers propuso una reducción significativa del cupo visitante para ese encuentro, una especie de punto intermedio para rebajar la tensión en las gradas. Celtic dijo no. Y el pulso, tras pasar por los despachos de la SPFL, desembocó en la medida más drástica posible para los duelos ligueros: gradas divididas en dos colores… pero sin el rugido del enemigo.

En medio de ese terremoto institucional, Derek McInnes se enteró casi como cualquiera. Frente a los micrófonos, el técnico explicó que vio la noticia deslizarse por la cinta informativa de Sky. Su reacción fue directa, sin rodeos: decepción.

“La primera reacción es que es una decisión decepcionante”, reconoció.

No quiso ir mucho más allá. Subrayó que aún desconoce la postura oficial de su propio club y que, por respeto, prefiere que sea la entidad la que se pronuncie con detalle. Pero dejó clara su visión del fútbol de rivalidad: un derbi siempre gana cuando hay hinchas de los dos bandos.

Para McInnes, el encanto del gran partido se sostiene también en el contraste de cánticos, en la fricción controlada, en ese murmullo permanente que baja desde el sector visitante cada vez que su equipo cruza la mitad de cancha. Sin eso, el escenario cambia. El ruido será ensordecedor, sí, pero de una sola orilla.

El técnico, no obstante, también apuntó al otro lado de la moneda. Para que los aficionados visitantes entren en un derbi de este calibre, recalcó, tienen que cumplirse ciertos estándares de comportamiento. Esa condición, remarcó, es innegociable. Las autoridades y los clubes han considerado que, por ahora, no se dan las garantías suficientes. La decisión está tomada.

McInnes insistió en que no ha hablado aún con nadie de su club sobre el asunto y que, por tanto, no puede profundizar más. Su mensaje, en esencia, fue el de un hombre de fútbol que sabe lo que se pierde el espectáculo cuando se apaga una de las dos voces del estadio, pero que también entiende que el límite lo marcan la seguridad y la conducta de todos los implicados.

El Celtic‑Rangers seguirá siendo un volcán. La cuestión es qué tipo de derbi se está construyendo cuando una mitad del ruido se queda, literalmente, en casa.