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Croke Park: La despedida de Katie Taylor y la polémica de Carty

La velada de despedida de Katie Taylor en Croke Park estaba llamada a ser una celebración perfecta del boxeo irlandés. En cambio, el nombre de Thomas Carty quedó atrapado en una de las escenas más extrañas del año: cayendo de cabeza entre las cuerdas tras un golpe en la parte posterior de la cabeza, mientras su esquina clamaba por una descalificación que nunca llegó.

El combate de peso pesado ante David Allen, parte destacada del cartel, terminó en un frío “no contest” después de apenas un asalto. Para el mánager de Carty, Mike Ofo, no hay duda: lo que ocurrió fue una falta “descarada” que debía haber acabado con Allen expulsado.

“Solo hay un resultado posible: descalificación”

Carty arrancó el pleito con decisión, empujado por el rugido de un estadio abarrotado y el peso simbólico de pelear en “la casa del deporte irlandés”. Su jab empezó pronto a marcar el rostro de Allen. El irlandés parecía listo para firmar la noche más grande de su carrera.

Entonces llegó el caos.

Según Ofo, Allen respondió a ese dominio inicial con dos acciones ilegales en cuestión de segundos. La segunda fue la que cambió todo: un golpe a la nuca, el clásico “rabbit punch”, que mandó a Carty directamente a través de las cuerdas.

“El segundo, ilegal, a la parte posterior de la cabeza de Thomas lo mandó limpio fuera del ring y solo hay un resultado posible bajo las reglas del boxeo en esas circunstancias: derrota por descalificación para Allen”, sostuvo Ofo en declaraciones a Sky Sports.

Carty no pudo continuar. El árbitro, en lugar de descalificar, decretó el “no contest”. La noche que debía coronar al peso pesado dublinés se evaporó en segundos.

La versión de Allen: “No fue intencionado”

David Allen, por su parte, trató de explicar la acción en su canal de YouTube. El inglés describió una secuencia de intercambio corto, con un gancho al cuerpo, un toque a la cabeza, una combinación de Carty que le echó la cabeza hacia atrás y, acto seguido, un forcejeo cuerpo a cuerpo.

Según su relato, en ese enredo Carty le habría sujetado “de forma frenética” y el golpe habría ido dirigido a la zona del oído, no a la nuca.

“No apunto nunca a la parte posterior de la cabeza de nadie, apunto por aquí”, explicó, señalando la zona de la oreja. Aseguró que intentó “rozarle alrededor de la oreja, como siempre”, y que fue el propio movimiento de Carty el que convirtió el impacto en un golpe por detrás.

“Le he cazado por detrás de la cabeza, no a propósito; él se ha girado y se ha ido por las cuerdas”, añadió. Allen incluso reveló que, en el momento, preguntó al árbitro si no iba a iniciar la cuenta, convencido de que, de haberse producido la caída en el centro del ring, habría ganado por detención.

El británico, sin embargo, declinó hacer más comentarios sobre las duras palabras posteriores de Ofo.

Ofo contraataca: forma física, narrativa y revancha

El mánager de Carty no compra en absoluto la explicación de Allen. Va más allá: le acusa de intentar manipular la percepción pública de lo sucedido.

“Veo que ya está ocupado intentando construir un relato, pero eso es gaslighting”, disparó Ofo, convencido de que su boxeador habría terminado imponiéndose por detención en los asaltos finales. En su análisis, el estado físico con el que Allen se presentó en Croke Park jugaba claramente a favor del irlandés.

Tan crítico se mostró Ofo con la condición del inglés que incluso ironizó con su apodo: “Sinceramente, debería cambiar su sobrenombre de ‘The White Rhino’ a ‘The White Hippo’”.

No es solo una cuestión de orgullo. El equipo de Carty espera que la BUI (Boxing Union of Ireland) reconsidere la decisión arbitral y corrija lo que consideran un error reglamentario grave. Para ellos, el veredicto correcto es claro: derrota por descalificación para Allen.

Carty, otra noche cruel y un objetivo: la revancha

El desenlace agrio en Dublín se suma a una racha especialmente cruel para Thomas Carty. Su única derrota profesional hasta la fecha llegó el año pasado, también de forma fortuita, tras una extraña lesión de rodilla.

Con 30 años, el peso pesado irlandés buscaba en Croke Park su 12ª victoria profesional y un impulso definitivo en su trayectoria. En lugar de eso, se marchó del estadio con un “no contest”, un fuerte golpe en la cabeza y la sensación de que le arrebataron su gran noche.

Pese a todo, el plan del equipo es claro: quieren a Allen otra vez delante.

“Una vez que la BUI haya reconsiderado la decisión del árbitro y haya hecho lo correcto, estaremos encantados de darle a Allen una revancha y que lo solucionen de una vez por todas, esta vez, con suerte, dentro del ring”, remató Ofo.

La mesa está servida: un final polémico, dos versiones enfrentadas y un estadio mítico como telón de fondo. Si la revancha llega, no solo se pondrá en juego un resultado; se pondrá a prueba quién tiene razón sobre aquella noche en la que Croke Park pasó del sueño a la controversia en un solo golpe a la nuca.