De Minaur derriba a Zverev y avanza a la final en Viena
Alexander Zverev estrenará el lunes el número uno del mundo, pero lo hará con una herida fresca. El alemán, primer cabeza de serie en Viena, se despidió en semifinales tras caer en tres sets ante un Alex de Minaur feroz en los momentos clave: 4-6, 6-1 y 6-7 (4-7).
El escenario era perfecto para Zverev: racha triunfal, estatus de futuro líder del ranking y un torneo que parecía encarrilado. El guion, sin embargo, lo rompió De Minaur.
El australiano, quinto cabeza de serie, se agarró al partido desde el primer juego. Se llevó el primer set con un tenis incisivo, valiente, dispuesto a mandar en los intercambios. Zverev reaccionó como se espera de un número uno: ajustó el resto, apretó con el primer saque y aplastó a su rival en el segundo parcial con un contundente 6-1. Parecía que la inercia ya era suya.
Ahí empezó otro partido.
El tercer set se convirtió en una batalla de nervios. Ninguno de los dos concedió una sola bola de ‘break’. Cada turno de saque fue una pequeña final. Zverev buscó imponer su potencia; De Minaur, su intensidad y su capacidad para alargar los puntos hasta la exasperación. El público olía el desenlace en el ‘tie-break’.
Y en la muerte súbita, el australiano fue hielo puro.
De Minaur manejó mejor los intercambios cortos, eligió bien los riesgos y cerró el desempate por 7-4 después de dos horas y media de pulso. No tembló cuando el alemán amenazó con remontar; jugó “a su manera”, como él mismo explicó después: estaba decidido a “salir a pegar” y a practicar “el tipo correcto de tenis”. Lo hizo. Y le alcanzó para tumbar al hombre que mandará en la clasificación mundial.
El premio es doble. Con esta victoria, De Minaur, de 27 años, supera en la carrera hacia las ATP Finals a Rafael Jodar y se mete de lleno en la pelea por el torneo de maestros de final de temporada. No es solo una gran victoria; es una victoria que pesa en el calendario.
Al otro lado del cuadro, Carlos Alcaraz no quiso dramas.
El segundo cabeza de serie superó a Daniil Medvedev en dos mangas, 6-4 y 7-6 (7-2), para alcanzar su quinta final del año. El español, siete veces campeón de Grand Slam, volvió a mostrar ese punto de autoridad que le ha convertido en una referencia absoluta en torneos de categoría ATP 500.
Su racha en este nivel asusta: 25 victorias consecutivas. No pierde un partido ATP 500 desde abril de 2025, cuando Holger Rune le frenó en el Barcelona Open. Desde entonces, cada aparición en esta categoría se ha convertido casi en una garantía de éxito.
Medvedev intentó desactivar el juego de Alcaraz con cambios de ritmo y posiciones extremas al resto, pero el español impuso su derecha y su capacidad para elevar el nivel en los puntos importantes. En el ‘tie-break’ del segundo set no dio opción: 7-2, golpe seco y billete a la final.
Final en Viena
El domingo, Viena tendrá un duelo de estilos.
De Minaur afrontará su cuarta final de la temporada, con el recuerdo feliz de su único título del año, en el Rotterdam Open, como combustible. Llega con confianza, con un triunfo de prestigio ante el futuro número uno y con la sensación de que su tenis agresivo y eléctrico puede incomodar a cualquiera.
Enfrente, un Alcaraz que parece haber convertido las finales en rutina y que pisa la pista con la autoridad de quien no sabe lo que es perder en ATP 500 desde hace año y medio.
Un aspirante que viene de derribar al nuevo rey del ranking contra un campeón que encadena victorias sin mirar atrás. Viena no decide un Grand Slam ni el número uno, pero la final tiene aroma de cita grande. Y puede decir mucho sobre quién quiere mandar en el circuito en los próximos meses.




