Espanyol se aferra a la victoria con Cabrera y Fortuño en La Cerámica
En plena tormenta en los despachos y con el banquillo en transición, Espanyol encontró un refugio inesperado en el Estadio de la Cerámica. Un cabezazo de Leandro Cabrera y una actuación soberbia de Ángel Fortuño sostuvieron un 0-1 de enorme valor ante un Villarreal dominante pero incapaz de derribar el muro blanquiazul.
Tres días después de la destitución de Manolo González y con Eder Sarabia aún sin poder dirigir por sanción, el equipo se presentó en Vila-real con Sergio García, técnico del filial, al mando desde la banda. Estreno de jornada, ambiente exigente y un rival con más balón, más llegadas y más argumentos… sobre el papel.
El guion, sin embargo, lo reescribió Espanyol.
Un Villarreal con la pelota, un Espanyol con el golpe
Los números cuentan una historia clara: Villarreal manejó la posesión y el ritmo. 503 pases buenos frente a 263. Catorce remates contra cinco. Un xG de 0,92 por 0,26 del conjunto catalán. Territorio amarillo, resistencia perica.
El partido se inclinó pronto hacia la portería de Fortuño, obligado a entrar en escena una y otra vez. Seguro por alto, firme en los balones rasos, el guardameta terminó con la mejor nota del encuentro: 8,31. No fue casualidad. Cada ataque local chocó con sus manos o con un bloque defensivo muy hundido, pero concentrado.
Villarreal, además, recibió un golpe temprano. Gerard Moreno tuvo que marcharse lesionado en el minuto 17, con problemas musculares, y dio paso a Nicolas Pépé. Una sustitución que alteró los planes de Iñigo Pérez y restó colmillo al frente de ataque, aunque no ambición ni control territorial.
Del gol anulado al zarpazo de Cabrera
Espanyol llegó al área rival con cuentagotas, pero cuando lo hizo generó ruido. Tras el descanso, Roberto Fernández creyó adelantar a los suyos en el minuto 50. Celebración breve. El VAR revisó la acción y detectó una sujeción previa sobre Pau Navarro. Gol anulado y vuelta a empezar.
Roberto, que suma seis tantos en LaLiga esta temporada, se quedó sin premio, pero la jugada encendió al equipo. Diez minutos después, el castigo para Villarreal sí fue definitivo.
Minuto 60. Bryan Zaragoza encuentra el espacio y sirve el balón. Cabrera, imperial, conecta el remate que silencia La Cerámica. 0-1. Un golpe seco, de esos que no necesitan demasiadas florituras tácticas para explicarse: centro medido, decisión en el salto y una eficacia que Espanyol había echado en falta en las últimas jornadas.
A partir de ahí, el partido se convirtió en una cuestión de resistencia.
Fortuño cierra la puerta
Con el marcador en contra, Villarreal redobló su dominio. Circulación, centros laterales, disparos desde la frontal. Todo el catálogo. Lo que no bloqueaba la zaga lo atrapaba Fortuño, muy firme en cada intervención y transmitiendo seguridad en un contexto de acoso constante.
El duelo fue intenso, pero no bronco. Tres amarillas por bando, sin expulsiones ni acciones desmedidas. Competitivo, sí; sucio, no.
Las bajas también pesaron en el lado local. Foyth y Diatta ya estaban descartados antes del choque, y la lesión de Gerard Moreno terminó de complicar la tarde para un Villarreal que, pese a su control del juego, se quedó sin el colmillo necesario para rascar al menos un punto.
Iñigo Pérez vio cómo su equipo empujaba sin descanso pero acababa seco de gol. Territorio, sí. Puntos, ninguno.
Sarabia espera su turno y un calendario que aprieta
Mientras tanto, el triunfo llega para Espanyol en plena transición de mando. El club anunció a Eder Sarabia como nuevo entrenador el miércoles 28 de octubre, pero el técnico no pudo sentarse en el banquillo de La Cerámica al estar cumpliendo una sanción de dos partidos. Lo verá desde la banda en breve, con un vestuario que le entrega ya tres puntos de crédito.
En su cuerpo técnico se incorpora Álvaro González, viejo conocido de la afición perica tras su etapa como central entre 2014 y 2017 antes de marcharse a Olympique de Marseille. Un perfil que conoce la casa y el tipo de exigencia que se respira cuando los resultados aprietan.
La clasificación refleja el equilibrio de este arranque de curso: Villarreal se queda 10º con 12 puntos; Espanyol le pisa los talones, 12º con 11. Un punto de distancia, sensaciones muy distintas tras esta noche.
El calendario no concede tregua. Villarreal recibe a Paris Saint-Germain en Champions League el martes 3 de noviembre, un examen europeo de máxima dificultad tras una derrota que deja dudas en la definición. Espanyol, por su parte, se prepara para recibir a Deportivo La Coruña el sábado 7 de noviembre, ya con Sarabia tomando las riendas desde el banquillo.
En La Cerámica, el resultado dejó una certeza: en medio del ruido, Espanyol encontró dos certezas a las que agarrarse, el gol de Cabrera y los guantes de Fortuño. Ahora falta saber si este partido fue solo un paréntesis… o el primer ladrillo de un nuevo proyecto.




