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Everton acelera el mercado: Moyes busca cuatro fichajes clave

El arranque sólido de Everton no ha cambiado el plan. Lo ha afilado. Tras el 2-0 ante Crystal Palace, el ambiente en Goodison Park es de optimismo medido: los nuevos han empezado bien, pero las oficinas siguen a toda máquina. David Moyes quiere un equipo distinto cuando se cierre la ventana. Más profundo. Más competitivo. Más suyo.

Un plan claro: cuatro refuerzos clave

Según informa TeamTalk, el club prepara un golpe final en el mercado con cuatro posiciones marcadas en rojo: delantero centro, lateral derecho, lateral izquierdo y central. No se trata de tanteos vagos: el informe habla de “movimientos tardíos” en todas esas demarcaciones, una frase que en Finch Farm se traduce en llamadas, reuniones y negociaciones casi a contrarreloj.

La idea es clara: aprovechar el buen inicio para reforzar, no para relajarse. Everton no quiere llegar a octubre mirando al banquillo y viendo huecos.

Franculino, el nombre que enciende el ataque

El foco se posa en un nombre propio: Franculino, delantero de Midtjylland. No es un capricho de última hora. Everton lleva tiempo siguiéndole y, según la información, ya ha mantenido “nuevas conversaciones con los agentes” del atacante, al que ha “ojeado de forma exhaustiva”.

Los números del portugués hablan solos: 58 goles en 115 partidos con Midtjylland. Producción constante, edad ideal (22 años) y, lo más importante ahora, “plenamente recuperado” tras una lesión que frenó un posible traspaso a principios de año. El jugador, cuentan, está “abierto a un movimiento a la Premier League”.

TeamTalk apunta que una oferta en torno a los 25 millones de euros (21,4 millones de libras) podría bastar para sacarlo este verano. No es una subasta sencilla: Newcastle también aparece interesado. Pero es el tipo de operación que puede cambiar el techo ofensivo de un equipo.

Todo esto se cruza con el caso Beto. En Everton “anticipan ofertas” por el delantero antes del cierre del mercado. Hay una condición innegociable: no saldrá sin sustituto atado. Sobre la mesa también han estado nombres como Zian Flemming, de Burnley, y vuelve a aparecer una vieja cara conocida: Richarlison. El informe asegura que “el brasileño saltaría ante la posibilidad de regresar a su antiguo club”, mientras Tottenham valora su venta. Un regreso así tendría un peso emocional enorme en Goodison Park.

El lateral derecho, la urgencia que no se disipa

Dentro del plan, hay una posición que quema más que el resto: el lateral derecho. En el club llevan meses considerándola una de las necesidades más urgentes, y nada ha cambiado. TeamTalk lo resume sin rodeos: “una de las principales prioridades de Everton es fichar un nuevo lateral derecho, y la situación sigue siendo la misma”.

El objetivo número uno ha sido Guela Doue, de Strasbourg. Everton ha realizado “múltiples acercamientos” por el internacional marfileño. El problema no es el interés del club, sino la ambición del jugador: está esperando una oportunidad en un equipo de Champions League. Con Paris Saint-Germain ahora señalado como posible destino, la operación se enreda.

Ahí entra el plan B, que ya no suena tan secundario: Daniel Muñoz, de Crystal Palace. El colombiano “sigue bajo seria consideración” y su precio ronda los 25 millones de libras. Palace está dispuesto a escuchar ofertas. Es un perfil hecho a la Premier, con recorrido y fiabilidad inmediata. Justo lo que Moyes busca para no seguir parcheando un costado clave.

Equilibrio atrás: laterales y centrales en el punto de mira

En la izquierda, la misión es menos vistosa pero igual de necesaria: competencia real para Vitaliy Mykolenko. El nombre de Melvin Bard, del Nice, figura entre las opciones estudiadas. El objetivo es sencillo de explicar y difícil de conseguir: profundidad y equilibrio para una temporada larga, con la banda zurda mejor armada que en años recientes.

En el eje de la zaga, todo depende de las salidas. TeamTalk adelanta que Everton “parece dispuesto a hacer un movimiento tardío por un nuevo central, debido al hecho de que Jake O’Brien podría marcharse antes del cierre”. La postura del club es idéntica a la de Beto: no habrá salida sin recambio asegurado. Leeds United, Crystal Palace y Sunderland aparecen como posibles destinos para O’Brien.

La defensa, en definitiva, puede redefinirse en los últimos días de mercado. No con grandes golpes de efecto, sino con decisiones quirúrgicas que eviten el clásico escenario de plantilla corta cuando lleguen las lesiones y las sanciones.

Un mercado distinto: disciplina, no desesperación

Lo llamativo de la estrategia de Everton es el tono. No suena a carrera caótica de final de ventana. Responde a una hoja de ruta que intenta ser firme pero flexible, preparada para reaccionar a oportunidades y a salidas sin perder el hilo.

Desde dentro se percibe algo distinto: el club está pensando en bloque, no por parches. Un delantero, dos laterales y un central. Tiene lógica futbolística. Dibuja con claridad lo que Moyes pretende: más fiabilidad, más físico, más competencia interna.

Franculino es, por perfil, el fichaje que más intriga genera. “58 goles en 115 partidos” no es una racha pasajera. Si de verdad está disponible por unos 21,4 millones de libras, es el tipo de operación en la que un club como Everton debe ser agresivo. La duda inevitable es su adaptación inmediata a la Premier, pero la apuesta es seductora: joven, productivo y con margen de crecimiento. Si Beto sale y su lugar lo ocupa un delantero en plena curva ascendente, el mensaje al vestuario y a la grada sería potente.

En el lateral derecho, el tiempo apremia. Si Guela Doue sigue esperando la llamada de la Champions, Everton no puede permitirse quedar atrapado en una negociación interminable. Daniel Muñoz ofrece algo que vale oro en este momento: certezas.

En los laterales y en el centro de la defensa, la palabra clave es profundidad. Sin ella, la historia reciente se repite: un buen arranque, un par de lesiones y, de repente, un once cogido con alfileres cuando apenas ha empezado el otoño.

Everton ha arrancado bien. Ahora tiene una ventana para convertir ese buen inicio en algo más serio, más sostenible. La cuestión es simple y decisiva: ¿aprovecharán este mercado para dar el salto que llevan años prometiéndose?