Forest Green inicia acción legal contra Peterborough por Robbie Savage
El dueño de Forest Green Rovers, Dale Vince, ha pasado de la indignación a la acción. El club ha iniciado un procedimiento legal contra Peterborough United por lo que considera un “tapping up” —un acercamiento ilegal— a su entonces entrenador, Robbie Savage.
El caso añade una capa de tensión a un movimiento que ya había levantado polvo en las últimas semanas en el fútbol inglés.
De bloqueo rotundo a salida forzada
Savage abandonó Forest Green a comienzos de mes para hacerse cargo de Peterborough, de League One, después de que Vince se negara en un primer momento a permitir conversaciones entre ambas partes. Según el propietario, todo cambió cuando el técnico fue contactado de forma directa.
En un breve vídeo publicado en redes sociales, Vince anunció que Forest Green había “comenzado un proceso legal por el tapping up de nuestro entrenador, ahora exentrenador, Robbie Savage”. Un mensaje corto, pero cargado de intención.
Consultado por el asunto, Peterborough United optó por el silencio y declinó hacer comentarios sobre la acción legal. El club ya había negado con anterioridad haber realizado un acercamiento ilegal al galés.
El ascenso de Savage: de Macclesfield a los play-offs
La figura de Savage venía en pleno auge. Se ganó el salto a Forest Green Rovers tras una etapa muy exitosa en Macclesfield FC, el club “fénix” que nació tras la disolución de Macclesfield Town en 2020.
Con los Silkmen, Savage firmó una campaña arrolladora: ascenso a National League North, 109 goles a favor y 109 puntos. Un curso que lo colocó en el escaparate.
Su llegada a Gloucestershire, en julio de 2025, mantuvo la inercia. En su primera temporada completa, llevó a Forest Green hasta los play-offs, aunque el sueño acabó con una derrota ante Boreham Wood. Aun así, el proyecto parecía asentado.
Todo se truncó rápido. El galés dejó el club el 2 de octubre, con el equipo situado en la 13ª posición tras 11 jornadas. Su etapa en Nailsworth se cerró de golpe, justo cuando empezaba a consolidarse.
La acusación: “Eso es un acercamiento ilegal”
Vince ya había destapado su malestar en declaraciones a BBC Radio Gloucestershire, donde relató su versión del proceso que terminó con Savage en Peterborough.
“Peterborough no ha salido bien parado de esto. Vinieron a nosotros y dijeron: ‘Nos gustaría hablar con vuestro entrenador’”, explicó. “Dijimos que no, y entonces hablaron con él, y luego él vino a nosotros y dijo: ‘He oído que Peterborough quiere hablar conmigo’. Eso es un acercamiento ilegal”.
Para Vince, la secuencia es clara: negativa formal de Forest Green, contacto directo posterior con el técnico y, finalmente, la marcha del entrenador. De ahí el paso a los tribunales.
La respuesta de Peterborough: “100% correcto y conforme a las normas”
Desde el otro lado, la versión es diametralmente opuesta. El presidente de Peterborough, Darren MacAnthony, respondió a las acusaciones a través de X, defendiendo el proceder del club.
Según escribió, el proceso para nombrar a su nuevo entrenador fue “100% correcto y apropiado, siguiendo todas las reglas”. Sin matices. Sin concesiones.
El choque de relatos ahora se traslada al terreno legal, donde se intentará dilucidar si hubo o no vulneración de las normas en la contratación de Savage.
Nuevo reto para Savage, viejo problema para los despachos
Mientras los abogados se preparan, el día a día no se detiene. Desde que tomó las riendas de Peterborough, el balance de Savage es equilibrado: dos victorias, dos empates y dos derrotas en todas las competiciones. Un arranque que habla de un equipo todavía en construcción, pero competitivo.
En el césped, Savage trata de consolidar su idea. Fuera de él, su fichaje se ha convertido en un caso de estudio sobre los límites en la contratación de entrenadores en el fútbol inglés.
Forest Green ya ha dejado claro que no piensa dejar pasar el episodio. Peterborough sostiene que no tiene nada que reprocharse. El siguiente movimiento ya no será en un banquillo, sino en una sala de vistas. Y ahí, el margen de error será mucho menor que en un simple partido de sábado.




