Fútbol escocés: sueños, reencuentros y ambiciones en la Premier Sports Cup
Jordan Holsgrove no suelta su sueño: vestir la camiseta de Escocia. A sus 27 años, instalado en el Estoril portugués y lejos del escaparate habitual de la Premiership, el centrocampista sigue en el radar de la selección. Ha habido contactos recientes con el cuerpo técnico nacional y el jugador mantiene la ambición intacta. No se resigna a que su fútbol quede fuera del mapa escocés solo por el código postal.
Mientras tanto, en Edimburgo se prepara un reencuentro con carga emocional. El entrenador de Hibernian, Marink Reedijk, se cruzará de nuevo con un viejo conocido: el portero de Hearts, Beau Reus, al que dirigió en Beveren. La cita no admite concesiones. Premier Sports Cup, semifinal, Hampden, domingo. Reedijk admite que está deseando verlo, pero lanza un aviso con media sonrisa: en el césped lo “querrá un poco menos”. La amistad se aparca noventa minutos; la ciudad y un billete a la final están en juego.
En Perth, Josh Campbell empieza a recuperar sensaciones. El centrocampista, que llegó a St Johnstone tras un periodo de enfermedad, aún se siente en fase de puesta a punto. Sin embargo, ya dejó su primera huella: marcó su primer gol con el club saliendo desde el banquillo en el empate del miércoles ante Motherwell. Un tanto que no solo suma en la tabla, también en confianza para un jugador que busca ritmo, aire y continuidad.
Ambición en Falkirk
Un escalón más abajo, el discurso es ambicioso. En Falkirk, Ben Krauhaus no se esconde. “Acabar otra vez en el top seis tiene que ser el objetivo”, sostiene el atacante, autor de un gol en la victoria a domicilio frente a Aberdeen que encadenó el tercer triunfo consecutivo para el equipo de John McGlynn. La racha no se interpreta como un accidente, sino como una declaración de intenciones: Falkirk quiere instalarse de forma estable en la parte noble.
Desafío en Aberdeen
Precisamente en Aberdeen, el ambiente es muy distinto. El equipo anda corto de confianza, pero una semifinal de Premier Sports Cup ante Rangers no admite lamentos. Joe Harper, leyenda del club, lo resume sin rodeos: el conjunto debe “luchar con todo lo que tiene” en Hampden. Harper respalda además a Nicky Devlin, al que define como un “jugador experimentado” capaz de manejar la presión si, con 33 años, le toca salir de inicio en un escenario que no perdona errores.
El mercado también deja su rastro en esta jornada de confesiones. Tony Mowbray, técnico de Blackburn Rovers, reveló que el club inglés estuvo siguiendo “bastante de cerca” a Elijah Just antes de que el centrocampista neozelandés pasara de Motherwell a Swansea City este verano. Una operación que no llegó a cristalizar para Blackburn y que subraya hasta qué punto el fútbol escocés sigue siendo un caladero atento para los clubes del otro lado de la frontera.
Entre sueños de selección, reencuentros en Hampden, carreras que se reactivan y objetivos de altura en ligas y copas, el fútbol escocés entra en un tramo decisivo. Los próximos partidos dirán quién convierte las palabras en algo más que buenas intenciones.




