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Gabriel Jesus se une al Barcelona: el fichaje que se escapó en 2016

El Barcelona ha cerrado sobre la bocina la incorporación de Gabriel Jesus, procedente del Arsenal, por 10 millones de euros. Un giro de guion en toda regla. Cuando el club ya asumía que no llegaría ningún delantero tras el bloqueo del Atlético de Madrid al fichaje de Julián Álvarez, apareció la opción del brasileño y esta vez no se escapó.

La historia, sin embargo, no empieza ahora.

El delantero que ya enamoraba al Barça

En 2016, cuando Gabriel Jesus irrumpía con fuerza en el Palmeiras y en la selección brasileña, el Barça ya se había lanzado a por él. Robert Fernández, entonces director deportivo azulgrana, viajó a Brasil para verlo en directo. No fue un simple seguimiento rutinario: el club lo tenía marcado en rojo.

El problema era el de siempre. No estaban solos.

Varios grandes de Europa peleaban por el mismo talento. Y el propio jugador dudaba. Tenía 19 años, un futuro enorme por delante y demasiadas decisiones sobre la mesa.

En ese contexto, el Barça sacó una carta poderosa: Neymar.

Neymar, la ciudad y la duda

Ambos compartían vestuario en la selección olímpica de Brasil que se preparaba para los Juegos de Río de Janeiro. Entre entrenamiento y entrenamiento, Neymar se convirtió en embajador oficioso del Barcelona.

Le habló del club. Le habló de la ciudad. Del clima, casi una extensión de casa. El propio Gabriel Jesus lo reconoció tiempo después: aquellas conversaciones le hicieron dudar, le acercaron a la idea de vestirse de azulgrana.

“Neymar me habló de la ciudad, de que el clima era similar al de Brasil, y me hizo dudar”, llegó a admitir el delantero en una entrevista. El Barça aparecía como una tentación enorme, un gigante en el que, sin embargo, no era sencillo imaginar minutos inmediatos.

Y ahí se abrió la puerta a otro gigante.

La llamada que lo cambió todo

El “otro gran club” al que se refería Gabriel Jesus era el Manchester City. La diferencia, entonces, tuvo nombre propio: Pep Guardiola.

El técnico catalán levantó el teléfono. No mandó un emisario, no delegó el mensaje. Habló directamente con el jugador. Y esa conversación inclinó definitivamente la balanza hacia el Etihad.

“Vi que el City estaba realmente interesado en mí después de hablar con Pep por teléfono”, explicó Gabriel Jesus. La promesa de protagonismo, el proyecto en construcción y la confianza directa del entrenador pesaron más que el encanto del Camp Nou.

El Barça se quedó sin el brasileño. Neymar no pudo completar la jugada. Gabriel Jesus eligió Manchester, y la puerta azulgrana se cerró durante años.

Segunda oportunidad

Hoy, esa puerta se ha reabierto. El Barcelona paga 10 millones de euros al Arsenal y, al fin, incorpora a un delantero al que persiguió cuando aún era una promesa.

Entonces, la llamada decisiva fue la de Guardiola. Ahora, lo que pesa es otra cosa: la necesidad del Barça, la experiencia del jugador y una operación relámpago que cambia el panorama del ataque azulgrana en el último suspiro del mercado.

Aquella duda que Neymar sembró en 2016 no terminó en fichaje. Ocho años después, el desenlace es distinto. Y el Barça, por fin, tendrá a Gabriel Jesus en el Camp Nou, ya no como promesa, sino como un delantero hecho al máximo nivel europeo.