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¿Qué tan grave es la lesión de rodilla de Jannik Sinner?

Desde su triunfo en Wimbledon en julio, Jannik Sinner no ha disputado ningún partido competitivo y su recuperación podría ser más complicada de lo esperado. El tenista italiano anunció este mes que no jugará el resto de la temporada 2026 debido a una inflamación persistente en su rodilla derecha.

Esto implica que se perderá el Masters de París, las Finales ATP y no podrá defender su título en Turín. Pero lo realmente importante es qué sucederá en 2027.

Una posible causa: síndrome de la banda iliotibial

Marco Panichi, ex preparador físico de Sinner y con experiencia junto a Novak Djokovic, sugirió en una entrevista para Ubitennis que el jugador podría estar sufriendo el síndrome de la banda iliotibial (ITBS).

"Si este es el problema, Sinner podría permanecer fuera por un tiempo considerable".

La banda iliotibial es una tira gruesa de tejido conectivo que corre por el exterior del muslo, estabilizando la cadera y la rodilla durante el movimiento. El ITBS ocurre cuando hay irritación y dolor en la parte externa de la rodilla, especialmente donde la banda pasa sobre el fémur.

Este síndrome es común en corredores de fondo, pero también afecta a tenistas por los movimientos explosivos, frenadas y cambios de dirección frecuentes que exige su deporte.

El impacto en el estilo de juego de Sinner

Sinner basa su juego en movimientos laterales rápidos, recuperación veloz entre golpes y mantener el equilibrio para realizar ataques potentes desde el fondo. Cada punto largo implica una carga repetida en sus rodillas. A diferencia de una lesión muscular que puede mejorar con descanso, las lesiones por sobreuso como el ITBS pueden reaparecer al volver a la misma intensidad.

Tratamiento y tiempos de recuperación

La cirugía rara vez es necesaria para ITBS, pero recuperarse no siempre es simple. Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, la mayoría de las personas vuelve a correr en unas seis semanas tras tratamiento conservador, aunque depende de cada caso.

La Clínica Cleveland indica que entre 50% y 90% mejoran en un plazo de cuatro a ocho semanas. No obstante, esos datos no son directamente aplicables a un tenista élite que debe resistir varios horas de actividad intensa y explosiva. En el caso de Sinner, la lesión ya dura mucho más tiempo.

Según reportes de Sky Sport Italia, los síntomas comenzaron luego de Wimbledon, siguió un tratamiento y aumentó la intensidad de entrenamiento hasta sentir molestias antes del torneo de Shanghái. Varias evaluaciones médicas apuntaron al ITBS, aunque el equipo del jugador describió públicamente la lesión como inflamación general de rodilla.

Perspectivas para la temporada 2027

La buena noticia es que el ITBS suele tratarse sin cirugía, con modificaciones en la actividad, fortalecimiento progresivo y rehabilitación controlada. El objetivo no es solo eliminar el dolor sino que la rodilla soporte esfuerzos intensos sin recaídas.

Se habla de un período aproximado de 12 semanas para la recuperación, pero eso no significa reposo total, sino trabajo físico gradual. El plan del equipo de Sinner contempla unas cuatro a ocho semanas iniciales de tratamiento antes de retomar entrenamientos más exigentes.

El gran reto es llegar al Abierto de Australia en enero. Volver a entrenar, competir en un partido ATP o superar siete encuentros al mejor de cinco sets en un Grand Slam representan desafíos muy distintos. Aunque pueda jugar en Melbourne, no hay garantía de que recupere inmediatamente el nivel que lo convirtió en uno de los mejores.

Su ausencia prolongada ya le hizo perder puntos importantes en el ranking, con Alexander Zverev confirmado como número 1 al cierre de 2026. Pero lo más relevante es la salud; regresar antes de tiempo podría empeorar la lesión y provocar otra pausa, afectando aún más 2027. Por eso es comprensible que haya decidido dejar pasar el resto de esta temporada.

Reflexión final

La advertencia de Panichi preocupa pero no significa que la carrera de Sinner esté en riesgo. El ITBS generalmente responde bien al tratamiento y la ausencia de cirugía es positiva. Sin embargo, el tiempo fuera y las recaídas indican que la paciencia será fundamental.

Con 25 años, tiene mucho más que ganar cuidando su salud a largo plazo que apresurándose para defender puntos. El Abierto de Australia sigue siendo un objetivo viable, aunque si podrá llegar en condiciones óptimas es una incógnita.

Por ahora, la verdadera pregunta no es cuándo volverá a jugar tenis, sino cuándo podrá hacerlo sin preocuparse por su rodilla.

Crédito foto principal: Mike Frey-Imagn Images