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Harry Brook y Jos Buttler dominan en Southampton

Harry Brook y Jos Buttler incendiaron Southampton por segunda vez este verano. Inglaterra, desatada, firmó 254-4 ante Sri Lanka y abrió la serie T20 con una victoria aplastante por 119 carreras, en el primer partido desde el nombramiento de Kevin Pietersen como mentor de white-ball. No pudo elegir mejor día para sentarse en el banquillo.

Brook toma el mando, Buttler acompaña

Capitán de white-ball y dueño absoluto de la noche, Harry Brook terminó con 114* de 49 bolas, un centenar brutal en el que llegó a castigar seis límites en un solo over. A su lado, Jos Buttler, el hombre al que ha sucedido en el cargo, aportó 80 de 49 entregas. Entre ambos destrozaron cualquier plan defensivo: 128 carreras por el segundo wicket en apenas 60 bolas.

El telón lo había levantado el debutante Aneurin Donald, 12 de 5, cameo breve pero eléctrico: un seis, un cuatro y la sensación de que no pensaba esconderse. Cayó pronto, pero dejó el tono marcado. A partir de ahí, Brook y Buttler convirtieron el Utilita Bowl en un campo de tiro.

No era la primera vez. En julio, en el mismo escenario, la pareja ya había armado un escándalo: 233 de 103 bolas juntos frente a India, con Inglaterra llegando a 257-3 y firmando un 4-0 en la serie. Entonces el centenar fue de Buttler y Brook se quedó invicto en 95. Esta vez intercambiaron papeles: Buttler se quedó corto de la centena en su primera entrada desde la final del Hundred en Lord’s el 16 de agosto, y Brook alcanzó su segundo centenar en T20 internacionales.

Lo hizo a una velocidad feroz: cien en 42 bolas. Solo Phil Salt, ausente por lesión en el cuádriceps, ha ido más rápido con la camiseta de Inglaterra en este formato, con sus 100 en 39 bolas ante Sudáfrica en 2025, en aquel 304-2 en Manchester.

En el banquillo, Kevin Pietersen observaba con una sonrisa difícil de borrar. Más de 14.000 carreras internacionales le dan perspectiva. Lo que vio en Southampton fue puro vértigo.

Un over para la historia

El momento que rompió definitivamente el partido llegó muy pronto. Quinto over del innings, Dunith Wellalage al ataque, y Brook decidió que era su escenario. Seis bolas, seis límites. Tres seis, tres cuatro. Treinta carreras que dejaron a Sri Lanka sin aire.

La primera, un seis algo forzado hacia long-on, tocando el acolchado. Las siguientes, pura clase: un cuatro por encima del lanzador, otro hacia long-on, un scoop perfecto para seis sobre fine leg, un máximo sobre long-off y, para rematar, un corte fino para cuatro detrás de point. Una exhibición de lectura de longitud y de control de ritmo.

Mientras tanto, Buttler castigaba con su habitual mezcla de potencia y calma. Entre los dos sumaron 28 límites. Sri Lanka, simplemente, no encontró dónde esconder la bola.

Desde fuera, las reacciones no tardaron. Ben Stokes, ex capitán de Test, se rindió en redes sociales: “No creo ni que el genio de KP pueda acercarse al talento de Brook”. Luego matizó: “Un poco duro para KP, en realidad. Ambos son talentos fuera de serie, pero Brook es mejor en mi opinión”. El debate queda servido, pero las cifras de la noche avalan al joven capitán.

Baker abre camino, Rashid pone la firma

Con 254 en el marcador, la respuesta de Sri Lanka exigía algo cercano al milagro. Nunca llegó. La persecución fue un derrumbe progresivo: 135 all out en 19 overs, una 13ª derrota consecutiva ante Inglaterra en T20, racha que se estira desde 2014. Para Inglaterra, 21 triunfos en sus últimos 24 T20I. Dominio absoluto.

Sonny Baker, rápido, preciso y casi intocable, se apuntó 3-12 en sus cuatro overs. Entre sus víctimas, Kamil Mishara, derribado por completo para el primer wicket de white-ball del joven con Inglaterra. Un estreno que difícilmente olvidará.

Adil Rashid, maestro del leg-spin, dejó su sello en el momento justo. Había recibido dos seis consecutivos de Dasun Shanaka, que parecía dispuesto a plantar batalla con un agresivo 24 de 14 bolas. La respuesta de Rashid fue una joya: una entrega que encontró el filo del bate y puso fin a la resistencia del capitán visitante. Un golpe simbólico y táctico a la vez.

El resto lo completaron Jamie Overton (2-20) y Liam Dawson (2-23), compartiendo cuatro wickets y cerrando cualquier puerta a una remontada. Sri Lanka se hundió a 69-5 dentro de los primeros 10 overs. A partir de ahí, solo quedaba maquillar el marcador. Wellalage, con 33 de 21 bolas, cuatro cuatro y dos seis, fue el máximo anotador de un chase que nunca pareció realista.

El debut de Donald y lo que viene

Para Aneurin Donald, la noche fue una mezcla de adrenalina y frustración. Un seis hacia el lado de la pierna, un cuatro por extra-cover, y luego un intento de repetir que terminó en un globo hacia Wellalage. Cinco bolas, destellos claros y una salida temprana. Desde la frontera, vio cómo Brook y Buttler reducían a cenizas el ataque visitante.

El contexto le da un matiz especial a su presencia: nacido en Gales, formado en la academia de Glamorgan, se ha convertido en el primer internacional surgido del condado desde el héroe de los Ashes 2005, Simon Jones. El jueves, en Cardiff, en su país, tendrá otra oportunidad de dejar una huella más profunda.

Allí viajarán también los “chicos de Brook”, con la intención de cerrar la serie con un partido de margen. Si logran ganar en la capital galesa, el duelo final en Emirates Old Trafford el sábado se convertirá en escaparate y laboratorio, más que en examen.

De momento, el mensaje ya ha salido claro desde Southampton: con Pietersen de mentor, Brook al mando y un grupo que no baja de 250 casi por costumbre en este verano, la pregunta no es si Inglaterra puede dominar el T20 mundial. La cuestión es cuánto tiempo podrá alguien seguir su ritmo.