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Iraola marca territorio en Liverpool: Chiesa y Endo fuera de la Champions

Andoni Iraola no ha tardado en dejar claro que su Liverpool tendrá jerarquías nuevas y decisiones incómodas. La primera gran señal ya está sobre la mesa: Federico Chiesa y Wataru Endo se quedan fuera de la lista de la Champions League 2026-27.

Nada de transición suave. Un corte limpio.

El técnico español entregó a la UEFA su lista de 25 jugadores para la fase de liga antes del estreno europeo ante Atletico Madrid, el 9 de septiembre, y los dos internacionales verán la competición desde la grada. Ni lesión de larga duración, ni trámite burocrático menor: es una elección deportiva amparada por una normativa implacable.

El peso de las normas… y de los fichajes

El problema nace en una cifra: 17. Es el máximo de futbolistas no formados localmente que se pueden inscribir en la Lista A de la UEFA. Iraola ha decidido que ese cupo es oro puro y lo ha repartido en consecuencia.

Ahí entran los 123 millones invertidos en Bradley Barcola, el también recién llegado Victor Munoz y hasta Hugo Ekitike, actualmente lesionado. Tres apuestas de presente y futuro que empujan directamente a Chiesa y Endo fuera del escaparate europeo.

El mensaje es nítido: el nuevo Liverpool se construye alrededor de otros nombres.

Carragher no se muerde la lengua

La decisión ha encendido el debate en Inglaterra. En el programa The Overlap, Jamie Carragher fue directo al analizar el rol de ambos en el proyecto de Iraola.

“Liverpool tiene dos jugadores en la plantilla que nunca van a jugar”, soltó el exdefensa, apuntando sin rodeos a Chiesa y Endo. Recordó las restricciones de cupos y remató: “Es como si nunca fueran a tocar el balón”.

Sobre Endo, el analista de Sky Sports fue todavía más duro con la planificación del club. Aseguró que el japonés “debería haber sido traspasado” este verano, aunque reconoció que “lo ha hecho muy bien” y que se ha ganado cierto estatus de “héroe de culto” entre la afición.

Un elogio con sabor a despedida diferida.

Chiesa, siempre a contrapié

El caso de Chiesa duele más por el nombre y por la expectativa que generó su llegada. Su etapa en Anfield nunca ha terminado de despegar. Demasiadas pausas, demasiados frenazos físicos.

A sus 28 años arrastra ahora una lesión muscular que no se considera grave, pero que vuelve a situarlo en la periferia del proyecto. Y la decisión de Iraola lo expone todavía más: el técnico ha preferido inscribir a lesionados de larga duración como Conor Bradley y Giovanni Leoni antes que a un Chiesa teóricamente cerca de volver.

Esa comparación es demoledora. Dice mucho de cómo se le ve puertas adentro.

Endo, de héroe funcional a pieza prescindible

Endo tampoco llega a esta situación desde una posición fuerte. El pasado curso su protagonismo se desplomó: apenas ocho partidos de Premier League y solo una aparición en la Champions.

Sigue con contrato hasta 2027, pero los números cuentan su propia historia. Menos minutos, menos peso, menos margen cuando llega un nuevo entrenador con ideas claras sobre el centro del campo. Iraola ha priorizado otros perfiles y la lectura es evidente: Endo ya no es más que una solución de emergencia.

Que el club lo haya retenido, pese a las críticas de Carragher, no cambia la realidad competitiva. La Champions se le cierra, al menos de inicio.

Europa se aleja, las copas se acercan

Mientras el foco mediático se concentra en la lista europea, el calendario no espera. Liverpool afronta primero un duelo doméstico ante Ipswich Town el viernes, antes de abrir el telón continental en un Anfield que recibirá a Atletico Madrid con aroma de grandes noches.

El camino en la fase de liga no será amable: visitas a Inter y Fenerbahce marcan un recorrido exigente para un grupo en el que cada plaza cuenta y cada elección de plantilla pesa.

En ese tablero, Chiesa y Endo quedan relegados a un rol secundario. Sus opciones inmediatas pasan por las copas nacionales y por esperar un giro del destino: una crisis de lesiones que permita cambios puntuales en la lista europea, dentro de lo que permite la normativa.

Hasta que eso ocurra —si es que ocurre—, la Champions se jugará sin ellos. Y en el nuevo Liverpool de Iraola, pocos mensajes son tan contundentes como ese.