Islam Makhachev planea defensa del título antes del Ramadán
Islam Makhachev ya tiene marcado en rojo el próximo tramo del calendario. El campeón del peso Wélter quiere volver al octágono antes del Ramadán de 2027. Y no piensa esperar mucho más.
El ruso viene de su primera defensa del título en las 170 libras, una victoria sólida el mes pasado ante Ian Machado Garry en el combate estelar de UFC 330, en Filadelfia. Salió con el cinturón, pero no del todo intacto.
Tras la pelea, Makhachev se sometió a una batería de pruebas médicas. Tres resonancias magnéticas. Columna vertebral revisada de arriba abajo. El diagnóstico: pequeños problemas, nada grave, pero suficientes para encender las alarmas internas del campeón.
“Después de la pelea me hice tres resonancias y me revisaron toda la columna. Hay unos pequeños problemas, así que estoy trabajando en ellos. No es nada serio. Solo estoy fortaleciendo la columna”, explicó.
El mensaje es claro: no hay lesión de larga duración, pero sí una prioridad física inmediata.
Hoja de ruta del campeón
La hoja de ruta del campeón también está definida: “Esperaremos a que UFC llame. Creo que el escenario ideal sería pelear antes del Ramadán. El Ramadán empieza para nosotros en febrero. Una fecha antes del Ramadán sería ideal”.
El Ramadán de 2027 está previsto alrededor del 8 de febrero, sujeto a la observación de la luna. Eso deja a UFC con una ventana relativamente corta para cuadrar la segunda defensa de Makhachev en el peso Wélter: diciembre de 2026 o enero de 2027 se perfilan como las opciones más lógicas.
Carlos Prates, el hombre que golpea la puerta
El nombre que más fuerte suena para ese reto es uno: Carlos Prates. El brasileño, apodado “The Nightmare”, se ha ganado a golpes —literalmente— el derecho a reclamar el siguiente turno.
Prates asegura que UFC ya le prometió la próxima oportunidad por el título Wélter. Y sus últimos resultados respaldan su exigencia: tres nocauts seguidos ante Geoff Neal, Leon Edwards y el ex campeón Jack Della Maddalena. Tres víctimas de peso, tres finalizaciones que lo han catapultado a la primera línea.
Desde el lado del campeón, la lectura ha sido algo distinta. Makhachev deslizó hace poco que Prates debería enfrentarse al invicto Michael Morales para decidir al próximo aspirante oficial. Un mini torneo de facto. Prates, sin embargo, ha dejado claro que no piensa que deba pasar otra prueba. Para él, el expediente ya está cerrado: ha hecho lo suficiente.
Ahí se abre el juego político. ¿Premiar la racha devastadora del brasileño o exigirle un último filtro contra Morales? La respuesta no la tiene el campeón ni el retador. La tiene UFC.
Dos peleas en 2027, si todo encaja
El reloj religioso marca también el ritmo deportivo. Si la organización consigue programar a Makhachev antes del Ramadán, el campeón podría cumplir con su costumbre: pelear dos veces en el año cuando la salud lo permite.
Una defensa temprana, en invierno, le abriría la puerta a un segundo compromiso en el verano tardío o el otoño de 2027. Un calendario perfecto para un ex monarca del peso Ligero que se ha acostumbrado a marcar la pauta de las divisiones en las que pisa.
Pero nada de eso sucederá si antes no completa el trabajo invisible. Gimnasio, fisioterapia, fortalecimiento de la columna. Makhachev sabe que la base de todo está ahí, en esa espalda que sostiene cada derribo, cada scramble, cada defensa del cinturón.
La otra pieza del rompecabezas está en la mesa de UFC: decidir si Carlos Prates es, por fin, el hombre que se ha ganado el derecho a intentar destronar al campeón más dominante de la división.




