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Ismail Kartal seguirá como entrenador de Fenerbahce

Ismail Kartal seguirá siendo el entrenador de Fenerbahce. Lo hará pese a haber anunciado, apenas minutos después del empate 1-1 ante Roma en la Champions League, que no volvería más al club de su vida.

El jueves por la noche, el técnico de 65 años, exjugador y exasistente del propio Fenerbahce, dejó helada la sala de prensa: dijo que había decidido marcharse, que no pensaba regresar. El impacto fue inmediato. Parecía el final de su cuarta etapa al frente del equipo.

El club, sin embargo, tenía otros planes.

El presidente impone su ley

Aziz Yildirim reaccionó con rapidez. En un comunicado publicado en la web del club, el presidente fue tajante: no aceptaba la dimisión de Kartal. Para él, el caso estaba cerrado antes incluso de que empezara a abrirse.

Horas después, Fenerbahce emitió otra nota oficial. El mensaje era claro, casi desafiante: Kartal seguiría dirigiendo al equipo. “Nuestro equipo continuará sus preparativos para el partido contra Gaziantep FK con el entrenamiento que se celebrará mañana (sábado) a las 11:30 bajo la dirección de nuestro director técnico Ismail Kartal”, informó la entidad.

La jerarquía habló. Yildirim lo remató con una frase que refleja el peso del despacho sobre el banquillo: “Ismail Kartal no necesita decir que continuará. Yo soy su superior. Yo dije que continuará, y así será. Somos una familia”.

Presión, botella y una noche límite

Detrás del arrebato de Kartal no hubo solo un mal resultado. El entrenador explicó a Yildirim, en la conversación posterior a la rueda de prensa, que la presión del cargo le estaba pasando factura. La vuelta de Fenerbahce a la Champions, tras 18 años de ausencia, ha cargado de expectativas cada minuto de su trabajo.

La noche ante Roma tuvo un punto de ruptura. En pleno partido, Kartal fue golpeado por una botella lanzada desde la grada. Un gesto que cruzó todas las líneas y que el propio presidente condenó sin matices: “No se puede mostrar apoyo dándole golpes así”, advirtió.

El club actuó con rapidez también en ese frente. A través de sus redes sociales anunció que el espectador responsable había sido identificado y vetado del estadio. Un castigo ejemplarizante en un momento delicado, con el entrenador emocionalmente al límite y el club intentando proyectar unidad.

Un proyecto bajo lupa

Kartal asumió el cargo por cuarta vez en junio, justo cuando Fenerbahce se preparaba para regresar al gran escaparate europeo. El contexto no era sencillo: una afición hambrienta de grandeza, un club con urgencias históricas y una Super Lig cada vez más competitiva.

El arranque liguero no ha sido brillante. Antes del duelo del lunes ante Gaziantep FK, el equipo ocupa la novena plaza, con seis puntos en cuatro jornadas. Números discretos para un gigante al que siempre se le exige pelear por el título.

En Europa, la exigencia no será menor. El próximo compromiso de la fase de grupos de la Champions será el 14 de octubre, en casa de Aston Villa. Un escenario duro, un examen de carácter para un Fenerbahce que vive entre la ilusión del regreso y el vértigo de no estar a la altura.

Kartal sigue. Lo ha decidido el presidente, lo ha sellado el club y lo marcará el césped. La pregunta ya no es si continúa, sino cuánto tiempo podrá sostener este pulso entre presión, expectativas y la eterna impaciencia de Estambul.