logo

Kapil Dev y la polémica con Mohsin Naqvi: Un mensaje claro

NUEVA DELHI — La selección femenina de cricket de India levantó el domingo su octavo título del Asia Cup, un dominio abrumador en el continente. Pero la imagen icónica de una capitana alzando el trofeo no existió. No esta vez.

El equipo decidió no recibir la copa de manos del presidente del Asian Cricket Council, Mohsin Naqvi, que además es ministro del Interior de Pakistán y presidente de la Pakistan Cricket Board (PCB). El gesto, calculado y contundente, eclipsó parte de la celebración y reavivó un debate que ya venía cargado desde el año pasado.

Un déjà vu del equipo masculino

La escena no era nueva. En la edición de 2025 del Asia Cup masculino, el conjunto liderado por Suryakumar Yadav también se negó a recoger el trofeo de manos de Naqvi. Aquella decisión abrió un frente político y deportivo que, a la vista de lo ocurrido en Dubái, sigue lejos de cerrarse.

Esta vez, India derrotó con autoridad a Sri Lanka por 72 carreras en la final disputada en Dubái. Dominio claro en el campo, celebración contenida fuera de él. Las jugadoras no acudieron a la ceremonia oficial de entrega del trofeo en la que Naqvi tenía un papel central.

El título llegó, la foto con el máximo dirigente del ACC, no.

La respuesta filosa de Kapil Dev

En medio del ruido, una voz histórica fue consultada. A Kapil Dev, excapitán de India y campeón del mundo en 1983, le preguntaron por la decisión del equipo de no recibir el trofeo de manos del jefe del PCB.

Su respuesta fue tan breve como punzante: “Díganles a todos que se vayan a jugar al golf”, declaró a la agencia ANI.

Sin discursos largos, sin rodeos. Una frase que, en un contexto tan cargado, sonó a dardo irónico y a llamada a relativizar el drama alrededor del protocolo.

El BCCI marca la línea

Lejos de improvisaciones, la Board of Control for Cricket in India (BCCI) aseguró que nada de lo que ocurrió en la ceremonia fue espontáneo. El secretario del BCCI, Devajit Saikia, explicó que el organismo ya había comunicado su postura a los organizadores antes de la presentación oficial.

“Ganar el trofeo es una cosa, pero ganar el torneo es lo que realmente importa”, señaló Saikia a ANI. El dirigente insistió en que la controversia no nació del vestuario indio, sino de un desacuerdo previo sobre el formato de la ceremonia.

El BCCI, según Saikia, había dejado claro que no aceptaba el sistema de entrega planificado y que no estaba dispuesto a participar si se mantenía el mismo esquema. El antecedente de los Asian Games, recordó, ya era conocido por todo el país y marcaba el contexto de la decisión.

“Habíamos dicho de antemano que no aprobábamos la forma en que habían planeado la ceremonia de distribución de premios. Informamos a su presidente que, si seguían con ese sistema específico, no participaríamos. Como no estuvieron de acuerdo, decidimos no aceptar el trofeo de esa manera; lo recogeremos más adelante”, explicó.

El mensaje fue directo: el título sí, la foto no.

Unidad interna, mensaje externo

Saikia también quiso desactivar cualquier lectura de ruptura interna. No hubo rebelión del vestuario, ni gesto aislado de las jugadoras. Todo, insistió, respondió a una línea institucional.

“Esta decisión fue completamente del BCCI. Lo discutimos todo internamente, y la postura del BCCI sigue siendo la misma que antes. Ya se trate de las jugadoras, del equipo o de los directivos del BCCI, estamos unidos; no hay divergencia entre las decisiones de las jugadoras y las del BCCI. Actuamos como uno solo. Cualquiera que sea la decisión, procedemos de acuerdo con las políticas establecidas del BCCI”, afirmó.

El tablero queda así: un equipo que gana y manda un mensaje silencioso; una federación que asume la responsabilidad política; una figura como Kapil Dev que, con una frase, baja el volumen del drama y sube el tono del debate.

La copa ya tiene dueña. La foto oficial, todavía no. Y en un cricket asiático atravesado por tensiones extradeportivas, la próxima ceremonia de trofeos ya se anuncia como algo mucho más que un simple trámite protocolario.