Kylian Mbappé deja Nike y se une a On: un cambio revolucionario en el fútbol
Kylian Mbappé ha puesto punto final a una relación de 20 años con Nike para firmar con On, una marca suiza que hasta ahora miraba el fútbol desde la distancia. El capitán de Francia no solo cambia de botas. Cambia de papel: de embajador a socio estratégico y accionista.
El movimiento sacude un tablero dominado desde hace décadas por Nike y Adidas y abre una puerta nueva en un negocio donde casi todo parecía repartido.
De niño Nike a socio de On
La historia con Nike empezó cuando Mbappé tenía nueve años. Creció, explotó en la élite, se convirtió en icono global y en rostro recurrente de las grandes campañas de la marca estadounidense. Dos décadas de asociación, rotas al término de su contrato tras el Mundial.
Nike despidió al delantero con un comunicado que rezuma nostalgia: recordó el camino compartido, “momentos que dieron forma al juego” y subrayó que el francés ha sido “una parte importante de Nike Football”. Un adiós elegante, pero que no disimula el golpe: la compañía pierde a una de sus caras más reconocibles en plena madurez deportiva del jugador, con 27 años.
Mbappé, en cambio, mira hacia otra parte. Hacia Zúrich.
“Desde el principio, lo que me atrajo de On fue la oportunidad de construir algo completamente nuevo juntos que ayude a dar forma al fútbol del mañana”, explicó el internacional francés al anunciar el acuerdo. Habló de aportar experiencia, de empujar los límites mediante la innovación y de no perder nunca de vista “la alegría del fútbol”. No es el discurso habitual de un simple contrato de botas. Es el de alguien que entra a la sala de mando.
On irrumpe en el césped
On no es una recién llegada al deporte, pero sí al fútbol. Ha crecido en el mundo del running y del tenis, donde ya se ha posicionado como una marca de referencia. Ahora, apunta directamente al balón.
La compañía suiza ha presentado esta semana sus primeras botas, las Lightspray Prototype. Se trata de un lanzamiento aún limitado, a modo de carta de presentación, antes de que el modelo llegue al gran público el próximo año. Después, el plan pasa por expandirse también al textil de entrenamiento. No es un experimento puntual: es una entrada en toda regla.
Para reforzar su desembarco, On ha nombrado a Thierry Henry como director de fútbol. Una figura respetada en los vestuarios, en los banquillos y en los platós, que aporta credibilidad inmediata al proyecto. En la estructura accionarial aparece otro nombre propio: Roger Federer, también ex Nike, que ya es inversor de la empresa desde hace años. Mbappé se suma ahora a ese núcleo duro como nuevo accionista.
La foto es clara: un campeón retirado que apostó por la marca, otro que dirige su proyecto futbolístico y una de las grandes estrellas actuales que se calzará sus botas. On deja de ser una alternativa de nicho para presentarse como aspirante serio en el negocio del fútbol.
Un revés para Nike en plena batalla por el talento
La salida de Mbappé no llega en un vacío. Nike ya había perdido antes a Lamine Yamal, joya de Barcelona y de la selección española, que firmó con Adidas hace dos años. Dos figuras con proyección de marcar una era que se escapan del radar de la marca del swoosh.
En los grandes torneos, el dominio sigue siendo suyo. Según datos del minorista Fútbol Emotion, Nike y Adidas vistieron con sus botas a más del 40% de los jugadores en el último Mundial de verano. Puma, tercer actor en discordia, rondó el 10%. El resto del pastel, muy fragmentado, se reparte entre marcas que llevan años intentando abrir una grieta en ese duopolio.
Los intentos de Under Armour, New Balance o Skechers lo demuestran. Esta última, por ejemplo, calza al capitán de Inglaterra, Harry Kane, pero aún así el impacto en el mercado minorista sigue siendo limitado. El peso del logo en las vitrinas y en los patios de colegio continúa siendo brutal.
Por eso la apuesta de On por Mbappé no es solo una operación de imagen. Es una declaración de guerra.
¿Un nuevo mapa para el negocio de las botas?
El fichaje del francés llega en un momento en el que los jugadores de élite ya no se conforman con ser la cara de una campaña. Buscan participación, influencia y, sobre todo, un asiento en la mesa donde se toman las decisiones. Mbappé encaja a la perfección en esa nueva generación de futbolistas-empresarios.
On, por su parte, encuentra en él un atajo hacia la máxima visibilidad. No necesita décadas para construir un relato: le basta con que el delantero salte al césped con sus Lightspray Prototype y empiece a decidir partidos. Si el rendimiento acompaña y el diseño engancha, el efecto arrastre puede ser inmediato.
El fútbol, mientras tanto, observa. Nike y Adidas siguen en cabeza, con números que nadie discute. Pero una estrella de este calibre cambiando de bando, y haciéndolo hacia una marca que quiere “construir algo nuevo”, introduce una duda que el mercado no escuchaba desde hace tiempo.
¿Será este el inicio de una nueva era para las botas de fútbol o solo un paréntesis en el dominio de siempre? La respuesta empezará a escribirse, como casi todo en este deporte, en el césped. Y en los pies de Kylian Mbappé.




