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Los Lakers buscan a Nicolas Claxton en un traspaso a tres bandas

Un posible terremoto de mercado: los Lakers se lanzan a por Nicolas Claxton

La pizarra de despachos en la NBA no descansa, y en Los Angeles ya se dibuja un escenario que cambiaría por completo la fisonomía interior de los Lakers: un traspaso a tres bandas para hacerse con Nicolas Claxton, con Chicago Bulls y Milwaukee Bucks como socios de operación.

No es un simple ajuste de rotación. Es un intento directo de darle a JJ Redick el tipo de pívot atlético que encaja como un guante con Luka Doncic, Austin Reaves y una plantilla cargada de exteriores.

La propuesta: tres equipos, muchas piezas

El boceto de traspaso plantea lo siguiente:

  • Lakers recibirían: Nicolas Claxton
  • Bulls recibirían: Myles Turner, Jericho Sims, Jaden Hardy
  • Bucks recibirían: Isaac Okoro, Jarred Vanderbilt, Dalton Knecht

Para los Lakers, el movimiento tiene un efecto colateral nada menor: pasar de 16 a 14 jugadores en plantilla. Dos fichas menos, un hueco abierto y margen para pescar un veterano en el mercado de buyout cuando la temporada empiece a enseñar grietas.

Pero el núcleo de la idea va por dentro de la zona.

Por qué los Lakers aprietan por Claxton

La lógica es cruda: Walker Kessler y Kevon Looney no ofrecen garantías físicas. Entre los dos, la pasada temporada apenas sumaron 26 partidos. Demasiadas ausencias para un equipo que, en el Oeste, debe mirar de frente a gigantes como Nikola Jokic, Victor Wembanyama o Chet Holmgren.

Sin cuerpos fiables por dentro, el proyecto se tambalea.

Ahí entra Claxton. Un cinco puro de libro moderno: corre el aro, finaliza por encima del hierro, vive del pick and roll y protege el aro con instinto. Con Doncic y Reaves como generadores, su perfil encaja de forma casi natural. Bloqueo, continuación agresiva, mates fáciles, tiros liberados para los exteriores. Ritmo.

Su llegada también abre otra puerta: los dos interiores. Con Kessler ampliando su rango de triple, Redick podría atreverse con quintetos de doble pívot en determinados emparejamientos del Oeste, cargando rebote, cerrando la pintura y obligando a rivales a ajustar tamaño.

Hay un último detalle que seduce a los Lakers: el contrato. Claxton, con 27 años, entra en el último año de un salario de 21 millones. No hipoteca el futuro, no bloquea flexibilidad. Si el experimento no funciona, es un activo movible. Si funciona, se convierte en una pieza clave sin haber atado las manos a largo plazo.

Chicago mira al futuro, no al presente

Para los Bulls, la historia es distinta. Claxton llegó a Chicago como parte del traspaso de Julius Randle, pero el contexto ha cambiado. El equipo apunta a reconstrucción bajo la batuta de Tiago Splitter y ya acumula jóvenes interiores: Jalen Smith, el australiano Lachlan Olbrich y Tobe Awaka.

Demasiados proyectos por dentro, un solo balón.

En ese escenario, Claxton no encaja como piedra angular. Menos todavía si el nuevo rostro de la franquicia es Caleb Wilson. Chicago necesita un complemento que estire la pista, no otro finalizador vertical.

Ahí aparece Myles Turner.

El pívot ofrece justo lo que el plan con Wilson, Matas Buzelis y Josh Giddey reclama: tiro exterior fiable. La temporada pasada promedió 2,1 triples anotados con un 38% de acierto. Un cinco que abre la pista, saca al pívot rival de la zona y deja carriles de penetración para los jóvenes exteriores. Espacio, tiempo y lecturas más sencillas para un núcleo en formación.

Jericho Sims, por su parte, encajaría como reserva energético, un complemento físico a Smith, Olbrich y Awaka en una rotación interior que, de golpe, pasaría a tener profundidad y perfiles variados.

Chicago no gana flashes inmediatos. Gana estructura para la reconstrucción.

Milwaukee limpia su futuro y cambia de eje

En Milwaukee, la motivación es otra: tiempo y dinero.

Mover a Myles Turner ahora significa librarse de un contrato pesado antes de que se convierta en una losa. Cuatro años, 109 millones, con una proyección de 29 millones a los 34 años. Demasiado riesgo para un equipo que ha decidido girar hacia una línea más joven con Taylor Jenkins al mando.

Con Kel’el Ware asumiendo el rol de pívot titular y proyectos como John Butler Jr. y Nate Arment detrás, Turner se queda sin sitio real en la rotación y, sobre todo, sin encaje en la línea temporal del equipo.

El paquete que llega a los Bucks no tiene el brillo de un All-Star, pero sí sentido financiero y deportivo:

  • Isaac Okoro y Dalton Knecht, ambos en último año de contrato, dan minutos de ala y perímetro sin hipotecar el futuro del tope salarial.
  • Jarred Vanderbilt aporta defensa, versatilidad y contrato controlado hasta una opción de jugador en 2027-28.

El resultado: una hoja salarial más limpia, margen de maniobra a medio plazo y una rotación alineada con el plan de desarrollo de Jenkins.

Una operación que encaja en los tres tableros

Para los Lakers, Claxton es la respuesta inmediata a una pregunta que no admite demora: ¿quién va a proteger el aro cuando la temporada entre en territorio de élite?

Para Chicago, Turner representa el pívot moderno que puede hacer crecer a Caleb Wilson y compañía sin invadir su espacio creativo.

Para Milwaukee, la salida de Turner no es una renuncia, sino una declaración: el futuro pasa por Kel’el Ware y un bloque joven, no por un cinco veterano y caro.

La pregunta ahora no es si el traspaso tiene lógica. La tiene para los tres. La cuestión es otra: ¿quién se atreverá primero a convertir este boceto en una llamada real?