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Lamine Yamal y la ambición por la Champions League

Lamine Yamal ya no habla como una promesa. Habla como la voz de un vestuario que se sabe obligado a mirar a Europa a los ojos. El joven talento del Barcelona asume sin rodeos la obsesión del club con la Champions League y la convierte en bandera.

“Me gusta que la gente llegue al vestuario y crea que podemos ganar la Champions League”, explicó en declaraciones a Movistar. No lo dice para quedar bien. Lo dice porque entiende dónde está y qué camiseta lleva.

El Barça no levanta la Champions desde 2015. Demasiado tiempo para un club que se acostumbró a vivir en la élite europea. Con Hansi Flick, el equipo ya ha pisado unas semifinales y unos cuartos de final, señales de recuperación tras años de tropiezos continentales. Ahora, en la temporada 2026-27, el objetivo vuelve a estar marcado en rojo.

Yamal no ve ningún problema en esa fijación. Al contrario. “Creo que el problema sería si alguien dijera que la vamos a ganar sí o sí, porque eso nunca lo sabes. Pero estar obsesionados con ganarla creo que al final es algo bueno”, apunta. Ambición, sí. Arrogancia, no.

El internacional azulgrana va un paso más allá y apela al orgullo del escudo: “Somos el Barça y el Barça ha tenido momentos de ser el mejor equipo de la historia y ha ganado la Champions League. Tenemos el equipo para hacerlo y sería un poco cobarde por nuestra parte no pensar: ‘este año vamos a por la Champions League’ y decir ‘vamos solo a por la Liga’”.

Ahí está el mensaje. Nada de rebajar el listón. Nada de refugiarse en objetivos más “realistas”. Para Yamal, conformarse sería traicionar la propia identidad del club.

Eso no significa que La Liga quede en un segundo plano. Ni mucho menos. El atacante también mira al campeonato doméstico con hambre de hegemonía y sueña con un triplete de títulos ligueros bajo el mando de Flick. “De hecho, vamos a por la Liga, podemos ganar la Liga y la Champions League”, insiste.

La clave, para él, está en la madurez competitiva, en esos tramos donde se deciden temporadas enteras: “Tenemos que ser un equipo que sepa mantenerse unido durante esos 20 minutos malos”, subraya, consciente de cómo un pequeño apagón puede echar por tierra meses de trabajo.

El discurso de Yamal encaja con el nuevo tono del vestuario: exigencia máxima, cero excusas y una idea clara. El Barça no quiere elegir. Quiere Liga. Quiere Champions. Y su joven estrella deja claro que cualquier cosa por debajo de esa ambición sonaría, en este momento, a algo muy parecido a rendirse.