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Lesión de Lacroix preocupa al Chelsea

El Chelsea contiene la respiración con Maxence Lacroix. En Stamford Bridge asumen que el central francés se enfrenta a una baja larga tras una grave lesión en los isquiotibiales, sufrida en el momento más cruel posible: al final de la primera parte de la derrota por penaltis ante el Liverpool en la Carabao Cup.

Una carrera al límite, un esprint para tapar un disparo, y el gesto que ningún entrenador quiere ver. El defensor de 26 años se llevó la mano a la parte posterior del muslo y las alarmas se encendieron de inmediato.

Fuentes consultadas por BBC Sport apuntan a un escenario duro: Lacroix podría no volver a jugar hasta enero. Eso significa perderse hasta 10 partidos en un tramo clave de la temporada, con el calendario apretando y el margen de error reduciéndose semana a semana.

Alonso se protege, pero el diagnóstico interno es pesimista

Desde dentro del club el mensaje público es más prudente. Xabi Alonso, en la rueda de prensa previa al duelo de Premier League ante el Manchester United, evitó concretar plazos.

“Max tuvo una lesión y esperamos que no vaya a estar listo antes del parón internacional. Así que estará fuera unas semanas”, explicó el técnico del Chelsea, midiendo cada palabra.

La sensación, sin embargo, es que el club se prepara para algo más que “unas semanas”. La posible ausencia hasta enero dibuja un problema serio en una posición que Lacroix había hecho prácticamente suya desde el verano.

El francés, fichado por 52 millones de libras procedente del Crystal Palace, se había convertido en una pieza fija en el once de Alonso: titular en todos los partidos menos uno de los 11 que ha disputado el Chelsea esta campaña, entre todas las competiciones. Solo el atacante Morgan Rogers ha acumulado más minutos que él con la camiseta blue.

Perder a un jugador así no es un matiz táctico. Es un cambio de mapa.

Un rompecabezas en el centro de la defensa

La estructura de centrales del Chelsea, amplia sobre el papel, se ve ahora sometida a examen. Alonso cuenta con un grupo de seis especialistas para el eje de la zaga: Levi Colwill, Wesley Fofana, Josh Acheampong, Jorrel Hato y Aaron Anselmino, además de Lacroix. Pero la teoría y la realidad no siempre coinciden.

Hato y Anselmino también están lesionados. Otros defensores han tenido que adaptarse a los laterales en distintos momentos del curso. De repente, una zona que parecía bien cubierta se estrecha.

Alonso, no obstante, quiso reforzar la confianza en los que quedan en pie: “Con la lesión de Max, tenemos a Wes, tenemos a Levi, Josh también puede jugar como central. Jorrel, cuando vuelva con el equipo, es otra opción”.

El técnico aprovechó para mandar un mensaje directo a Wesley Fofana, que falló en la tanda de penaltis ante el Liverpool pero dejó buenas sensaciones en el tiempo reglamentario: “Wes ha jugado y, aunque falló el penalti, creo que hizo un buen partido. Fue consistente, fuerte, y vi muchas cosas positivas en su actuación. Conocemos el nivel que ha tenido y va a ser importante”.

Las palabras suenan a respaldo público, pero también a aviso: el Chelsea necesita que Fofana recupere cuanto antes su mejor versión. Colwill tendrá igualmente más responsabilidad. Y Acheampong, joven y con menos experiencia, se asoma como opción real en plena exigencia competitiva.

Martínez, con máscara; alivio con Caicedo

No todas las noticias médicas son negativas para el Chelsea. Alonso reveló que el guardameta Emiliano Martínez está en pleno proceso de adaptación a una máscara especial que le permitirá jugar mientras se recupera de una fractura de mandíbula. Una solución de compromiso: proteger al futbolista sin renunciar a su presencia bajo palos.

En el centro del campo, el club respiró aliviado con Moisés Caicedo. Tras el exigente choque de mitad de semana ante el Liverpool, existía preocupación por un posible problema físico, pero las pruebas descartaron lesión. En un momento en el que la enfermería empieza a llenarse, cada alta cuenta casi tanto como un fichaje.

La lesión de Lacroix obliga a Alonso a rehacer planes, ajustar automatismos y exigir un paso al frente a su línea defensiva. El calendario no espera. La pregunta es clara: ¿tendrá el Chelsea suficiente solidez atrás para sostener sus aspiraciones hasta que su central de referencia vuelva a escena?

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