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Lewis Hamilton y Kim Kardashian: ¿La relación que afecta su carrera?

Lewis Hamilton siempre ha vivido al límite en la pista. Ahora, según su círculo más cercano, también lo hace fuera de ella. Amigos del piloto británico están convencidos de que su relación con Kim Kardashian ya está empezando a cambiarle, y no precisamente en un momento sencillo de su carrera.

Un confidente citado por In Touch describe a un Hamilton completamente absorbido por la empresaria estadounidense. “Lewis tiene a Kim en la cabeza las 24 horas del día, incluso cuando no están juntos”, asegura la fuente. “Está constantemente escribiéndole mensajes y, en cuanto termina en el circuito, se pone al teléfono con ella o se sube a un jet privado para ir a verla”.

La escena que ha encendido las alarmas llegó tras el Gran Premio de España, en Madrid, el domingo 13 de septiembre. Problemas de frenos obligaron al siete veces campeón del mundo, de 41 años, a retirarse de la carrera. Un golpe duro para cualquiera que pelee al máximo nivel. Sin embargo, según la misma fuente, el piloto no tardó en cambiar de escenario: rumbo al lago de Como con Kim, disfrutando del tiempo libre “como si no acabara de dejar escapar una carrera enorme”.

Ese contraste ha sorprendido a más de uno en el paddock. “Eso dejó a la gente en shock, a quienes temen que esté poniendo su tiempo con ella por delante de todo lo demás”, apunta la fuente. En un deporte donde cada detalle cuenta, la percepción de una mínima distracción se convierte en munición para las críticas.

No es la primera vez que Hamilton habla de lo complejo que resulta encajar su vida personal con la Fórmula 1. El año pasado, en declaraciones a RTBF recogidas por Sporting News, ya reconocía que la ecuación no es sencilla. “Veo a otros pilotos y me pregunto cómo lo hacen. Algunos tienen hijos, están casados, tienen novia”, explicaba.

Su elección ha sido distinta. “He tomado otra decisión: he decidido maximizar el tiempo que tengo aquí porque es más corto de lo que crees”, añadía entonces. “No quiero tener ningún arrepentimiento ni pensar que podría haber dado más”.

Ese discurso encajaba con la imagen del competidor obsesivo, dispuesto a sacrificar casi todo por seguir en la élite. Hoy, con Kim Kardashian en escena, el relato se matiza. La fuente consultada lo resume sin rodeos: “Lewis es uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, pero la competencia es feroz. Cualquier bajón de concentración puede ser un desastre y no hay duda de que Kim le ocupa mucha cabeza, así que, por supuesto, la gente ya susurra sobre la ‘maldición Kardashian’, especialmente después de esta derrota”.

El término no es nuevo. Cada relación de la familia Kardashian con figuras del deporte llega acompañada de ese murmullo de fondo, entre superstición y crítica fácil. Esta vez, el foco apunta directo al garaje de Hamilton.

Según la misma fuente, Kim Kardashian, de 45 años, es plenamente consciente de ese ruido. Y no quiere convertirse en el chivo expiatorio de los tropiezos del piloto. “Lo sabe”, afirma. “Lo último que quiere es que la culpen de cualquier problema con su rendimiento en pista. Ella dice que, si necesitan pasar menos tiempo juntos para que él pueda centrarse, lo aceptará. Quiere verle en su mejor versión absoluta”.

El mensaje es claro: la estrella de la telerrealidad no quiere ser la nota al margen en una posible decadencia deportiva. Hamilton, por su parte, se encuentra justo en el punto en el que cada decisión pesa. El talento sigue intacto, pero la Fórmula 1 no perdona distracciones.

Entre jets privados, escapadas al lago de Como y abandonos por problemas de frenos, la pregunta se impone sola: ¿podrá el siete veces campeón mantener el pulso a la parrilla sin ceder terreno a su nueva vida lejos del asfalto?