Lineker critica la falta de superestrellas en el Arsenal
El camino del Arsenal en la Champions League cuenta una historia de crecimiento sostenido. Tres temporadas de avance continuo, una final alcanzada el curso pasado y un golpe duro: la derrota ante el PSG, el nuevo gigante obsesionado con monopolizar el trofeo.
El conjunto parisino ha levantado la Champions en dos temporadas consecutivas y se ha instalado en la cima del fútbol europeo. Aun así, entre los candidatos a destronarles, el nombre del Arsenal aparece siempre. Equipo trabajado, proyecto estable, plantilla profunda. Pero para Gary Lineker, hay un matiz que lo cambia todo.
Progreso sin estatus de superestrella
El exdelantero inglés, voz autorizada en el análisis europeo, reconoce al Arsenal como uno de los favoritos… con reservas. Su duda no está en el banquillo ni en la idea de juego, sino en el brillo individual.
“Arsenal será uno de los favoritos, pero no creo que, en general, tengan del todo las superestrellas que sí tienen otros grandes de Europa”, señaló en declaraciones recogidas por Mirror Football. Una frase corta, pero contundente. No cuestiona el bloque. Cuestiona el techo.
El Arsenal ha demostrado que puede competir con cualquiera a nivel colectivo. La pasada temporada lo probó, llegando hasta la final y obligando al PSG a exprimirse para retener la corona. El siguiente paso es obvio: no basta con llegar, ahora el objetivo es ganar. Sin matices.
Ahí es donde entra la crítica de Lineker. En las noches grandes de Champions, cuando el partido se rompe y el plan se agota, suelen decidir los futbolistas de jerarquía absoluta. Los que cambian finales con una acción. Para el exinternacional inglés, el Arsenal todavía no alcanza ese nivel de “galería de estrellas” que exhiben otros colosos del continente.
PSG, cuentas pendientes y un nuevo actor: Barcelona
El recuerdo de la final perdida ante el PSG sigue fresco. Si el sorteo cruza de nuevo a ambos en las rondas de eliminación directa, el Arsenal llegará con algo más que motivación: llegará con sed de revancha. Y con la certeza de que ya ha demostrado que puede caminar hasta el último escalón.
Pero el PSG no es el único obstáculo que ve Lineker en el horizonte. El inglés también señala a otro candidato con fuerza renovada: Barcelona.
“Creo que Barcelona puede estar bastante fuerte y será difícil de batir esta temporada, ahora que también tienen a Rodri en esa posición crucial”, apuntó. Una frase que cambia el mapa. Para Lineker, la incorporación del centrocampista español en el corazón del equipo azulgrana eleva de golpe el nivel competitivo del club catalán.
Si el PSG representa la continuidad del poder, Barcelona aparece como el aspirante que vuelve a asomar con una estructura reforzada y una pieza capital en el centro del campo. Y en medio de ellos, el Arsenal, obligado a demostrar que puede imponerse sin contar, según Lineker, con el mismo brillo individual.
Ambición alta, escepticismo igual de alto
En el norte de Londres nadie esconde la ambición. Después de rozar el título, el discurso interno ya no puede ser modesto: el Arsenal entra en esta Champions con la intención clara de ir un paso más allá. No se trata solo de competir, sino de levantar el trofeo que se les escapó ante el PSG.
El rendimiento reciente avala esa aspiración. El equipo ha crecido en madurez, en experiencia europea y en recursos tácticos. Ha aprendido a manejar eliminatorias largas, a sobrevivir a momentos de presión extrema y a responder en escenarios hostiles.
Pero la mirada de Lineker introduce un punto de frialdad en medio del entusiasmo. Para él, la falta de “superstar power” puede ser la diferencia entre quedarse otra vez a las puertas o alzar por fin la orejona. No cuestiona que el Arsenal pueda llegar lejos; duda de que tenga la chispa individual que, históricamente, separa a los campeones de los aspirantes.
La temporada dirá si el bloque, la idea y la continuidad pueden imponerse a la jerarquía de las grandes figuras. O si, como sugiere Lineker, en la cima de Europa sigue mandando quien tiene a los jugadores que deciden partidos imposibles.




