Luis Díaz bajo la lupa en Múnich: oportunidades falladas y preocupación en el Bayern
En Múnich ya no se habla solo de la falta de pegada del equipo. Tiene nombre y apellido: Luis Díaz. Según Sport1, las actuaciones del colombiano en este arranque de temporada han generado “perplejidad” dentro del club. No por falta de participación, sino por algo mucho más sencillo y demoledor: está fallando demasiado.
El extremo ha destacado sobre todo por lo que no ha terminado en gol. Y en un equipo como el FC Bayern, eso se paga caro.
De Schalke a Elversberg: la impaciencia crece
El 0-0 ante el FC Schalke 04 dejó mal sabor de boca en la cúpula del Bayern. No fue solo Díaz, es cierto, pero su falta de contundencia ante la portería de Loris Karius formó parte de un patrón que empieza a inquietar. El empate sin goles se leyó internamente como un aviso: demasiadas oportunidades, muy poca eficacia.
La escena más simbólica llegó unos días después, en el apretado 2-1 frente al SV Elversberg. El marcador señalaba 1-1 en el minuto 67 cuando Michael Olise vio el desmarque de Díaz dentro del área y lo habilitó con un pase perfecto. Era la jugada que cualquier delantero sueña: control y definición. Pero el colombiano primero se desentendió ligeramente del balón con un mal control y luego intentó una definición de tacón que no encontró portería. La opción más simple —rematar de primeras— parecía la obvia. No la eligió.
La reacción alrededor fue elocuente. Josip Stanisic, que ya había levantado los brazos para celebrar el gol antes de tiempo, quedó congelado en una mezcla de incredulidad y rabia. Las cámaras captaron su gesto de frustración, seguido de un manotazo al aire que decía más que cualquier declaración.
A la derecha de Díaz, Harry Kane también estaba listo. Un pase raso le habría dejado solo para empujar el balón a puerta vacía. No llegó. El inglés no ocultó su disgusto y se lo hizo saber al colombiano en pleno césped. Cinco minutos después, Kane resolvió el partido a su manera: control, media vuelta y disparo seco para el 2-1. Sin adornos.
Un dato que pesa: seis ocasiones claras falladas en tres partidos
Las cifras no ayudan a Díaz. De acuerdo con el portal de estadísticas FotMob, el colombiano ya ha desperdiciado seis ocasiones claras en apenas tres apariciones en la Bundesliga. Demasiado para un jugador llamado a marcar diferencias en la élite.
Su nombre también pudo —y quizá debió— aparecer en el marcador en la Champions League ante Bodø/Glimt y en la DFB-Pokal frente al VfL Osnabrück. Las oportunidades estuvieron ahí, el gol no.
Su único tanto en lo que va de temporada llegó en la jornada inaugural ante el VfB Stuttgart, cerrando el 5-1. Incluso aquella noche dejó dos ocasiones claras sin convertir antes de encontrar finalmente la red. Un pequeño resumen de su momento: necesita mucho para marcar.
Un recuerdo incómodo… y una esperanza
No es la primera vez que Díaz se ve atrapado en este tipo de narrativa. En su primera temporada tras llegar desde el Liverpool, llegó a ganarse por momentos la etiqueta de “fallón” en los metros finales. Después cambió el guion. Ajustó la mira, afinó decisiones y terminó transformándose en uno de los atacantes más peligrosos de Europa: 26 goles y 23 asistencias en una campaña casi perfecta.
Esa versión de Díaz es la que en el Bayern esperan volver a ver. Y en el club, al menos de puertas afuera, no cunde el pánico. El miembro de la junta directiva responsable del área deportiva, Max Eberl, optó por rebajar la tensión tras el partido ante el Elversberg.
“¿Debería yo, como exdefensa que nunca marcó un gol, decirle a Lucho Díaz cómo tiene que hacerlos?”, ironizó, recordando su propio registro: cero tantos en 104 partidos en la máxima categoría y 111 en la segunda con Bochum, Fürth y Gladbach. “Lucho no tiene el momento ahora mismo”, admitió, para subrayar de inmediato que el problema no es exclusivo del colombiano: “Hoy fallamos varias ocasiones. En algún momento su sequía también se acabará”.
La paciencia pública sigue ahí. La interna, algo más tensa. El calendario no espera y el Bayern necesita que su extremo vuelva a ser el futbolista que decidía partidos, no el que los deja abiertos. La pregunta ya flota en el ambiente: ¿cuánto tardará Luis Díaz en “accionar de nuevo el interruptor” y recuperar el instinto que lo llevó a la cima europea?




