Manchester City arrebata a Ndiaye al Tottenham en un mercado millonario
El último día de mercado volvió a pertenecer al Manchester City. Cuando parecía que Tottenham tenía encarrilado el fichaje de Ndiaye, el campeón irrumpió con la fuerza de un equipo que sabe lo que quiere y no duda: acuerdo con Everton por 65 millones de libras, 60 fijos y 5 en variables, según informó The Athletic, y operación cerrada a toda velocidad.
Tottenham, que ya venía de fracasar en su intento por Cody Gakpo, creyó haber encontrado en el internacional senegalés la solución inmediata para su ataque. Había cambiado el foco hacia Ndiaye tras ver cómo se escapaba el extremo de Liverpool, otro jugador que también figuraba en la agenda del City. Pero cuando los londinenses empezaban a mover ficha, el club del Etihad aceleró, subió la apuesta y se llevó al delantero.
Para Ndiaye, la elección fue casi un trámite. Así lo describió el propio jugador de 26 años tras firmar su contrato. “Es fácil tomar la decisión sobre si quieres estar en Manchester City o no. Puedes ver la historia reciente; quieres ser parte de ese proyecto”, explicó, sin rodeos. El peso de los títulos, la continuidad del proyecto y el escaparate europeo inclinaron la balanza sin necesidad de grandes discursos.
Las conversaciones con la cúpula del club terminaron de despejar cualquier duda. “Me hablaron de adónde podíamos llegar, de lo que podíamos lograr conmigo en el equipo, y me interesó desde el principio. No había nada más que quisiera aparte de unirme a Manchester City”, detalló. El mensaje desde los despachos fue claro: rol definido, ambición máxima y un lugar en una estructura que no deja de ganar.
El delantero no escondió su mezcla de alivio y hambre competitiva. “Obviamente quieres ser parte de este nuevo proyecto. He visto recientemente lo que han estado haciendo y siento que encajaré perfectamente”, apuntó. Y remató con la emoción de quien siente que cruza un umbral en su carrera: “Estoy súper emocionado por empezar. Es un momento increíble. He trabajado muy duro para llegar hasta aquí y estoy súper emocionado y muy agradecido por esta oportunidad”.
La llegada de Ndiaye puso el broche a un cierre de ventana descomunal para el City. En las mismas horas frenéticas en las que cerraba el acuerdo con Everton, el club hacía oficial también el fichaje de Enzo Fernandez desde Chelsea por 125 millones de libras, igualando el récord de traspaso en el fútbol británico. Una cifra colosal que, además, vuelve a reunir al centrocampista argentino con el técnico Enzo Maresca, una sociedad que el club confía en convertir en el eje de una nueva etapa dominante.
Mientras en Manchester se hablaba de récords y proyectos, en el norte de Londres tocaba rehacer planes sobre la marcha. Tottenham, que había visto escaparse primero a Gakpo y luego a Ndiaye, se vio obligado a reaccionar con urgencia para no quedarse corto de pólvora ofensiva. Sin margen para otro tropiezo, el club londinense volvió su mirada hacia Stamford Bridge.
El resultado fue un movimiento de emergencia, pero con lógica deportiva: acuerdo de cesión por Mykhailo Mudryk desde Chelsea antes del cierre del mercado. El extremo ucraniano, que brilló en su día con la camiseta del Shakhtar Donetsk, se reencontrará ahora con Roberto De Zerbi, el técnico que mejor supo explotar su electricidad y desborde. Tottenham no logró a sus primeras opciones, pero al menos consiguió una pieza capaz de cambiar partidos desde la banda.
El City, por su parte, sale del mercado con un mensaje rotundo: dos fichajes de élite, un récord igualado y la sensación de que, cuando se trata de competir también en los despachos, pocos están a su altura. La pregunta, a partir de ahora, es sencilla y brutal: ¿quién se atreve a seguirles el ritmo?




