Manchester United intensifica su lucha contra la reventa de entradas
El Manchester United ha dado un golpe contundente en su cruzada contra la reventa de entradas. El club ha vetado 685 cuentas y ha sancionado o advertido a 464 aficionados tras una amplia investigación sobre el uso indebido de su sistema de ticketing.
La ofensiva comenzó en julio y encendió rápidamente la mecha entre la afición. Muchos abonados, alarmados por correos electrónicos ambiguos y la falta de explicaciones claras, temieron perder sus carnés sin entender siquiera de qué se les acusaba. Las protestas se multiplicaron, dentro y fuera de Old Trafford.
Ante el malestar, el club rectificó parcialmente el tiro. Modificó el lenguaje de los correos de advertencia, admitió que había infravalorado hasta qué punto los aficionados comparten datos de sus cuentas entre familiares y amigos y reconoció que su forma de actuar había causado “angustia” a parte de la hinchada.
Pero no dio un paso atrás en el fondo del asunto.
Según ha confirmado la entidad, 685 cuentas han sido objeto de un veto total. Otras 464 personas han recibido sanciones reducidas o una última advertencia formal. El criterio, explican, se ha centrado en los casos con “uso significativo” del sistema de entradas para obtener beneficio económico.
Ahí es donde el club asegura haber encontrado algo más que simples intercambios entre amigos. Habla de redes organizadas, estructuras que controlaban, vendían y distribuían entradas desde cientos de cuentas distintas, con un patrón claro de negocio encubierto a costa del acceso al estadio.
Desde dentro del United insisten en que muchas de las historias difundidas en redes sociales no reflejan la realidad completa de cada caso. Subrayan que los aficionados inocentes no han sido castigados y que no hay duda, a su juicio, de que han logrado identificar y expulsar a cientos de revendedores, desmantelando redes de gran escala.
Otra cosa es que eso calme los ánimos.
El descontento sigue vivo. El grupo de aficionados The 1958 ha convocado una protesta contra la propiedad del club antes del derbi de Mánchester del domingo. Entre los motivos que enarbolan, la gestión del sistema de entradas figura en primera línea, como símbolo de una fractura creciente entre grada y directiva.
El United, por su parte, se aferra a un mensaje de principios. “El principio rector del club en materia de entradas es simple: mantener a nuestros aficionados seguros, proteger el acceso justo a las entradas para seguidores genuinos del Manchester United y combatir la reventa, el uso indebido y la actividad con fines de lucro”, ha señalado la entidad.
El club también recalca un punto clave: mientras dure el proceso de apelaciones, las entradas procedentes de abonados sancionados se venderán partido a partido “a precio de abono”. La directiva insiste en que “el club no está obteniendo beneficios de este proceso”, intentando neutralizar la sospecha de que la ofensiva contra la reventa tenga un trasfondo económico.
El United no camina solo por esta senda. El fenómeno de la reventa a gran escala ha empujado a otros gigantes de la Premier League a tomar medidas drásticas en los últimos meses. En marzo de 2025, el Manchester City vetó a 165 aficionados por reventa después de detectar seguidores visitantes en zonas locales del Etihad Stadium. En julio de 2026, el Liverpool fue aún más lejos: impuso 432 vetos de por vida dentro de su propia operación contra la reventa, acompañados de la incautación de activos valorados en más de 1,2 millones de libras.
El mensaje desde la élite inglesa es nítido: las grandes estructuras de reventa ya no son un “mal menor” asumido, sino un objetivo prioritario. La cuestión, en Old Trafford, es otra: ¿bastará esta ofensiva para proteger el acceso justo a las entradas sin romper, todavía más, el vínculo entre el club y una afición que se siente bajo sospecha?




