logo

Maresca defiende al equipo tras el derbi contra Manchester United

La herida del derbi aún escuece, y Enzo Maresca no está dispuesto a reducirlo todo a una sola jugada. El técnico, todavía con la adrenalina del duelo ante Manchester United en Old Trafford, defendió con fuerza el trabajo de los suyos pese a la expulsión y al gol polémico de Erling Haaland que ha encendido el debate.

“Hablar de una sola acción después de un partido en el que jugamos 70, 75 minutos con 10 jugadores es bastante pobre”, lanzó el entrenador, subrayando el contexto antes que la polémica. “La actuación fue increíble y estoy satisfecho”. No era una queja aislada. Era un mensaje: su equipo compitió, resistió y no piensa esconderse detrás del arbitraje.

Viejas cuentas pendientes con el derbi

Maresca no olvida. Y tiró de memoria para recordar otra decisión que todavía duele en el lado celeste de la ciudad. Aquel gol de Manchester United ante City en 2023, con Marcus Rashford en fuera de juego posicional, sigue clavado.

“Seguimos esperando la disculpa”, recordó, con evidente ironía. “Hace tres años, cuando estaba aquí, pasó exactamente lo mismo contra Manchester United. El gol no fue un gol regular y nadie se disculpó. Todavía estamos esperando esa disculpa”.

El italiano no entró en conspiraciones, pero sí dejó claro que, para él, la vara de medir ha sido desigual. A veces te favorece, a veces te castiga. Y en los derbis, cada matiz se convierte en cicatriz.

Foden, del derrumbe al alivio

En medio del ruido arbitral, otro nombre marcó el derbi: Phil Foden. Su expulsión cambió el partido y dejó al equipo con 10 durante más de una hora. Maresca describió el viaje emocional del jugador desde el descanso hasta el día después.

“Al descanso estaba enfadado y triste porque sabía que había hecho algo mal”, explicó. “Después del partido estaba un poco más aliviado y feliz. Ayer estuvo muy bien. Sabe que la reacción probablemente no fue la adecuada, pero se acabó y seguimos adelante”.

La sanción, sin embargo, pesa. Y mucho.

“Es un golpe grande”, admitió el técnico. “Estaba rindiendo bien con nosotros. Empezó bastante bien antes de la tarjeta roja. Ahora se pierde el partido de mañana contra Norwich y también los de Sunderland y Liverpool. Luego volverá”.

Maresca ni siquiera tiene claro si el club presentará recurso por la roja. Entre líneas, se percibe resignación: lo hecho, hecho está, y el calendario no se detiene.

Rotaciones obligadas y oportunidad para los secundarios

Sin Foden y con el desgaste del derbi todavía en las piernas, el entrenador mira a su plantilla con una idea clara: todos van a ser importantes. Y el momento de algunos llega ya.

“Los que van a jugar estoy seguro de que disputarán partidos importantes, en la Premier League o en la Champions League”, afirmó. “Ahora es inicio de temporada, sin lesiones ni sanciones. En noviembre, diciembre, enero y febrero, con la cantidad de partidos, necesitaremos descanso. Los jugadores que van a jugar mañana tienen una oportunidad para mejorar cada vez más. En algún momento los necesitaremos”.

No son palabras vacías para contentar al vestuario. Maresca sabe que el curso se decide cuando el calendario aprieta y las piernas pesan. Lo que hoy parece rotación menor, mañana puede ser titularidad en un partido decisivo.

La League Cup, lejos de ser un trámite

Para el italiano, la League Cup no es un adorno en el calendario. Es otra vía de competencia, otro escenario para medir el carácter del grupo.

“Es una competición más. Tenemos que competir en todas”, sentenció. “Intentaremos hacerlo lo mejor posible y ya veremos dónde terminamos”.

No hay que leer demasiado entre líneas: el mensaje es ambicioso, pero realista. No promete títulos, promete pelea.

Maresca, que ya había confesado en el pasado su preferencia por medirse a rivales de la Premier League en las copas, mantiene intacta esa mentalidad.

“Absolutamente”, respondió cuando le preguntaron si sigue pensando igual. “Son partidos complicados, diferentes. Tenemos que hacer nuestro trabajo de la manera correcta y no tengo ninguna duda de que será un partido difícil por muchas razones”.

Norwich llega como rival incómodo, en una competición que no perdona despistes. El derbi ya es pasado, la polémica seguirá en las tertulias, pero Maresca mira al siguiente obstáculo con una certeza: entre sanciones, recuerdos amargos y rotaciones obligadas, su equipo va a tener que demostrar muy pronto de qué está hecho.