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Marino Pusic responde con firmeza tras la goleada de Al-Ahli

Marino Pusic responde con dureza tras la goleada y rechaza hablar de despido

Al-Ahli salió de Riad con una herida profunda. Un 6-1 encajado ante Al-Shabab en el SHG Arena, en la duodécima jornada de la Roshn League, que sonó a humillación y encendió todas las alarmas alrededor del banquillo de Marino Pusic.

El técnico neerlandés, sin embargo, no estaba dispuesto a aceptar que la noche terminara convertida en un juicio sumario sobre su futuro.

En la sala de prensa, la pregunta llegó directa: ¿había sido este su último partido al mando de Al-Ahli? La respuesta fue igual de frontal. Según el diario saudí Asharq Al-Awsat, Pusic replicó: “Debería darle vergüenza la pregunta”.

Nada de evasivas. Nada de diplomacia. Un entrenador herido, pero todavía plantado en su sitio.

Una derrota que descompone el plan

El marcador habla por sí solo. Al-Shabab destrozó a Al-Ahli, que se vio superado y castigado desde el arranque. Pusic no maquilló lo ocurrido: “Perdimos por un resultado abultado e inesperado, cometimos muchos errores individuales, los aficionados tienen derecho a expresar lo que sienten, y yo soy un entrenador profesional”, declaró.

El neerlandés puso el foco en el inicio del encuentro, donde su equipo se desmoronó: “Los errores individuales, cometidos en los primeros 25 minutos, lo complicaron todo”, admitió. Ese tramo inicial dejó a Al-Ahli sin margen de reacción, perseguido por sus propios fallos y por un rival que no perdonó.

El contraste con la dinámica reciente hace que el golpe sea aún más duro. “Ganamos cinco partidos seguidos”, recordó Pusic, subrayando que la goleada no encaja con la línea que venía marcando el equipo. No sirvió de consuelo para la grada, pero sí como argumento del técnico para defender su trabajo.

Pese a todo, el mensaje hacia la afición fue de responsabilidad y compromiso: “Ofrezco mis disculpas a los aficionados, y les prometemos trabajo duro en el próximo partido contra Al-Sadd de Qatar”.

Del naufragio en Riad al examen continental

No hay tiempo para lamentos. La agenda aprieta y el calendario no perdona. El próximo reto llega ya el lunes, en Qatar, donde Al-Ahli se medirá a Al-Sadd en la cuarta jornada de la fase de liga de la AFC Champions League Elite.

Ese duelo, que ya era importante, ahora se convierte en una prueba de carácter. El equipo viaja tocado, señalado por un 6-1 que cuestiona la solidez defensiva y la concentración de un bloque que, hasta hace nada, encadenaba victorias.

Para Pusic, el partido en Doha se presenta como algo más que un compromiso continental: es una oportunidad inmediata de respuesta. De demostrar que el derrumbe ante Al-Shabab fue un accidente y no el inicio de una caída prolongada.

Un balance que aún sostiene al técnico

Pusic llegó a Al-Ahli al inicio de esta temporada, tomando el relevo del alemán Matthias Jaissle. Desde entonces ha dirigido 17 encuentros: 11 victorias, cinco derrotas y un solo empate. Un registro que, sobre el papel, respalda su gestión.

Las cifras, sin embargo, siempre se ven distorsionadas tras una goleada como la del viernes. El ruido alrededor del banquillo crece, las preguntas se vuelven más agresivas y cada decisión se escruta al detalle.

Pusic, al menos de puertas afuera, no se mueve un milímetro de su postura: acepta la responsabilidad, reconoce el desastre del resultado, se disculpa con la afición y promete trabajo. Nada de conceder terreno en el debate sobre su continuidad.

La respuesta llegará donde siempre se miden de verdad los proyectos: en el césped, bajo los focos, en ese viaje a Qatar donde Al-Ahli y su entrenador se juegan algo más que tres puntos.