Marlon Vera resucita con un nocaut impresionante en UFC 331
Marlon “Chito” Vera necesitaba una noche así. Cuatro derrotas seguidas, dudas alrededor de su nombre y la sensación de estar resbalando fuera de la élite. Ante Charles Jourdain, en el último combate de las preliminares de UFC 331, el ecuatoriano no solo ganó: impuso autoridad, castigó al canadiense de principio a fin y cerró el trámite con un TKO en el tercer asalto que sonó a reivindicación.
El final llegó a los 2:02 del tercer round, con un gancho de izquierda seco, limpio, demoledor. Jourdain cayó de nuevo al suelo y, mientras se desplomaba, hizo algo que casi nunca se ve: con la mano, él mismo señaló que ya era suficiente. No quería más castigo. La pelea estaba rota desde hacía rato.
Un arranque frenético
Desde el primer segundo quedó claro que no iba a ser una batalla táctica y fría. El asalto inicial se disputó a un ritmo altísimo, con ambos intercambiando golpes técnicos pero con mala intención.
Vera atacó el cuerpo con rodillas duras, aprovechando los espacios en la corta distancia. Jourdain respondió con manos al torso, buscando frenar el avance del ecuatoriano. Dos veces, “Chito” cazó una patada y lo derribó: la primera, entrando en guardia cerrada; la segunda, acompañando el derribo con puños desde arriba. El round se cerró en pie, con Vera conectando un gancho de izquierda que ya empezaba a marcar la diferencia.
El castigo se acumula
En el segundo asalto, la pelea se inclinó con claridad. Vera olió la debilidad y subió un punto la agresividad. En el clinch, clavó buenos codos en corta. Jourdain intentó responder con front kicks al cuerpo, pero cada error le salía carísimo.
“Chito” empezó a trabajar las piernas y, de repente, cambió de nivel: low kick durísima, y acto seguido una ráfaga de manos arriba. Ganchos, un uppercut preciso, y Jourdain al suelo. El canadiense logró incorporarse y correr hacia la reja, pero Vera lo persiguió con calma, sin volverse loco, eligiendo cada golpe.
Otro error de Jourdain al patear, otra patada atrapada por Vera, y otra visita al piso. Desde arriba, el ecuatoriano castigó con ground and pound certero, sin desperdiciar energía. Cuando Jourdain consiguió levantarse, lo recibió una rodilla al cuerpo que lo volvió a mandar a la lona en los instantes finales del round. El daño ya era evidente.
El desenlace inevitable
El tercer asalto empezó con la sensación de que solo una acción clara separaba a Vera de la victoria. Esa acción llegó rápido. En un intercambio, “Chito” encontró el ángulo perfecto y soltó un gancho de izquierda que impactó de lleno.
Jourdain se vino abajo. Mientras caía, hizo el gesto inequívoco: basta. Una rendición tácita, extraña de ver en un deporte construido sobre la resistencia al castigo, pero también un signo de cuánto le había afectado la paliza acumulada.
El árbitro detuvo el combate. TKO para Marlon Vera, que rompe una racha de cuatro derrotas y se vuelve a poner de pie en una división que no perdona.
Tuivasa, al borde del abismo
La noche de preliminares dejó también otra historia, mucho más amarga. Tai Tuivasa cayó por decisión dividida ante Robelis Despaigne (29-28, 28-29, 29-28) y se convirtió en colíder de un registro que nadie quiere: ocho derrotas consecutivas, igualando la marca negativa de Tony Ferguson.
El tercer asalto retrató el momento del australiano. Agotado, absorbió una patada alta que le rozó la cabeza, pero aún tuvo piernas para derribar a Despaigne con una low kick medida. El cubano se levantó y la pelea volvió a la reja, a ese forcejeo pesado, sucio, donde Tuivasa buscó desesperado el derribo y Despaigne lo neutralizó con buenos overhooks.
Cuando se separaban, cruzaban golpes desordenados, más por orgullo que por lucidez. Despaigne volvió a proyectar a Tuivasa al suelo con una especie de movimiento de judo, algo torpe pero efectivo, y cerró el asalto con ground and pound decente. Tuivasa, fiel a su estilo, se levantó en los últimos segundos y lanzó manos hasta que sonó la campana. El corazón sigue ahí; los resultados, no.
En el segundo round, el australiano había tenido su gran oportunidad: un overhand de izquierda brutal que hizo tambalear a Despaigne nada más empezar. En lugar de rematar en la larga distancia, eligió amarrar y llevar la pelea a la reja. El cubano sobrevivió, conectó una buena rodilla y terminó consiguiendo un derribo con proyección limpia, cayendo en side control. No hizo suficiente daño como para que el árbitro permitiera que el combate siguiera en el suelo, y los pesados fueron devueltos a la vertical. Ahí se empezó a escapar la pelea para Tuivasa.
Vera, de vuelta al mapa
Mientras el foco principal de la velada apunta al duelo por el título del peso mosca entre Joshua Van y Alexandre Pantoja, la historia de la noche en las preliminares la escribió Marlon Vera. No fue solo un triunfo; fue una declaración.
Golpeó al cuerpo, castigó las piernas, derribó cuando debía y remató con una izquierda que recordó por qué su nombre siempre aparece cuando se habla de los peleadores más peligrosos del peso gallo.
Tras cuatro derrotas, muchos habrían dado por cerrado su capítulo en la parte alta de la división. Con una actuación así, la conversación cambia. La pregunta ya no es qué tan lejos cayó, sino hasta dónde está dispuesto a volver a subir.




