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Martínez asume el 26 en Chelsea: un homenaje a John Terry

El 26 vuelve a pesar en Stamford Bridge. Chelsea ha confirmado de forma oficial que Martínez lucirá ese dorsal, el mismo que convirtió John Terry en símbolo de una era dorada en el oeste de Londres. No es un número cualquiera. Es una declaración.

Desde la salida de Terry en 2017, el 26 casi había desaparecido del escaparate blue. Solo Kalidou Koulibaly y Levi Colwill se atrevieron a ponérselo, de forma fugaz, como si el peso de la historia les quemara la espalda. Ahora es un guardameta argentino, recién llegado desde Aston Villa, quien recoge el testigo con una mezcla de ambición y respeto.

El guiño a una leyenda

En un club donde los dorsales se reparten cada verano como trámite, el 26 sigue siendo otra cosa. Habla de liderazgo, de carácter, de voz en el vestuario. Martínez lo sabe y no se ha escondido. Al elegirlo, lanza un mensaje claro: quiere ser algo más que un simple refuerzo bajo palos, quiere asumir galones en un equipo en reconstrucción.

Pero antes de dar el paso, hizo lo que muchos no se habrían atrevido a hacer: pedir permiso al dueño moral de ese número. No por obligación, sino por convicción. Por respeto.

Martínez coincidió con Terry en Aston Villa, cuando el excapitán de Chelsea formaba parte del cuerpo técnico. Esa relación le abrió la puerta a una conversación que, para él, era imprescindible. No quería que el gesto se interpretara como una falta de respeto, sino como un homenaje directo.

“Recuerdo haber usado el 26 cedido en algunos clubes y, por supuesto, sabía que John Terry lo había llevado aquí”, explicó el argentino. Habló con el mito antes de estampar el dorsal en su nueva camiseta y recibió una respuesta rotunda: Terry estaba “encantado” de verle en Chelsea y convencido de lo que podía aportar, conocedor de su ética de trabajo desde los días compartidos en Birmingham. El mismo día que firmó, Martínez le mandó un mensaje: “Voy a llevar tu camiseta y lo voy a hacer con orgullo”.

No es una frase vacía. En un club que busca referentes, el detalle importa.

Un fichaje relámpago para una portería bajo la lupa

El propio traspaso se cocinó a toda velocidad. Sorprendió a más de uno. Hasta hace poco, el discurso oficial apuntaba a continuidad en la portería, con la confianza depositada en Robert Sánchez y el resto de opciones de la plantilla. Sin embargo, las dudas generadas por algunas actuaciones recientes cambiaron el guion.

La dirección deportiva reaccionó. Chelsea se lanzó a por el internacional argentino y cerró la operación por 7,5 millones de libras, una cifra contenida para el mercado actual pero significativa por el contexto: no se trata de un simple parche, sino de un golpe de efecto en una posición clave.

Para Martínez, el movimiento tiene un sabor especial. Casi 17 años en el fútbol inglés, muchas etapas, muchos estadios, hasta llegar a Stamford Bridge. Lo definió sin rodeos: un sueño cumplido. “Han sido unos días increíbles. Pasó todo muy rápido, pero estoy encantado de estar en este club. Llevo casi 17 años en Inglaterra y jugar para Chelsea es un sueño para mí”, confesó en su primera entrevista como jugador blue.

No es solo el salto a un gigante. Es la oportunidad de instalarse en el escaparate más exigente de todos.

Estreno con fuego: siete goles y un aviso

El debut no admitió transición ni adaptación pausada. Nada de banquillo para ir tomando el pulso. Martínez fue directo al once titular en un partido eléctrico: 4-3 ante Brighton, un marcador que habla por sí solo.

Encajó tres goles, sí, pero el relato no se queda ahí. En medio del intercambio de golpes, el argentino sostuvo al equipo en varios momentos críticos, con intervenciones que evitaron que la noche se torciera. Sus paradas permitieron a Chelsea mantener la ventaja y cerrar los tres puntos en un duelo que expuso tanto virtudes ofensivas como fragilidades defensivas.

Mientras tanto, Robert Sánchez conserva el dorsal 1 y, con él, el estatus formal de titular. La llegada de Martínez, sin embargo, cambia el ecosistema de la portería. Ya no hay zona de confort. Hay competencia real, con un guardameta que no ha venido a esperar eternamente su oportunidad.

En Stamford Bridge, el 26 vuelve a escena. Ya no lo lleva un central que levantaba trofeos, sino un portero decidido a mandar desde atrás. La camiseta pesa, la historia también. La pregunta es sencilla y a la vez enorme: ¿está listo Martínez para escribir su propio capítulo con ese número que, en Chelsea, nunca es un simple dorsal?