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Mikel Arteta alerta sobre la situación de Bukayo Saka

Mikel Arteta enciende las alarmas por Bukayo Saka. No tanto por esta lesión en concreto, sino por el peaje acumulado de un futbolista que lleva años jugando al límite.

El técnico espera el resultado de una resonancia magnética después de que el inglés se retirara cojeando en el 2-2 ante Bayern Munich en la Champions League. El diagnóstico inicial no invita al optimismo: hay “bastante líquido en la zona”, según explicó el entrenador, lo que complica medir con precisión el alcance del problema en el muslo. En el club temen un desgarro de grado dos que podría apartarle de los terrenos de juego hasta seis semanas.

Lo inmediato ya está claro: Saka se perderá el partido del sábado contra Everton. Lo inquietante es todo lo que viene detrás.

Un cuerpo al límite

El último año dibuja un patrón preocupante. Saka se perdió gran parte de la pasada temporada por problemas en los isquiotibiales, la cadera y el tendón de Aquiles. Esta campaña ya había sufrido otra lesión en los isquios. Desde septiembre de 2023 suma 11 percances físicos distintos.

Arteta no es ajeno a esa carga. “En el último año ha sido diferente”, admitió cuando le preguntaron si el jugador sigue siendo lo bastante robusto como para arrancar todos los partidos. El contexto es feroz: más partidos, más intensidad, menos descanso, más viajes con la selección. Todo comprimido.

El entrenador recordó que ya había tomado precauciones. Ante Lille, la semana pasada en Champions, Saka no fue titular. No fue un simple giro táctico. “Sabíamos lo que estaba pasando”, deslizó el técnico. Arsenal afronta tres encuentros en menos de seis días, todos exigentes, todos con la obligación de ganar hasta el último minuto. Ese es el ecosistema competitivo que rodea a su estrella.

De récord en récord… hasta que el cuerpo dice basta

Durante tres temporadas, entre 2021 y 2024, Saka apenas se perdió tres partidos de Premier League. No solo eso: batió el récord histórico del club con 83 encuentros consecutivos en la máxima categoría. Un maratón competitivo a velocidad de sprint.

A sus 25 años ya roza los 300 partidos con el club al que llegó con siete. En febrero, Arsenal le blindó con un contrato millonario que le situó entre los jugadores mejor pagados de la historia de la entidad. La apuesta deportiva y económica es total. Precisamente por eso, cada gesto, cada gesto de dolor, pesa más.

Se le ha exigido como a un veterano desde que debutó apenas tres meses después de cumplir los 17. ¿Riesgo de agotamiento? Arteta niega sentirlo así, pero no oculta la preocupación por todo lo que rodea al jugador. Para él, la clave no está en el carácter de Saka, sino en el entorno que el club construya a su alrededor.

“Tenemos que crear el ecosistema adecuado para que pueda desarrollar sus cualidades”, explicó. El mensaje va más allá de esta lesión. Cuando vuelva, nada podrá ser igual en la gestión de su carga de minutos. “Tenemos que entender, cuando regrese, cómo vamos a manejar su carga, qué es capaz de sostener para seguir teniendo impacto en el equipo”. Es una declaración de intenciones: menos heroísmo silencioso, más planificación.

Oportunidad para un adolescente

La ausencia de Saka abre una rendija —tal vez algo más que eso— para Max Dowman. Con 16 años, apenas ha disputado nueve minutos de liga esta temporada, pero ya ha dejado su huella: se convirtió en el goleador más joven de la historia de la Premier League con su tanto ante el equipo de David Moyes en marzo.

Arteta no esconde que aquel momento marcó algo. “Es inevitable volver a ese recuerdo y a la sensación de ese instante. Eso se queda con nosotros, se va a quedar en ese estadio durante mucho, mucho tiempo”, dijo el técnico. No son palabras vacías: detrás hay una convicción clara de que el chico está preparado para influir en los partidos.

El entrenador destaca su respuesta cada vez que pisa el césped. “Cada vez que tiene un momento para jugar, demuestra que es un jugador que va a impactar el juego. Seguro que va a tener minutos”. No suena a promesa lejana, suena a plan inmediato.

Arsenal mira al futuro con una doble tarea: sostener el cuerpo de su gran bandera, Bukayo Saka, y acelerar la madurez de un adolescente llamado a asumir parte del peso ofensivo. La temporada no espera. Y el margen de error, en la élite, es cada vez más pequeño.

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