Mikel Arteta y el dilema del extremo derecho para Anfield
Mikel Arteta volvió a escena con su versión más críptica justo antes de uno de los escenarios más intimidantes del calendario: Anfield, frente a Liverpool. Entre sonrisas tensas y respuestas cortas, dejó en el aire una cuestión clave: ¿quién va a ocupar la banda derecha de Arsenal este fin de semana?
Porque ahí, precisamente ahí, es donde el equipo llega más tocado.
Bukayo Saka está fuera por una lesión en el cuádriceps. Max Dowman cumplirá el primero de sus tres partidos de sanción, después de que la apelación por su roja ante Fleetwood no prosperara. Dos bajas de golpe en la misma zona del campo, en la semana menos indicada.
Y entonces aparece el nombre que lo condiciona todo: Noni Madueke.
Madueke, la gran incógnita
La pregunta era inevitable en la rueda de prensa del viernes. La respuesta, también.
«No lo sabemos todavía», soltó Arteta, fiel a su libreto.
Muy diferente a cómo habló de Declan Rice, Riccardo Calafiori y Christos Tzolis, de quienes sí confirmó que se entrenaron con el grupo y apuntan a estar disponibles para el viaje a Merseyside.
El problema de Madueke es un tobillo. Nada grave, según se ha transmitido internamente, lo justo para dejarle fuera ante Fleetwood pero no, en principio, para descartar su presencia en Anfield. Se espera que viaje. Se espera que llegue. Pero la última palabra la tendrá la sesión final.
Arteta lo dejó claro: Arsenal tomará una decisión a última hora, después de comprobar si el extremo es capaz de completar el entrenamiento previo al partido.
Mientras tanto, el técnico no lo dirá en voz alta, pero su plan A es evidente. Con Saka y Dowman fuera, Madueke es el único extremo derecho natural de la plantilla.
Su rendimiento reciente le respalda. Desde el último parón de selecciones se le ha visto más suelto, más agresivo, dejando destellos tanto por izquierda como por derecha. Frente a Everton fue una amenaza constante, y su centro resultó clave para que Arsenal se metiera de nuevo en el partido contra Leeds a principios de mes.
Con ese contexto, el escenario ideal para Arteta es sencillo: Madueke sano, titular y sin inventos.
El problema llega si el tobillo vuelve a hablar.
Tzolis, la apuesta arriesgada
Si Madueke no está, el guion deja de ser tan claro. Y ahí entra Christos Tzolis.
Solo su nombre como titular en Anfield ya sería una declaración de intenciones. No ha disputado ni un minuto desde que cayó lesionado con Grecia el 1 de octubre por un problema en los isquiotibiales. Lleva semanas fuera de ritmo de competición. El viernes completó el entrenamiento con el grupo, una buena señal, pero saltar directamente al once en un estadio como Anfield roza la temeridad.
Hay otro matiz: la banda derecha no es su hábitat natural.
Todas sus apariciones con Arsenal hasta ahora han sido por la izquierda. Para eso se le fichó en verano, para ocupar el vacío que dejaban Leandro Trossard y Gabriel Martinelli. Ahí se siente cómodo, ahí puede perfilarse hacia dentro, ahí explota mejor su golpeo.
Sin embargo, Tzolis no es un absoluto desconocido en la derecha. La temporada pasada, con Club Brugge, llegó a partir desde ese costado y marcó en un partido de Champions League ante Atletico Madrid. A lo largo de su carrera acumula 26 apariciones como extremo derecho. No es su rol principal, pero el oficio lo tiene.
Si Madueke queda descartado, la decisión con Tzolis será más médica que táctica: ¿aguanta físicamente para iniciar un partido de esta exigencia o solo sirve como recurso desde el banquillo?
En cualquier caso, su presencia abre una puerta: mantener la estructura habitual, sin tocar demasiado el sistema, a costa de asumir un riesgo con su estado de forma.
Havertz, el plan de emergencia
Y si nada de eso funciona, llega el escenario que ningún entrenador quiere contemplar: sin Saka, sin Dowman, sin Madueke y con Tzolis sin ritmo suficiente para arrancar. ¿Qué hace entonces Arteta?
Ahí entra Kai Havertz.
No como solución ideal, sino como ese recurso de “romper el cristal en caso de emergencia”. Arteta ha demostrado una y otra vez que le cuesta horrores alterar su dibujo base. Prefiere ajustar piezas antes que cambiar la estructura. En ese contexto, Havertz podría ser el parche elegido en la banda derecha.
Sobre el papel, su rol sería híbrido. Con balón, partiría desde la derecha para irse cerrando por dentro, actuando prácticamente como segundo punta por detrás de Viktor Gyokeres. Sin balón, su despliegue físico y su disciplina táctica le permitirían ayudar en la presión y en el bloque defensivo, cerrando líneas de pase y tapando la salida de Liverpool por ese sector.
No es el escenario soñado. Ni mucho menos.
Por rendimiento reciente, Havertz tendría difícil ganarse un puesto fijo en casi cualquier zona del campo. Le ha faltado continuidad, influencia, peso en los partidos grandes. Pero hay un factor que pesa mucho en semanas como esta: la confianza del entrenador. Y en eso, pocos jugadores gozan de más crédito con Arteta que el alemán.
Si la situación se tuerce y las bajas obligan a tirar de soluciones extremas, Havertz representa precisamente eso: una solución de emergencia en un partido que puede marcar el tono del invierno.
Anfield no perdona improvisaciones. Arteta lo sabe. Por eso, mientras mantiene el misterio ante los micrófonos, en su pizarra todo gira alrededor de una sola pregunta: ¿aguantará el tobillo de Noni Madueke?




