Mitchell Dijks revela su peso en Vietnam: 104 kilos
Mitchell Dijks no se escondió en el plató de ESPN durante el Transfer Deadline Show. El lateral zurdo, hoy sin club, se sentó frente a las cámaras y desnudó su realidad física sin una pizca de maquillaje.
“Estaba probando mi condición física. Pero no salió del todo bien. Pesaba 104 kilos. Cuando estoy en forma, normalmente peso 92. Había bastantes kilos de más”, confesó el exjugador de Ajax, Vitesse y Fortuna Sittard.
La frase cayó pesada en el estudio. El presentador Milan van Dongen pensó al principio que se trataba de una broma, que Dijks le estaba tomando el pelo. La respuesta fue seca, casi incrédula ante la incredulidad ajena: “No, es en serio. Estaba bastante gordito”.
Vietnam, ritmo bajo y buena pasta
La historia detrás de ese aumento de peso está en su etapa en Nam Dinh FC, en Vietnam. Ahí, explica Dijks, el fútbol se vive a otro ritmo.
Hans Kraay junior, sorprendido, fue directo al punto: ¿qué estaba haciendo realmente en Vietnam? El defensor no se escondió tampoco en esa respuesta. “La intensidad allí es un poco más baja. Pero comes buena pasta. Y luego, durante los partidos, solo corres siete kilómetros”.
Una frase que retrata un contraste brutal con la exigencia de la élite europea. Menos intensidad, más comodidad, más comida. El resultado, 12 kilos por encima de su peso ideal.
Ola de reacciones y dudas sobre su futuro
Las declaraciones no tardaron en rebotar en redes sociales. En X, muchos se llevaron las manos a la cabeza. “Es hilarante, tío, un jugador tirando su propia carrera a la basura”, lamentó un usuario, poniendo en palabras la sensación de parte de la afición: asombro, mezcla de risa y resignación.
El periodista de De Telegraaf, Jeroen Kapteijns, fue algo más matizado, pero igual de crítico con el momento elegido para tanta sinceridad. “Es honesto y sincero, pero ¿es esta la entrevista más inteligente cuando estás buscando club ahora?”, se preguntó, poniendo el foco en el mercado y en la percepción de los directores deportivos.
Porque Dijks tiene 33 años y no ha colgado las botas. Al contrario. Sigue buscando destino. Y no necesariamente en Países Bajos. El defensor apunta a una nueva aventura en Asia, convencido de que todavía tiene recorrido en su carrera.
La cuestión es si los clubes verán en su brutal honestidad una señal de madurez… o una bandera roja en plena recta final de su trayectoria profesional.




